Si estuvieras aquí
Javier Sancho es periodista y colabora con Médicos sin Fronteras acompañando a escritores a países olvidados en los que trabaja la organización

Haití (3): 'Sólo vienen a ver la mierda'
En el inmenso barrio de Martissant, o en el de Cité Soleil, en Puerto Príncipe, hay muchos ojos que te vigilan mientras caminas. Todavía quedan las bandas que las tropas de la ONU descabezaron cuando se produjeron las revueltas de hace un par de años.

Haití (2): El espectáculo más hermoso del mundo
Un buen amigo haitiano, François, que ahora trabaja para Médicos sin Fronteras, me dijo que él tenía la ilusión de regresar a Haití para hacer algo por su país. De momento trabaja como coordinador médico en otras misiones que le llevan junto a su familia a países como la India o Zimbabue.

Haití (1): 'De lejos es bello, ¿no te parece?'
Si para llegar allí pasas por el JFK de Nueva York, o por el aeropuerto de Miami, te cruzas con ellos, te preguntan cómo quieres el café, o te dicen que mejor utilices otro lavabo porque están limpiando en el que ibas a entrar.

Somalia, quiera Dios
Ahora que volamos desde Sanaa, la capital de Yemen, tengo en la memoria todos los testimonios de los somalís con los que he estado; como el de la mujer de veinticinco años, con cuatro hijos y viuda. Su marido se suicidó en el campo de refugiados de Adén, y ella dice que fue un accidente porque tiene miedo de que le acusen de asesinato.

El día que me cambió la vida
Hamed es un joven somalí que vivió mucho tiempo como refugiado en el campo de Kharaz, cerca de la ciudad de Adén, en Yemen. Mientras le entrevisto, él me interrumpe en dos ocasiones, para realizar la oración. Hamed es un buen musulmán que sigue los preceptos del Islam.

El mayor olvido: los Oromos
"Nosotros somos un pueblo antiguo. Somos de religión islámica y de religión cristiana. No quieren considerarnos refugiados, como a los somalíes, pero lo somos. Huimos de la misma violencia y de la misma hambre. Pero todo el mundo quiere que volvamos a que nos maten". Así de claro habla el líder de la comunidad de los Oromos en el campo de refugiados de Kharaz.

La cabezonería de la vida
"Cuando llevas tanto tiempo viviendo en un campo de refugiados, aprendes a ser el primero en muchas cosas", me dice un muchacho somalí de un grupo de jóvenes que se ha formado en el campo. Él lleva viviendo aquí desde que era niño. Yo me quedo asombrado de su inglés, perfectamente americano. Recibió pocas clases, pero parece salido de Oklahoma.

Ellos lo miran todo
Son las nueve de la mañana, y estamos saliendo de Adén. El mar está presente en todas partes, parece que nos rodea y que un día se va a tragar a la ciudad. Pero esta ciudad es el puerto más viejo del mundo, y ha sobrevivido a todo. Hasta dicen los que creen en las leyendas que aquí se construyó el Arca de Noé.

El mayor olvido
Estoy acompañando a una serie de escritores que están escribiendo reportajes sobre contextos olvidados. Y acabamos de aterrizar en Yemen. Lo primero que debo aclarar es que hemos venido a este país extraño, maravilloso y único porque no podemos entrar en Somalia. Porque en realidad de lo que queríamos hablar es de Somalia. Un poco loco todo esto.

Las primeras mujeres
Mi primera imagen de Adén, el gran puerto del sur de Yemen, es un grupo de mujeres vestidas de negro, con burka, entrando en un mar espléndido, vestidas como sombras, y saliendo de ese mar hacia la luz de la playa, arrodillándose para rezar de cara a la Meca y de espaldas al mar.
