ENTREVISTAS

30.09.2009

Crisis nutricional en la República Centroafricana

A principios de agosto abrió sus puertas el centro nutricional terapéutico (CNT) de Boda y unas tres semanas después se puso en marcha otro centro en Nola, en el suroeste de la República Centroafricana. Nos explica la situación Carol Calero, médico de terreno de MSF.

Carol Calero, médico de MSF © MSF

¿Cómo se han desarrollado estos primeros días de intervención? 

Los primeros días hemos tenido mucho trabajo. El volumen de pacientes no es que haya sido muy muy grande, pero una gran parte de ellos llegaba con muchas enfermedades diferentes y en una situación bastante grave. Debido a que era una situación de emergencia, abrimos los dos centros lo más rápidamente posible y eso nos ha permitido dar una respuesta rápida y muy buena. 

¿Qué fue lo que os encontrasteis al llegar?

Ha sido bastante duro llegar y encontrarnos con niños que venían en un estado tan avanzado. Tenemos la sensación de que esto lleva pasando muchos meses. Aquí les hemos dado el tratamiento correcto, pero venían con la enfermedad tan desarrollada que apenas se podía hacer nada por ellos. 

¿Cómo están los niños que ingresan estos días en el centro nutricional?

Muchos de los niños que están llegando ahora son niños que ya estaban enfermos desde hace meses, lo que pasa es que sus familias se han dado cuenta de que estamos aquí (es decir, que tienen atención médica y tratamiento gratuito) y entonces están viniendo. Pero muchos ya estaban enfermos y presentan un estado avanzado de la enfermedad. De hecho, es importante destacar que el porcentaje de niños que tienen que ser ingresados en el CNT (pues están muy débiles como para seguir el tratamiento de manera ambulatoria), es muy alto. La población es menor que la de otros lugares, pero los niños están más graves. Ahora hay que intentar llegar a los niños que todavía no están enfermos y atenderles a tiempo.

¿Qué tipo de respuesta habéis puesto en marcha?

Hemos abierto dos CNT, donde se hospitalizan a los casos más graves, y  11 centros de tratamiento ambulatorio en diversos pueblos de la zona. En cada uno de ellos contamos con la ayuda de unos sensibilizadores que durante la semana se encargan de recorrer las aldeas cercanas avisando a la población de que en los próximos días pasaremos consulta a los niños. Una vez que identificamos a los que presentan desnutrición severa y moderada, los incluimos en el programa. A los que se encuentran más graves les trasladamos en coche al CNT y después de unas semanas, cuando se han recuperado, los llevamos de nuevo a sus casas. Los niños que no requieren hospitalización (lo cual no significa ni mucho menos que no estén enfermos), se llevan el tratamiento a casa y vuelven la semana siguiente para revisión. 

 Además de la desnutrición, muchos niños presentan otras patologías...

Sí, principalmente malaria, infecciones respiratorias y diarreas, que son las patologías más frecuentes en todos los proyectos de desnutrición infantil. Lo que pasa es que muchos niños, como decía antes, vienen en un estado muy avanzado, sobre todo los que llegan con insuficiencias respiratorias. Nos han llegado niños con semanas de evolución de neumonías y eso ha hecho que se retrasara mucho su mejoría. No es sólo su estado nutricional, sino que su estado nutricional les ha llevado a tener un estado inmunitario deficiente y todas las patologías se han acentuado. Otros niños tenían malaria cerebral en estado avanzado o diarreas severas difíciles de corregir. 

A pesar de ello, la mayor parte de los niños se recupera y hemos visto historias muy positivas. Cuéntanos alguna de ellas. 

Una de las historias más relevantes es la de René, uno de los primeros niños que ingresó en el centro. Ingresó en un estado de kwashiorkor muy muy avanzado (edemas generalizados por falta de proteinas) y tuberculosis. Costó casi dos semanas y media para que empezaran a disminuir los edemas. Todo el mundo estaba muy pendiente de él porque en un principio era muy refractario al tratamiento, pero un día empezó a mejorar y se fue gordísimo. Superó con bastante margen el peso que nos habíamos marcado como objetivo.

Hay otro caso verdaderamente positivo: el de Mesman y Teofil, dos hermanos que son de Gatzi. Vinieron muy mal, tanto que incluso pensamos que uno de ellos tenía algún tipo de deficiencia porque no hablaba, no reaccionaba.... pero a medida que mejoró su estado, empezó a reír, a correr y a jugar.

Estos casos hacen que valga la pena que estemos aquí. Hay niños que se mueren, pero a muchos otros logramos sacarlos adelante.

¿Qué va a pasar cuando MSF se vaya?

Pues ahora mismo estamos en ese proceso de reflexión. Estamos aquí respondiendo a la emergencia, tratando a los casos de desnutrición aguda, pero la región sufre de problemas más crónicos que requieren una respuesta más amplia. La población no tiene ningún tipo de acceso a la salud, tiene que pagar por recibir la asistencia y la gente apenas tiene ingresos, algo que se ha agravado por la falta de trabajo en las minas de diamantes. Además, la dieta común es muy pobre. Básicamente comen mandioca (las hojas y los derivados del tubérculo) por la facilidad del acceso a la misma y por la falta de ingresos de las familias. Pero la mandioca  tiene muy pocos de los nutrientes que necesita el organismo, especialmente el organismo de los niños.

La gente de aquí dice que llevan años así y que lo que ha pasado en las minas sólo ha sido la gota que ha colmado el vaso. En Boda, que es una población relativamente grande, sólo hay un médico. En Nola no hay ninguno.