ENTREVISTAS

24.10.2006

"Es lógico que los pacientes tengan preocupación o incluso miedo"

Entrevista con Inmaculada García, coordinadora general del proyecto de VIH que MSF lleva a cabo en Guayaquil, Ecuador. Actualmente, este proyecto está en fase de traspaso.

© Francisco Javier Sancho

El proyecto de atención y tratamiento a personas viviendo con VIH que MSF ha venido llevando a cabo en Guayaquil desde 2004 está en fase de traspaso a las autoridades del Plan Nacional de SIDA. En todos estos años, MSF ha tenido que luchar contra tres grandes obstáculos: uno, el acceso a medicamentos de calidad más baratos, debido a que en Ecuador no se registraban hasta el momento fármacos genéricos; otro, la falta de atención integral y adecuada a los pacientes de SIDA que, además, se veían perjudicados por diferentes situaciones de discriminación a nivel social o laboral; y por último, la constante inestabilidad política que afectaba a los responsables de los programas de Salud y con los que siempre había que recomenzar las conversaciones sobre el traspaso. Desde Guayaquil, la provincia con la más alta prevalencia de VIH en el país, Inma García, nos habla de los avances en el cumplimiento de los compromisos acordados por parte del Programa Nacional, así como de las incertidumbres que en este tiempo de espera a la segunda vuelta de elecciones, generan dudas sobre la continuidad de la atención.

Inma, ¿en qué momento de la fase de traspaso se encuentra el proyecto de atención a personas con VIH en Guayaquil?
Se podría decir que hemos pasado la primera “meta volante”. El Ministerio de Salud Pública asumió en junio la responsabilidad de los tratamientos de las personas a las que habíamos atendido nosotros inicialmente, y a partir de ese momento, los de todos los pacientes que ingresan por primera vez al programa. Lo que queda aún pendiente es un grupo de pacientes que aún seguimos atendiendo –y lo haremos hasta el 31 diciembre de 2007– pues el tratamiento que se les administra a este grupo en particular (un esquema de tres antirretrovirales combinados en una sola pastilla) aun no está disponible en el país.

¿Qué otras metas faltan por cruzar?
El resto de metas volantes que faltan son: que el ministerio y el Programa Nacional de SIDA, sin necesidad del apoyo de MSF, asuman plenamente las actividades del hospital (consulta externa para VIH, apoyo a la adherencia, a la farmacia, laboratorio); la prevención de la transmisión vertical en las maternidades y subcentros de salud; y por último, el sistema de asesoría y prueba voluntaria (APV), así como la consulta médica y los grupos de apoyo mutuo que se llevan a cabo en los subcentros de salud.

Todos estos pasos significarán que se ha llegado a un nivel necesario y suficiente para la continuidad de la atención con independencia de nuestra presencia. No obstante, llegados a este punto, nos mantendremos durante un periodo de supervisión, antes de la retirada definitiva de MSF.

¿Cuántos pacientes se atienden en total en el programa? ¿Cuántos están recibiendo antirretrovirales?
Hasta el 30 de agosto, teníamos un total de 1.004 pacientes, de los cuales 297 reciben tratamiento antirretroviral (ARV). Desde que inició el proyecto, han pasado por nuestro programa 1.255 personas (incluyendo las que han muerto y las que lo han abandonado).

Siendo lo más realista posible, ¿se puede esperar contar con una buena cantidad de antirretrovirales genéricos ya registrados y comercializados en el país a finales de año?
No. El problema en Ecuador es que el proceso para llegar a la comercialización de los medicamentos es largo y complicado. Esto desanima a algunos laboratorios a iniciar el trámite. Los pedidos dependen de la voluntad política, porque si bien es cierto que los trámites administrativos en el Ministerio de Salud son complicados y lentos, si se quiere comprar un producto, se compra. Se acaba de hacer con el Efavirenz de Rambaxy (que por cierto, una vez que entró en el pedido del Plan Nacional de SIDA, provocó una bajada inmediata del mismo producto de marca, de 2,74 dólares por comprimido, a 2,04).

¿Cuántas veces habéis tenido que comenzar el proceso de conversaciones para el traspaso con el Plan Nacional de SIDA?
La fecha inicial de traspaso para los ARV era diciembre de 2005. De aquí se prorrogó hasta junio de 2006. En este momento no pudimos traspasar los pacientes con dosis fijas combinadas (DFC), e hicimos una primera prórroga hasta septiembre de 2006, y una segunda hasta diciembre de 2006.

¿Cómo podría afectar el proceso electoral de Ecuador a las personas que viven con VIH?
La voluntad política es crucial para que se haga un buen manejo de programas tan particulares como el de VIH, que trascienden lo meramente sanitario.
El VIH en Ecuador sigue teniendo una carga importante de estigma y discriminación, por tanto el carácter político y social del gobierno tiene un papel fundamental.
Hay todavía cuestiones pendientes de gran relevancia, como la reforma a la Ley de VIH, el establecimiento de políticas de compras de ARV y otros medicamentos, políticas de control de sangre segura, políticas de educación y laborales que dependen claramente no solo del interés político, sino de la “filosofía gubernamental”.

¿Qué te dicen los pacientes de Guayaquil sobre el futuro del programa que les atiende? ¿Confían en que su atención y tratamiento esté garantizado cuando ya no se encuentre MSF en el país? ¿Sienten algún temor, que tú sepas?
Los pacientes han desarrollado plena confianza en MSF porque hemos respondido a sus necesidades y efectivamente temen que la situación con el Ministerio de Salud cambie. Hay medicamentos para profilaxis, que el ministerio aun no contempla, muchos tratamientos para infecciones oportunistas no están disponibles gratuitamente y los pacientes tienen que comprarlos, otros no existen en el país, o tienen precios tan elevados que son completamente inaccesibles para la población... Es lógico que tengan preocupación e incluso miedo.

Desde que coordinas la misión de MSF en Ecuador, ¿cuál ha sido la dificultad más grande con la que te has encontrado?
En estos seis meses la mayor “incomodidad” ha sido sin duda los diversos cambios debidos a la inestabilidad política: dos ministros de salud, cuatro subsecretarios regionales, cuatro directores provinciales y ahora, tras las elecciones, habrá nuevo cambio a partir de enero. La falta de compromiso real en algunas instancias de poder y en bastantes ocasiones, la falta de consistencia técnica, dificulta las negociaciones, los acuerdos e incluso la ejecución del programa.
Pero sin duda, la dificultad del registro y uso del esquema con dosis fijas combinadas es una de las mayores. Hay una falta de consistencia que queda patente en las recomendaciones del Plan Nacional de SIDA, no solo para el tema del tratamiento (donde es impactante que se indique como esquema de primera línea, uno que la OMS recomienda encarecidamente reservar como segunda opción para países con bajos recursos), sino para el diagnóstico.

¿Cómo se pueden superar esas dificultades?
Con el cambio político, no nos queda otra opción que iniciar presentaciones y contactos cada vez. En cuanto al problema de falta de compromiso y consistencia técnica, nuestra mejor arma es la perseverancia, la participación activa y la socialización de información. Recientemente se nos ha tratado de sacar de algunos foros de discusión, pero de una u otra manera nos hemos reintroducido porque es evidente el papel que hemos jugado en los últimos dos años en la problemática de VIH en el país.
A pesar de las molestias que generamos cuando cuestionamos esquemas, se sabe que tenemos una gran experiencia y que tenemos mucho que aportar, por lo que nos convertimos en apoyos claros.

Cuando finalmente se cierre el proyecto, ¿qué lecciones te llevarás en el bolsillo de la experiencia? ¿Qué cosas no volverías a hacer?
Creo que el trabajo en Ecuador está resultando especialmente rico en el campo de lo estratégico y puesto que además de coordinadora general, soy también coordinadora médica, me resulta mucho más fácil dar consistencia testimonial y técnica a mis negociaciones, discusiones con contrapartes, etc. Por supuesto, el aprendizaje y la actualización son continuos.

Precisamente el descubrimiento de la necesidad “estratégica” ha llegado con la experiencia práctica de los primeros dos meses. Al margen de las buenas relaciones diplomáticas , hay que mantener un nivel de cuestionamiento continuos, porque no siempre fluye la información, y cuando lo hace, no siempre es correcta. Lo que no volveré a hacer es creer todo lo que me dicen determinadas autoridades, ni esperar a que lo cumplan pasivamente.