ENTREVISTAS

19.08.2011

“No hay tiempo que perder en Mogadiscio”

David Michalski, coordinador de emergencias, y Said Ibrahim Hassan, coordinador de terreno, acaban de volver de Mogadiscio tras poner en marcha varias actividades de emergencia. Ambos describen la situación humanitaria y los primeros pasos de la respuesta de Médicos Sin Fronteras (MSF) en la capital.

Mogadiscio, Somalia, agosto 2011 © Martina Bacigalupo / Le Monde / Agence VU

¿Cuáles fueron vuestras primeras impresiones al llegar a la capital somalí?

David: Llegué a Mogadiscio con dos compañeros el 31 de julio e inmediatamente empezamos a evaluar la situación en los campos de desplazados. Los hay por todas partes en la ciudad, algunos con unas pocas familias y otros con cientos de ellas. La mayor parte de espacios deshabitados se han convertido ahora en asentamientos de desplazados.

Said: Caminando por las calles puedes tropezarte con unos 30 o 40 campos abarrotados. La gente suele hacerse pequeñas chozas que se amontonan unas con otras y ni siquiera hay espacio para caminar entre ellas. Algunos campos tienen letrinas, pero la mayoría no. Durante nuestra visita a los campos, nos dijeron que mucha gente está fuera mendigando porque no tienen suficiente comida ni un lugar donde dormir. En los campos siempre ves a gente enferma tirada por el suelo.

La gente llega en masa a Mogadiscio debido a la sequía, porque sus animales han muerto y no tienen de qué vivir. Muchos no tienen acceso a los alimentos que envían las agencias internacionales a Somalia porque viven en zonas donde la ayuda no ha conseguido llegar.


Ante la magnitud de las necesidades, ¿cuál ha sido la primera respuesta de MSF?

David: Enseguida detectamos tres prioridades para MSF. Había un gran número de personas con sarampión, por lo que iniciamos un programa de tratamiento y prevención, y distribuimos artículos de primera necesidad como plástico para cobijo y jabón. También había mucha gente, principalmente niños muy enfermos, con desnutrición, por lo que hemos abierto un centro nutricional y un centro de estabilización donde controlamos a los más desnutridos las 24 horas del día. La diarrea acuosa aguda y el cólera fueron otro foco de atención. Algunas de las pruebas que hicimos dieron positivo para cólera, también vimos muchos casos de diarrea acuosa aguda y de deshidratación, así que hemos abierto un centro de tratamiento de cólera para hacer frente a estos casos. Las necesidades son realmente enormes.

Said: Hablando con la gente en los campos, ni siquiera tuvimos que preguntarles lo que necesitaban. Lo primero que todo el mundo nos decía era que necesitaban comida, refugio y atención médica. Hay algunos hospitales en Mogadiscio, pero no son gratuitos. Todos los antiguos hospitales públicos cuestan dinero, pero la mayoría de la gente en los campos tiene poco o nada con que pagar. Una mujer que había estado enferma durante 14 días no había podido ir al hospital por falta de dinero.

 

¿Cómo creéis que puede evolucionar la situación?

David: Es difícil tener una visión global de la situación en Mogadiscio debido a las limitaciones de seguridad que restringen los movimientos. Pero creo que MSF se va a enfrentar a grandes retos en esta emergencia. La situación es bastante mala y por lo que parece no va a mejorar en el futuro. No ha habido cosechas y el pronóstico para los meses venideros no es nada halagüeño. La magnitud de las necesidades y el hecho de que la situación con toda probabilidad vaya a empeorar son factores muy preocupantes, al igual que la situación de seguridad, que es extremadamente volátil y supone un obstáculo para la prestación de ayuda, como lleva ocurriendo durante los últimos 20 años. Tenemos que seguir trabajando para asegurar que la ayuda llega a la gente.

Said: Esto es una emergencia y tenemos que actuar con rapidez. No hay tiempo que perder.

 

 


 

 

Tras dos semanas como coordinador de emergencia en Mogadiscio, David volvió a su puesto de coordinador de operaciones de MSF para Etiopía, Somalia, Bahréin y Somalilandia, con base en Dubai. Por su parte, Said se encuentra ahora en Egipto, desde donde sigue trabajando en la preparación de la respuesta de emergencia de MSF en Somalia.

MSF trabaja de forma continuada en Somalia desde 1991 y actualmente proporciona asistencia médica gratuita en ocho regiones del país. Más de 1.400 trabajadores somalíes, apoyados por otros 100 internacionales en Nairobi, dispensan atención de salud gratuita, cirugía, tratamiento nutricional y ayuda de emergencia a personas desplazadas en nueve emplazamientos del sur y el centro de Somalia.

MSF también presta atención médica a refugiados somalíes en Kenia (campos de Dagahaley e Ifo, en Dadaab) y en Etiopía (Liben). En el campo de Dagahaley, MSF es la única organización médica que atiende a los 130.000 residentes del campo, donde actualmente trata a más de 6.400 niños con desnutrición. En Ifo, los equipos atienden a 25.000 refugiados asentados en la afueras del campo. En Liben, MSF ofrece atención médica en seis campos donde se han concentrado 119.000 refugiados. Más de 10.000 niños han sido registrados en los programas nutricionales.

 


 

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