ENTREVISTAS

14.10.2009

"El número de admisiones ha ido aumentando progresivamente. Desde que llegamos ya hemos tratado a más de 2.500 niños"

Entrevista a Clara Delacre, coordinadora de la emergencia nutricional en Boda y Nola, República Centroafricana

© MSF

Hace ya dos meses desde que empezaron las actividades en los proyectos de emergencia del suroeste de la República Centroafricana.¿Cómo ha evolucionado la situación durante este tiempo?

En Boda el número de pacientes ha ido aumentando progresivamente... hasta el punto de que ya se han admitido más de 1.000 niños en el programa; la mitad de ellos venían con desnutrición aguda severa y la otra mitad con desnutrición moderada. En Nola hay casi 400 niños más y la proporción de severos es muy similar a la que tenemos aquí en Boda. 

En los proyectos de Carnot y Gamboula tratamos a los niños que tienen desnutrición aguda severa. En Carnot hay actualmente unos 600 niños en el programa (aunque se han tratado a más de 900) y en Gamboula otros 150. En total, ya hemos tratado a más de 2.500 niños. 

Durante todo este tiempo hemos hecho diversas evaluaciones por toda la zona, así que yo creo que ahora mismo tenemos una muy buena cobertura y que la mayoría de los niños con desnutrición que hay en la región están siendo tratados.

En apenas dos semanas hubo un incremento de 500 niños en los programas ambulatorios. Alrededor del 70% de esos niños provenían de una localidad llamada Gadtzi y de sus alrededores. ¿A qué se debió ese aumento en el número de pacientes?, ¿Cómo habéis respondido ante esta situación?

El incremento se debió a que el mensaje está pasando de boca en boca muy rápido y a que la información llegó muy muy lejos; tanto que hemos tenido mamás que han venido desde 50 km de distancia caminando con sus hijos.

Teníamos unos 200 niños en tratamiento solamente en Gadzi y como estábamos yendo cada dos semanas, no nos daba tiempo a ver a todos. Además, teníamos la sospecha de que no estábamos llegando a toda la población afectada, así que evaluamos la situación y decidimos crear un segundo equipo médico que irá todas las semanas allí. Una vez lleguen, se quedarán en la zona durante cinco días para hacer este y dos nuevos ambulatorios en los alrededores.
 
En principio se atribuyeron las causas de la emergencia a la pérdida de trabajos en las minas y la falta de ingresos, pero durante las últimas semanas hemos visto que además de ésta, también hay otras causas. ¿Podrías comentarnos qué es lo que ha llevado a que se produzca esta situación?

Alrededor del 60% de la gente (80% en algunas zonas) dependen de la actividad en las minas, que se ha reducido hasta en un 65% durante los últimos meses. Y claro, toda esta gente se ha quedado sin su única fuente de ingresos, que por otra parte ya de por sí no eran demasiados. Además, hay mucha gente que está muy enferma debido al prácticamente nulo acceso a la salud que hay en la región y hemos constatado que hasta el 65% de los pacientes que entran en el programa tienen malaria.

Si a esto le añadimos que la mayoría de la gente come una sola vez al día y que su dieta se basa casi exclusivamente en derivados de la mandioca (lo cual no ayuda a tener un sustento nutricional correcto), es fácil comprender por qué se ha llegado a esta situación.

En los últimos días se ha comentado que la ingesta de mandioca intoxicada o mal cocinada es otra de las posibles causas por la cual la gente sigue cayendo enferma ¿Qué puedes decirnos acerca de esto?

Existe una mandioca que ellos llaman “amarga” que se ha implementado en los últimos años y que crece más rápido. El problema es que el proceso para cocinarla requiere mucho más tiempo y cuando la gente tiene hambre o no tiene tiempo para pasar 3, 4 ó 5 días limpiándola, la comen directamente. Muchas veces, esto les provoca una intoxicación de cianuro llamada Konzo, que a su vez les produce alteraciones neurológicas, pero en el área donde nosotros trabajamos no se ven muchos casos de momento. 

Además de los factores coyunturales, ¿hay alguna razón cultural para que la gente base su alimentación en los productos derivados de la mandioca?

Hay una cuestión cultural, que está relacionada con la economía local. Lo que quiero decir es que están acostumbrados a plantar mandioca y nada más. La tierra aquí es bastante fértil, así que podrían cultivar otras cosas, pero han estado acostumbrados a depender de la minería, que les daba ingresos para comprar otros alimentos. El hombre tradicionalmente va a la mina y  la mujer se queda cultivando mandioca en alguna pequeña parcela. Aquí hay otros alimentos, pero en la situación actual mucha gente no tiene acceso a ellos.
 
¿Cuáles son las necesidades más inmediatas de la población?

Esta es una zona bastante olvidada, ya que toda la atención de la comunidad internacional está en el norte del país, así que proyectos específicos sobre seguridad alimentaria, educación o acceso a la salud, serían más que necesarios en toda la región.

¿Es posible que con el fin de la temporada de lluvias se reduzca el número de nuevos pacientes?

Puede ser que cuando baje la incidencia de la malaria, se reduzca también el número de pacientes, pues este es uno de los factores que está causando esta situación... pero por otro lado hay que ver qué pasa con la cosecha y ver cómo afecta la falta de alimentos en la estación seca. Ahora es cuando comienza el periodo en el cual la gente vuelve del bosque hacia las ciudades y por tanto también veremos pacientes a los que no habíamos tenido acceso hasta ahora. 

¿Hasta cuándo tenéis previsto seguir respondiendo a la emergencia?

Como mínimo hasta que acabe el año. Mientras tanto, habrá que seguir evaluando la situación para ver cómo evoluciona.