Con 18 millones de personas, Lagos es una de las ciudades más grandes del mundo. En contraste con los grandes rascacielos de la ciudad, miles de personas viven en pésimas condiciones en enormes suburbios. Con el objetivo de asistir a la población más desfavorecida, MSF ha puesto en marcha un proyecto de atención primaria y reproductiva en tres zonas de Lagos.
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Lagos. Atención primaria y prenatal en una megaurbe
MSF está trabajando en el área de Makoko, uno de los suburbios más desfavorecidos, donde varias comunidades viven cerca y dentro de la laguna de la ciudad. Muchas de las familias de la zona consiguen unos ingresos mínimos con actividades relacionadas con la pesca y el procesamiento de madera. Sin embargo, la mayor parte de la población no tiene suficientes recursos para pagar por recibir atención sanitaria, tal y como exigen las estructuras médicas disponibles en Lagos.
A principios de 2010, MSF negoció con las autoridades de Lagos la rehabilitación de un centro de salud por aquel entonces no operativo la zona de Aiyetoro, en Makoko. Después de varios meses de trabajo, el centro abrió sus puertas a principios de julio. En los tres primeros meses, se han realizado más de 12.000 consultas de atención primaria en el centro y más de 100 mujeres han dado a luz.
El centro de salud de Aiyetoro está abierto las 24 horas del día durante toda la semana para poder atender las urgencias. Además, de lunes a viernes se proporciona atención primaria y prenatal desde las ocho de la mañana hasta cerca de las siete de la tarde.
Dado el alto número de personas que viven en Makoko y la falta de servicios de salud gratuitos que hay en la ciudad, la demanda para ver al médico es muy alta. Por este motivo, los equipos de MSF evalúan la situación de las personas que van al centro para poder atender primero a los más enfermos. El resto es atendido según la hora de llegada o citado para otro día.
Al entrar al centro de salud, las personas esperan pacientemente su turno en una zona habilitada con este propósito. Mientras tanto, rellenan su tarjeta de identificación para que luego el personal sanitario pueda añadir los datos médicos y el diagnóstico.
Antes de pasar a ver al médico, personal sanitario hace un primer reconocimiento del paciente. A los niños les miden, les pesan, les toman la temperatura y si tienen fiebre les hacen la prueba rápida de la malaria. A los adultos les toman la temperatura, la presión arterial y les pesan.
Saka Mustapha tiene 50 años y ha pasado varios días con tos y fiebre. En la sala de consulta, un médico de MSF chequea a Saka y le receta antibióticos. Despuésd e la malaria, las infecciones respiratorias son las patologías que más se tratan en el centro. Desde la consulta, los pacientes son remitidos a la farmacia, la sala de curas o a la zona de hospitalización según las necesidades.
En la farmacia, el personal de MSF prepara el tratamiento del paciente según las instrucciones del médico y explica detalladamente a cada persona cómo debe tomar la medicación.
En la sala de cura, los enfermeros atienden a las personas que son remitidas por el médico (desinfectan heridas, vacunan, etc.) y también hacen el seguimiento de los pacientes con heridas que deben ser controladas periódicamente. Este es el caso de Paul Gidonu, de 53 años. Paul se cortó en una pierna mientras trabajaba la madera y ahora tiene que ir al centro de salud cada dos días para cambiar el vendaje de la herida y controlar infecciones.
Los enfermos más graves se quedan ingresados en el centro de salud. Actualmente, el centro tiene capacidad para 11 camas, además de las tres de la maternidad y dos más en la sala de partos. El centro está estos días lleno, con varios niños ingresados por malaria severa y también casos de tétanos o heridas infectadas.
Cuando un paciente sale del centro tiene que pasar por la zona de registro donde se anotan sus datos y el diagnóstico. De esta forma, el análisis de las estadísticas permitirá saber cuáles son los principales problemas de salud de esta población y ajustar el proyecto a las necesidades.
Por otra parte, la maternidad sigue su curso. Nigeria tiene uno de los índices de mortalidad materna más altos del mundo, así que la atención materno-infantil es uno de los ejes del proyecto de MSF. En el centro de salud de Aiyetoro, alrededor de 40 mujeres reciben diariamente atención prenatal. Además, también se hace planificación familiar.
El centro de salud cuenta con dos salas de parto donde más de 100 mujeres han dado a luz en los tres primeros meses desde que se abrió el centro. Bleesing Abubarkar, de 28 años, fue la primera mujer que recibió atención prenatal cuando MSF empezó a trabajar en el centro de salud de Aiyetoro. A mediados de septiembre, Bleesing dio a luz a su bebé.
Si los pacientes necesitan atención especializada de segundo nivel que no se puede dar en el centro, como por ejemplo cesáreas, se refieren a hospitales de la zona. Un médico de MSF hace el seguimiento de estos casos para asegurarse que reciben un tratamiento apropiado.
Sobre las siete de la tarde, las consultas del día ya han acabado y el centro queda solamente abierto para atender a las urgencias y las visitas de los enfermos que siguen hospitalizados. De lunes a viernes, se atiende una media de 150 personas diarias, de las que alrededor de 50 son menores de 5 años.
Además del trabajo en el centro de salud, MSF tiene previsto trabajar con clínicas móviles en tres zonas de la ciudad. De esta forma, un equipo móvil de MSF –formado, entre otros, por un médico, un enfermero y una comadrona– visitará varias veces por semana tres puestos de salud situados en las zonas más pobres de Lagos. Los casos más complicados serán referidos al centro de salud.
Para poder atender a la población que vive sobre la laguna, un equipo de MSF irá dos veces por semana a la zona para pasar consulta. Para poder ofrecer una atención de calidad, MSF está construyendo un pequeño puesto de salud sobre el agua para que los médicos puedan ver a los pacientes con unas mínimas condiciones.
Por otra parte, en el área de Lagos Mainland, un equipo de MSF va una vez por semana a Otto donde ofrece atención primaria de salud a la población de la zona. Otto es una de las zonas más antiguas de Lagos, con una gran densidad de población.
Por último, MSF tiene previsto trabajar en la zona de Badia, Apapa Iganmu. En las próximas semanas, se reconstruirá un pequeño puesto de la salud en la zona para permitir que un equipo de MSF pueda pasar consulta dos veces a la semana.
Sin sistemas apropiados para la gestión de residuos ni el tratamiento del agua, la mayor parte de la población de los suburbios donde trabaja MSF vive en pobres condiciones de salubridad. En su proyecto de atención primaria, MSF prestará especial atención a las enfermedades que pueden ser transmitidas por el agua para ver el impacto de estas condiciones de vida en la salud física de la población.
“De momento, los problemas que nos estamos encontrando en Lagos son los que cabría esperar en una zona rural carente de infraestructuras sanitarias adecuadas e invisible a los ojos del Estado: altos índices de casos complicados de malaria, infecciones de mayor a menor gravedad en las vías respiratorias, escasa cobertura de vacunación; diarrea, desnutrición, traumatismos, ausencia de salas de parto seguras e higiénicas y de servicios de salud prenatal, etcétera”, explica Brett Davis, coordinador general de MSF en Nigeria. “Para MSF es un reto hacer frente a estas necesidades en un contexto urbano como Lagos”.
