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Salud materno-infantil en Burundi

08.03.2010

MSF en el centro para urgencias obstétricas de Kabezi

© François Dumont / MSF

En Burundi quedarse embarazada y dar a luz supone un verdadero riesgo y prueba de ello son las cifras que maneja la Organización Mundial de la Salud: la tasa de mortalidad materna es de 1.100 por cada 100.000 nacidos vivos y la tasa de mortalidad neonatal es de 41 por cada 1.000 nacidos vivos.

© Sune Juul-Sorensen

Para tratar de reducir estas demoledoras estadísticas, Médicos Sin Fronteras gestiona desde 2008 el centro para urgencias obstétricas en la ciudad de Kabezi, al sur de la capital del país, en el que proporciona atención médica especializada a las mujeres que tienen complicaciones durante el embarazo y el parto.

© Sune Juul-Sorensen

El centro de urgencias obstétricas, que ha sido llamado "CURGO", constituye un componente esencial del proyecto de MSF, pues se hace cargo de los casos que no pueden ser atendidos en los centros de salud y presta atención médica a las mujeres que presentan complicaciones durante el embarazo o el parto.

© Sune Juul-Sorensen

Kabezi es una localidad que se encuentra junto al lago Tanganika, en la amplia provincia de Bujumbura Rural (con una población de unos 780.000 habitantes).

© François Dumont / MSF

Cada mes, unas 200 mujeres dan a luz en el centro, muchas de ellas por cesárea. Allí también se llevan a cabo operaciones de fístula tres veces al año.

© François Dumont / MSF

CURGO dispone de 35 camas y está equipado con un quirófano, material para hacer transfusiones y una maternidad. Cada mes, se atienden unos 200 partos y alrededor de 100 pacientes son referidas de urgencia al hospital.

© François Dumont / MSF

En Kabezi se atienden a cualquier hora del día los casos de urgencia provenientes de otros veinte centros de salud de la zona. El equipo dispone para ello de tres ambulancias, de un sistema de comunicación por radio y de personal médico cualificado.

© François Dumont / MSF

Una posible consecuencia de complicaciones no tratadas durante el parto son las fístulas obstétricas,  que ocurren cuando se abre un orificio anormal entre la vagina y el recto, o la vagina y la vejiga y el recto.

© François Dumont / MSF

Las fístulas se desarrollan durante los días que dura un parto obstruido y la resultante incontinencia fecal y urinaria, se convierte en algo permanente a menos que la fístula sea operada. A la mayoría de las mujeres que las desarrollan se les margina de la sociedad.

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La conexión vía radio entre las ambulancias y centros de salud es muy importante. Desde la habitación donde está ubicada la radio, el operador está en contacto permanente con las ambulancias. Cuando en uno de los 20 centros de salud de la zona se presentan complicaciones, contactan para pedir ayuda y transferir a la paciente.

© François Dumont / MSF

Después del parto o la cesárea, la madre y su bebé se quedan en Kabezi durante unos cuantos días. Una vez que están recuperados, MSF los lleva de nuevo al centro de salud regular. Para ello se utiliza un coche de MSF, o se les paga el transporte público hasta sus casas.

© Sylviane Bachy / MSF

Karitas tiene 21 años. Acompañada por la madre de su marido, viajó a pie hasta Kabezi para dar a luz a su primer hijo. Durante el parto sufrió algunas complicaciones y fue rápidamente trasladada hasta una de las tres clínicas en las que MSF hace cirugía en Bujumbura, la capital de Burundi.

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Emmanuel Birindwa Cigoho, de 39 años, trabaja como enfermero en el quirófano. Ha trabajado en el centro de urgencias obstétricas desde que abrió en 2.008.

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La doctora Alison Gonzales pasa revisión a un recién nacido. Comprueba si sus reflejos funcionan de manera correcta dando golpecitos en sus manos y pies.

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Mukeshimana Jeanine, de 23 años, dio a luz a su segunda hija en el centro de obstetricia. Nació mediante una cesárea y la ha llamado Nahimana Vanessa. Su madrastra también dio a luz en el mismo centro unos días antes. Viven junto al resto de la familia en Gatumba, un pueblo al norte de Bujumbura, la capital del país.

© Sune Juul-Sorensen

Nicizanye Mary, de 30 años y que hasta hace poco trabajaba en el centro de obstetricia, ha dado allí a luz a su quinto hijo. Se trata de una niña cuyo peso al nacer fue de 2 kilos y a la que ha llamado Nduwakeza, que en Kabezi significa "Buenas noticias".

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Al principio el bebé vomitaba mucho, pero ahora, 4 días después de su nacimiento, ya está mucho mejor. Mary está feliz por ver que su hija se está recuperando, pero no sabe qué le espera cuando regrese a casa.... su marido no quería saber nada de ella cuando enfermó y ni siquiera sabe que está en Kabezi y que ya ha dado a luz.

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Dos bebés recién nacidos en el centro de obstetricia.

© Sune Juul-Sorensen

En CURGO las mujeres reciben formación sobre cómo cuidar y alimentar a sus hijos. Las charlas tienen lugar en la sala de hospitalización del centro.

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Un bebé prematuro en el departamento de neonatos del CURGO. A los bebés se les cubre con mantas y botellas de agua calientes para preservar su escasa energía y que puedan continuar creciendo.

© Sune Juul-Sorensen

Una enfermera proporciona cuidados a un bebé en departamento de neonatos del centro de obstetricia. Le aplica un oxímetro de pulso, que es una herramienta para medir la saturación de oxígeno en la sangre del bebé.