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Asistencia a poblaciones atrapadas por el conflicto en Kivu Norte (RDC)
Los equipos móviles de MSF cruzan las líneas de frente y se desplazan en moto a través de la espesura de la selva hasta localizar a personas enfermas y necesitadas que requieren ayuda urgente.
Los equipos consisten en convoyes de cinco o seis motos. En cada una viajan dos personas cargadas con medicamentos y material médico.
Una balsa de MSF trasporta las motos para cruzar los cursos de agua que hacen las veces de línea de frente.
El equipo desmonta y empuja su moto por un barrizal.
Las condiciones son extremadamente difíciles. Aquí la única forma de acceder a las poblaciones aisladas por el conflicto es en moto; los coches no pueden pasar por los angostos senderos de la jungla.
Los equipos cruzan aldeas vacías. Miles de personas se han visto obligadas a huir y esconderse en la selva a causa de los combates. Todo lo que queda son casas de adobe abandonadas con puertas rotas, tejados derrumbados y sillas volcadas: vestigios de gente que se ha ido a toda prisa.
La gente oye el ruido de las motos y sale de su escondrijo para acudir a las consultas de MSF.
Durante todo el día suelen formarse largas colas de personas que esperan con paciencia ser atendidas gratuitamente. En 2010, los equipos médicos realizaron casi 40.000 consultas en la zona de Pinga.
MSF atiende a víctimas de violencia, incluida la violencia sexual, y a mujeres embarazadas y niños con desnutrición, diarrea, cólera e infecciones respiratorias.
La malaria es endémica en estas colinas de vegetación espesa y clima tropical que rodean la ciudad de Pinga. Los niños con malaria son especialmente propensos a sufrir complicaciones graves. Solo en 2010, los equipos de MSF trataron a más de 6.500 personas con esta enfermedad en la zona.
Para conseguir atención médica, muchas personas han cruzado las líneas de frente y territorios controlados por diferentes grupos armados.
La atención de salud materna es una de las principales prioridades. Las mujeres con complicaciones durante el embarazo y el parto carecen de acceso a médicos o a comadronas. En Pinga y sus alrededores, MSF realizó más de 4.000 controles prenatales en 2010.
Si la situación de seguridad lo permite, el equipo de MSF efectúa el mismo recorido cada semana.
