Décadas de conflictos armados y la falta de inversión estatal han dificultado el acceso a la atención básica de salud para la población de la República Democrática del Congo (RDC). Médicos Sin Fronteras (MSF) lleva trabajando en el país desde 1981 y actualmente tiene en marcha varios proyectos en Kinshasa, Kivu Norte, Kivu Sur, Katanga, Maniema y la provincia Oriental.
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Congo: en estado crítico permanente
Los equipos de MSF llevan a cabo miles de intervenciones quirúrgicas de urgencia y gestionan varios programas nutricionales. También ofrecen atención de salud primaria y secundaria, coordinan campañas de vacunación y proporcionan atención pediátrica y obstétrica. En 2010, la organización realizó más de un millón de consultas médicas y más de 10.000 operaciones quirúrgicas.
MSF también presta atención médica y psicológica a víctimas de violencia sexual. Casi 6.000 pacientes fueron atendidos por la organización en 2010.
La situación en el este de la RDC es todavía volátil, marcada por alianzas cambiantes entre grupos armados, operaciones militares constantes, inestabilidad, inseguridad, bandidaje y violencia. Los ataques contra civiles y organizaciones de ayuda van en aumento, lo que hace que la población y los trabajadores humanitarios sean cada vez más vulnerables.
Violaciones, asesinatos, secuestros y actos de violencia aleatorios son el pan de cada día para los 10 millones de personas que viven en las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur. El incremento de este tipo de acciones recae sobre una población muy debilitada por años de conflicto y que lleva mucho tiempo dependiendo de la ayuda humanitaria.
En la provincia de Ituri la situación sigue siendo inestable, con frecuentes enfrentamientos entre las milicias y el ejército congoleño. La población sufre las consecuencias de este conflicto. Más de 130.000 personas de este distrito se han visto obligadas a desplazarse en los últimos años.
La inseguridad y la violencia prevalecen en los distritos de Haut-Uélé y Bas-Uélé, en los que actualmente hay más de 310.000 desplazados internos. Todas estas personas son especialmente vulnerables, ya que tienen un acceso muy limitado a servicios de salud.
La falta de inversión en el sistema de salud es la causante de la carencia de infraestructuras y de personal sanitario debidamente formado en todo el país. Aunque las necesidades médicas son enormes, la gente tiene que luchar para acceder a los servicios más básicos de salud.
“Para acceder a la atención sanitaria, los pacientes suelen tener que caminar durante muchas horas”, explica la coordinadora general de MSF, Christine Buesser. “Imagina que estás embarazada y que tienes que cargar con otro de tus hijos a la espalda. Son distancias muy difíciles de salvar; el mero hecho de llegar a una estructura de salud supone un reto diario”.
Un sistema de salud relegado al olvido durante décadas ha provocado un aumento de las tasas de mortalidad infantil y materna en todo el país. La esperanza de vida en la RDC es de las más bajas del mundo.
Un programa ampliado de inmunización disfuncional (que se supone debe vacunar a los niños de forma rutinaria), junto con la falta de estrategias de vacunación sostenidas, hacen que el país esté inmerso en una emergencia permanente y que epidemias prevenibles, como el cólera, el sarampión y la malaria, se cobren muchas vidas entre la población congoleña.
El país sufre una epidemia de sarampión desde finales de 2010. MSF ha vacunado a más de tres millones de niños de los 14 millones que han sido inmunizados desde entonces. Sin embargo, estas acciones urgentes no han logrado controlar la epidemia.
Desde abril de 2011, MSF ha estado respondiendo a brotes de cólera a lo largo del río Congo y en la capital, Kinshasa, tratando a pacientes y construyendo estructuras de salud. La amenaza de un brote de cólera y el hecho de estar en plena época de lluvias es especialmente preocupante en los centros urbanos, densamente poblados y sin sistemas de saneamiento adecuados.
La malaria es la primera causa de enfermedad y muerte en la RDC. Los equipos médicos de MSF han tenido que seguir tratando a un gran número de pacientes en 2011: la tercera parte de las consultas realizadas en nuestras clínicas es por casos de malaria.
Solo un 12% de las personas con VIH recibe medicación antirretroviral en la RDC y el 95% de las mujeres embarazadas infectadas carecen de acceso al tratamiento para prevenir la transmisión del virus a sus hijos. En 2011 el Banco Mundial dejó de financiar programas de VIH/sida en la RDC, otros donantes funcionan con fondos muy limitados en relación a las grandes necesidades existentes, y el Fondo Mundial –el mayor mecanismo de financiación de programas de VIH/sida– se enfrenta a un importante déficit de financiación.
La retirada de fondos de los donantes podría dejar a miles de pacientes congoleños sin tratamiento e impedir que más gente tenga acceso al mismo, amenazando con socavar todos los avances hechos desde la introducción de los antirretrovirales en el país.
Debido a los enfrentamientos entre los distintos grupos armados que operan en la zona, y con el objetivo de ayudar a los miles de desplazados por el conflicto, MSF empezó a prestar ayuda de emergencia en las remotas aldeas de los altiplanos de Uvira hace casi dos años. A través de este proyecto, MSF presta apoyo a seis puestos de salud y refiere los casos complicados a los hospitales de Uvira y Bukavu.
Algunas de las aldeas en las que trabaja MSF están a más de 3.000 metros de altitud y a unas 10 horas a pie del último punto al que pueden llegar los vehículos. Los equipos llevan a cabo clínicas móviles para atender a las personas desplazadas por los combates y proporcionan asistencia médica y psicológica a víctimas de violencia sexual, con más de 600 casos atendidos en lo que va de año.
En el área de Kalonge, MSF presta apoyo de atención primaria en ocho centros de salud y atención médica secundaria en el hospital de Chifunzi. El objetivo es asistir a víctimas de la violencia, desplazados y personas afectadas por epidemias.
Los equipos de MSF asistieron un total de 19.200 partos en 2010 en sus proyectos de la RDC. Solo en el hospital de Chifunzi, nacen unos 10 niños cada día.
