48 pacientes han mostrado tener alguno de los síntomas del Ébola desde el inicio de la epidemia hasta el pasado 24 de enero. Siete casos fueron confirmados positivos y dos de ellos murieron durante los primeros días. De los 41 pacientes restantes, 12 han fallecido y todo hace pensar que estaban también infectados. Sin embargo, y dado que no se les practicaron las pruebas, sus casos sólo pueden calificarse de "sospechosos".
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Ébola en la provincia de Kasai Occidental, República Democrática el Congo
El Virus Ébola es el causante de la fiebre hemorágica viral de Ébola, una enfermedad altamente contagiosa, que no tiene cura y mata en pocos días a la mayoría de las personas infectadas. La sintomatología incluye fiebre alta, dolores de cabeza, dolores musculares y perdida del apetito. Si la enfermedad progresa, aparecen diarreas, vómito, dolores abdominales y disfunción renal. Además la sangre no coagula y una erupción frecuentemente hemorrágica aparece en todo el cuerpo en el lapso de una semana. La tasa de mortalidad es alta, alcanzando en algunas variantes de la enfermedad el 90%.
El nombre del virus proviene del río Ébola (en la República Democrática del Congo) donde fue identificado por primera vez durante una epidemia en 1976. Es un virus que no tiene cura y que no dispone de ningún tratamiento específico. Lo que se recomienda es la cuarentena, la reposición de líquidos y electrolitos perdidos por el paciente, el mantenimiento de la presión sanguínea, un aporte de oxigeno adecuado y controlar las hemorragias en la medida de lo posible. Se ha visto que también es eficaz la donación de sangre de pacientes que han superado la enfermedad.
Durante los primeros días de la epidemia, Angola cerró rápidamente la frontera con la República Democrática del Congo para evitar la entrada del virus. El epicentro puede situarse probablemente en un pueblo llamado Kaluamba, situado 65 kilómetros al sur de Mweka, la principal ciudad de la región. En los pueblos de Kabau y Kalombayi, y también en Mweka se observaron a algunos pacientes con síntomas sospechosos.
En septiembre y octubre de 2007, MSF ya respondió a un brote de Ébola en la región. En aquella ocasión, 46 pacientes fueron ingresados en la sala de aislamiento y 186 personas murieron en tan sólo unos meses.
El diagnóstico se basa principalmente en indicios clínicos y en el historial del paciente. También se tiene muy en cuenta si ha estado recientemente en contacto con otras personas infectadas. Aún así, la confirmación definitiva de que alguien está infectado por el virus del ébola sólo puede hacerse en un laboratorio. El tiempo que pasa hasta que se obtienen los resultados dificulta enormemente la labor médica.
Es esencial entender dónde y cómo el virus se propaga, ya que esto permite aislar las casas infectadas y lograr un mejor resultado en las intervenciones. El periodo de incubación del Ébola es de 21 días. Así que, antes de que se pueda dar por concluida la epidemia, se debe esperar al menos tres semanas desde que se descubra al último paciente infectado.
En Kasai Occidental, todo aquello para lo que no hay ninguna explicación científica es siempre atribuido a causas sobrenaturales. Todas las cosas son explicadas basándose en la idea del bien y del mal y algunas personas aprovechan para venderse como curanderos. Mucha gente tiene miedo de acudir a los centros médicos, pues los perciben como sitios donde la gente va a morir.
El trabajo de prevención y sensibilización es muy importante en estos casos. El equipo encargado de estas tareas en MSF, coordinado por un sociólogo, traslada los mensajes a las personas más influyentes de cada comunidad y también se encarga de organizar muchas reuniones con los líderes locales. La información también se difunde mediante carteles o a través de la radio local, para poder explicar que el ébola es un problema que afecta a todo el mundo y que debe ser combatido por todos.
"Debemos evitar la psicosis. Por ejemplo, sólo llevamos los pantalones de trabajo con protectores dentro del centro de aislamiento o cuando el personal médico trata a los pacientes. ¡Hace unos años habríamos ido vestidos todo el tiempo como si fuéramos astronautas! Si están más o menos bien, dejamos salir a los pacientes a una pequeña terraza donde pueden recibir visitas. A los amigos y la familia que vienen se les proporciona ropa protectora bastante normal... nada que ver con las medidas que se tomaban antes", cuenta Luis Encinas, coordinador de operaciones de emergencia de Médicos Sin Fronteras en la región de los Grandes Lagos.
