Más de 1.600 personas han muerto desde principios del año: la meningitis se está propagando por varios países del oeste de África. Docenas de equipos de MSF han sido movilizados. En Nigeria, MSF está trabajando en nueve estados en colaboración con el Ministerio de Salud para reducir al máximo el número de muertes por meningitis.
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Nigeria: repuesta a la epidemia de meningitis
Sin tratamiento, la mitad de los enfermos infectados con meningitis bacteriana mueren. Aún si se administra un tratamiento antibiótico a tiempo, entre el 5 y el 10% de los enfermos fallecen. En un país tan densamente poblado como Nigeria, una epidemia de meningitis enseguida representa una amenaza mortífera para cientos de miles de personas.
El tratamiento es simple, un sola dosis de antibiótico (aquí, Ceftriaxona) basta en la mayoría de los casos. La evolución es espectacular: un paciente muy débil puede recuperarse a las pocas horas. Pero la atención médica debe dispensarse muy rápido porque la mayoría de muertes ocurren en los dos primeros días desde que se contrae la infección.
La prioridad para los equipos sanitarios es asegurar que los tratamientos están disponibles todo el tiempo en cantidades adecuadas incluso en los puestos de salud más pequeños. Los casos severos se tratan en las estructuras hospitalarias. En Nigeria, el sistema de salud funciona y MSF no tuvo por tanto que instalar estructuras de salud de emergencia. A fin de limitar el número de muertes, la población puede ser inmunizada en zonas donde se ha alcanzado el umbral epidémico mediante vacunaciones masivas.
Con el personal de salud nigeriano, MSF organiza campañas de vacunación contra la meningitis para cientos de miles de personas. En total, entre 4 y 5 millones de personas deberían ser vacunadas por MSF durante las próximas semanas en el oeste de África.
Un vacunador, como aquí en Nigeria, en el estado de Katsina, inmunizará a 1.500 personas al día.
Un ritmo de seis personas por minuto. Casi siempre, se vacuna a toda la población de edades comprendidas entre los 2 y los 30 años, protegiéndola así durante 3 años contra la cepa A de la meningitis meningocócica, la cepa más frecuente en África.
Esta vacunación masiva requiere una organización rigurosa. Los logistas han montado una especie de rotonda para poder controlar mejor a la multitud, han suministrado todo el material necesario y se han ocupado de la gestión de los residuos. Los equipos de vacunación están compuestos por un vacunador, un preparador que diluye las vacunas y llena las jeringuillas y los registradores.
Las vacunas tienen que conservarse entre los 2 y los 8 °C hasta el momento de la inyección. Por ejemplo, para vacunar a 10.000 personas, la cadena de frío requiere un congelador, un refrigerador, cinco neveras portátiles como la que aparece en la fotografía, 10 porta-vacunas, 400 acumuladores de frío, 15 termómetros y 15 bolsas isotérmicas. Sólo la parte de la intervención dedicada a la vacunación ya cuesta en torno a un dólar por persona vacunada.
Dos semanas después de la vacunación, el número de casos de meningitis disminuye. Una nueva vacuna contra la meningitis A que podría poner fin a devastadoras epidemias se irá introduciendo gradualmente durante los próximos años en los países más afectados. Mientras tanto, intervenciones como ésta salvan muchas vidas.
