MULTIMEDIA

FOTO GALERÍA

Wanawake: ser mujer en Congo

08.03.2011
© Martina Bacigalupo
© Martina Bacigalupo
© Martina Bacigalupo

Desde 1998, las poblaciones del este de Congo han sufrido una violencia extrema a manos de diferentes grupos armados en la región que se dedican a violar, saquear y hacer ejecuciones sumarias.

 

© Martina Bacigalupo

Las casi 600.000 personas que huyeron de esta violencia ahora viven en campos de desplazados, donde el acceso a la atención sanitaria es muy limitado.

 

© Martina Bacigalupo

Además de la violencia, las pésimas condiciones de las carreteras disuaden a la gente de desplazarse hasta los centros de salud de la región.

© Martina Bacigalupo

Las mujeres y los niños son las principales víctimas de esta situación.

 

© Martina Bacigalupo

Sin acceso a atención médica de calidad, las complicaciones durante el embarazado ponen en peligro la vida de las madres y sus bebés.

 

© Martina Bacigalupo

Para responder a las necesidades médicas de la población, en 2007 Médicos Sin Fronteras (MSF) inició un proyecto en el hospital general de Masisi, en Kivu Norte.

 

© Martina Bacigalupo

En colaboración con las autoridades sanitarias congoleñas, MSF ofrece cirugía, asistencia primaria y secundaria, y apoyo a víctimas de violencia sexual. También se hacen clínicas móviles en campos de desplazados.

 

 

© Martina Bacigalupo

Estas visitas permiten referir a las mujeres con embarazos de riesgo al hospital de Masisi.

 

 

 

© Martina Bacigalupo

En el hospital, de 60 a 70 pacientes acuden a las consultas regulares en una aldea de acogida para mujeres, a la que son referidas durante su gestación.

 

 

 

 

© Martina Bacigalupo

Cada mañana, Mamá Agathe organiza una sesión de sensibilización en la aldea de acogida.

 

© Martina Bacigalupo

Enfermeras congoleñas en prácticas participan en las consultas diarias organizadas por MSF para perfeccionar su formación. 

 

 

© Martina Bacigalupo

Gracias a la infraestructura y al personal presente en el hospital, las pacientes tienen una asistencia adaptada a ellas y a sus bebés.

 

 

© Martina Bacigalupo

Al nacer, este bebé sufrió asfixia. La actuación de la enfermera le salvará la vida.

 

 

Madre e hijo descansan poco después del parto.

 

 

 

© Martina Bacigalupo

Dar a luz en buenas condiciones posibilita salvar vidas e impedir la formación de fístulas, con desastrosas consecuencias para la mujer.

 

 

 

© Martina Bacigalupo

Si no se practica una cesárea cuando hay complicaciones durante el parto, puede formarse una fístula obstétrica, una perforación entre la vejiga y la vagina o entre el recto y la vagina.

 

 

© Martina Bacigalupo

Las fístulas causan incontinencia urinaria y/o fecal que a menudo provocan que las mujeres afectadas sean rechazadas por sus familias y comunidades. Aline, de 20 años, tuvo una fístula durante el parto. Ahora una infección le ha paralizado las piernas.

 

 

© Martina Bacigalupo

Noela perdió a su primer hijo cuando dio a luz en casa. El parto duró varios días sin una asistencia médica adecuada. A ella también se le produjo una fístula.

 

 

© Martina Bacigalupo

A los pocos días, su marido la abandonó.

 

© Martina Bacigalupo

Desde entonces, Noela se ha vuelto a casar. Su nuevo marido amenaza con abandonarla si no le da un hijo.

 

 

© Martina Bacigalupo

Para ayudar a Noela, a Aline y a muchas otras mujeres que sufren el mismo problema, se organizan sesiones especiales para operar las fístulas.

 

 

© Martina Bacigalupo

No hay muchos cirujanos especializados en este tipo de intervenciones, pero MSF puede contar con la profesionalidad de varios de ellos.

 

© Martina Bacigalupo

Noela ha sido operada con éxito, pero tiene que quedarse en observación durante varios días para asegurar que se recupera totalmente. 

 

© Martina Bacigalupo

Curarse de una fístula es recuperar la dignidad. Para muchas mujeres también supone la esperanza de encontrar un nuevo marido y tener hijos.

© Martina Bacigalupo

Cerca de un millón y medio de mujeres en África todavía sufren fístulas obstétricas. La mayoría de ellas son rechazadas por la sociedad. 

 

© Martina Bacigalupo

No todas son rechazas por sus vecinos y abandonadas por sus maridos.

 

© Martina Bacigalupo

Erradicar la fístula obstétrica es una meta ambiciosa pero realista. Para alcanzarla, es imprescindible mejorar el acceso a la atención sanitaria para las mujeres durante el embarazo y el parto.

 

© Martina Bacigalupo

Gracias al compromiso de sus equipos en Kivu Norte, MSF está ayudando a conseguirlo.

 

© Martina Bacigalupo
© Martina Bacigalupo