Cuando se cumple un año de la independencia de Sudán del Sur el 9 de julio de 2011, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) luchan por salvar vidas en una de las crisis de refugiados más complicadas y desafiantes de la historia. Unos 100.000 refugiados sudaneses, muchos de ellos enfermos, huyen de la violencia y buscan refugio en los campos del estado sursudanés del Alto Nilo, donde los recursos son inadecuados y las condiciones de vida muy duras. Hacemos un repaso al año que ha llevado a esta situación de emergencia.
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Un año de independencia en Sudán del Sur: necesidades médicas no cubiertas y crisis de refugiados
Con un sistema público de salud al borde del colapso, en el último año ha habido una serie de emergencias que han culminado en un gran número de refugiados con necesidades médicas en la frontera de Sudán del Sur con Sudán.
Los equipos de MSF han estado trabajando en varios puntos de esta zona fronteriza donde las necesidades son mayores, gestionando más de 15 hospitales y clínicas de campaña en ocho estados de Sudán del Sur y en la conflictiva zona de Abyei, y enviando clínicas y equipos móviles a algunas de las comunidades más remotas del país.
Cada día, los equipos médicos son testigos de las necesidades no cubiertas, prestando servicios de salud reproductiva, salud primaria y secundaria, atención a víctimas de la violencia y a desplazados, y tratamiento de la malaria el kala azar, la desnutrición y otras enfermedades.
Durante las semanas que precedieron a la votación que llevó a la independencia en julio de 2011, hubo una oleada de violencia en el disputado distrito de Abyei, una zona rica en petróleo en la frontera entre Sudán y Sudán del Sur. MSF ha mantenido sus programas regulares durante el último año mientras respondía a emergencias agudas en el país.
La organización se vio forzada a suspender sus actividades médicas primarias en Abyei en mayo de 2011 y desplegó equipos móviles en las carreteras para dar asistencia médica, comida y materiales de primera necesidad a los desplazados, como plástico para cobijo y mosquiteras. Unos 40 kilómetros al sur, en Agok, donde MSF gestiona el único centro de atención secundaria en la zona, las actividades de los equipos se centraron en cirugía de urgencia, vacunaciones y salud reproductiva.
La violencia extrema y los enfrentamientos no se limitaron solo a la zona fronteriza. Más al sur, hubo brutales enfrentamientos entre comunidades del estado de Jonglei. MSF atendió a más de 100 personas tras un ataque a gran escala en la ciudad de Pieri y 12 pueblos de los alrededores en agosto de 2011. Muchas de las víctimas eran mujeres y niños con heridas de bala.
Un miembro del personal nacional de MSF murió durante el ataque y las instalaciones de la organización en Pieri fueron saqueadas y quemadas.
Entre Navidad y Año Nuevo, nuevos ataques en los alrededores de la ciudad de Pibor, en el sur del estado de Jonglei, forzaron a mucha familias aterrorizadas a huir al monte, donde no tenían acceso a servicios de salud y donde la asistencia humanitaria no pudo llegar durante semanas.
Muchos de los desplazados estaban demasiado asustados y traumatizados para volver a sus pueblos, por lo que montaron refugios improvisados a lo largo de los lechos de los ríos secos.
El 7 de enero el personal de MSF volvió a Pibor para rehabilitar el destrozado hospital y la clínica del pueblo de Lekwongole. En las semanas siguientes, los equipos médicos atendieron a más de 100 heridos de bala y arma blanca, muchos de ellos, mujeres y niños.
En noviembre empezó un movimiento masivo de refugiados procedentes de Sudán. Unas 13.000 personas escaparon de la violencia en sus pueblos y ciudades cruzando la frontera para buscar refugio en la remota localidad de Doro, en el condado de Maban del estado sursudanés del Alto Nilo. MSF inició una intervención médica de emergencia de forma inmediata.
Durante el mes de diciembre siguieron llegando refugiados del norte y la organización amplió su respuesta de emergencia. El agua pronto se convirtió en una gran preocupación y MSF se implicó cada vez más en los esfuerzos por suministrar las mínimas cantidades exigidas de agua potable a un creciente número de refugiados.
Seguía llegando más y más gente, y las instalaciones estaban al límite. Hubo que abrir un segundo campo de refugiados en el pueblo de Jamam. Como ejemplo de la magnitud del éxodo, un anciano dijo que creía que toda su comunidad de 5.000 personas, mayoritariamente familias que subsistían de la agricultura, había huido: “Hemos venido todos, no quedó nadie atrás”, dijo.
Mientras MSF centraba gran parte de sus recursos de emergencia en los campos de refugiados del estado del Alto Nilo, cada día más familias cruzaban la frontera desde las montañas Nuba, en el estado sudanés de Kordofán del Sur, para dirigirse al campo de refugiados de Yida, una extensa localidad fronteriza del estado de Unidad, en Sudán del Sur. El motivo, los bombardeos aéreos y la inseguridad alimentaria en sus pueblos. Los enfrentamientos comenzaron en las montañas Nuba en junio de 2011 y siguen causando la llegada de cientos, si no miles, de personas cada día. Con la llegada de la estación de lluvias, las condiciones de salud en el campo de Yida están empeorando y MSF ha aumentado sus actividades para responder a una crisis de salud que va en aumento.
La organización había abierto un hospital de 15 camas en Yida a finales desde 2011, centrado básicamente en pediatría, y se hizo cargo de una clínica que ya operaba de forma esporádica en Yida. Desde marzo de 2012, los equipos han atendido a unos 700 pacientes semanales, de los que el 30% son menores de 5 años.
En los alrededores de la ciudad de Agok, situada en el sur de la disputada zona fronteriza de Abyei, la amenaza de escasez de alimentos se cernía sobre los desplazados y la población local a principios de 2012. MSF lanzó un programa nutricional preventivo para niños en riesgo de desnutrición en los meses venideros.
El 11 de enero de 2012, un equipo de MSF evacuó a 13 heridos graves por avión de su clínica de Yuai, en el estado de Jonglei, para ser operados de urgencia en el hospital de la organización en Nasir, estado del Alto Nilo. Más tarde hubo enfrentamientos entre comunidades en el norte de Jonglei, donde la mayoría de víctimas eran, una vez más, mujeres y niños que habían sufrido palizas o disparos.
En abril se produjo un breve conflicto abierto entre Sudán y Sudán del Sur, con enfrentamientos a lo largo de la frontera. El personal quirúrgico de MSF atendió a cuatro heridos durante los bombardeos aéreos en el pueblo de Abiemnom, a 36 kilómetros al oeste de Agok, en el estado de Unidad.
Otras víctimas del mismo conflicto en los pueblos de Bentiu, estado de Unidad, y Malakal, estado del Alto Nilo, también necesitaron atención médica de urgencia. Los equipos de MSF en ambos lugares atendieron a más de 30 personas con heridas de bala, incluidos mujeres y niños, y evacuaron a tres heridos graves para ser operados en el hospital de MSF en Leer.
La violencia no es la única causa que requiere respuesta médica de emergencia en Sudán del Sur. En el estado del Alto Nilo hay epidemias de kala azar o leishmaniasis visceral, una infección parasitaria transmitida por la mosca de arena. Sin tratamiento, casi todos los pacientes mueren. En 2010 empezó la mayor epidemia de kala azar de los últimos ocho años y los equipos de MSF trataron a ocho veces más pacientes que el año anterior. En 2011 los números seguían siendo altos.
La ciudad de Yambio del estado de Ecuatoria Occidental, en la frontera sursudanesa con República Centroafricana y República Democrática del Congo, tiene una historia de conflicto por las actividades del Ejército de Resistencia del Señor (Lord’s Resistance Army o LRA) en la región. MSF dio apoyo a un programa para ayudar a niños secuestrados por el LRA y usados como esclavos o guerrilleros, y reintegrarlos en la vida de sus comunidades.
En muchas partes de Sudán del Sur no hay atención sanitaria de calidad, y una clínica o un hospital de MSF es vital para la comunidad. Esta mujer embarazada de Gogrial, en el estado de Warrap, dijo que había viajado una gran distancia para buscar atención médica: “Llegué ayer, caminando desde el amanecer hasta el atardecer. No hay centro de salud cerca de mi pueblo. Me duele el estómago y la espalda, así que prefiero dar a luz en este centro de MSF”.
Las tasas de mortalidad materna e infantil de Sudán del Sur están entre las más altas del mundo. MSF ofrece atención materno-infantil en la mayoría de sus proyectos. En el hospital civil de Aweil, el único centro de referencia del estado de Bahr El Ghazal del Norte, el personal de MSF trabaja para reducir esta mortalidad y tratar la desnutrición.
Los casos de desnutrición aumentan durante el periodo de escasez de alimentos entre cosechas. Las lluvias irregulares de 2011 provocaron que las cosechas fueran menores de lo esperado, generando altos niveles de desnutrición en algunos lugares, por lo que MSF tuvo que aumentar las actividades nutricionales en sus proyectos.
La ausencia general de atención sanitaria en Sudán del Sur ha ocupado la mayor parte del trabajo de MSF en el país. Sin embargo, cuando se cumple un año de la proclamación de su independencia, la crisis de los refugiados en el Norte está acaparando los esfuerzos de la organización. En mayo y junio, cuando se acercaba la estación de lluvias, unos 35.000 refugiados más cruzaron la frontera desde el estado sudanés del Nilo Azul, sumando un total de más de 100.000 refugiados en el estado del Alto Nilo, en Sudán del Sur.
La respuesta a esta crisis supone un reto excepcional. La zona donde han llegado los refugiados no está preparada para acomodar a tal número de personas. En la temporada de lluvias, el terreno se convierte en un gran pantano con pequeñas islas de tierra seca.
Cada vez hay más refugiados en los campos y los niveles de agua no paran de subir en el campo de Jamam. Los niños duermen con la ropa y las sábanas mojadas en suelos de barro o inundados. Los equipos de MSF se ven al límite de su capacidad por el aumento de los casos de diarrea, enfermedades respiratorias, malaria y ahora hipotermia.
El primer año de independencia se cierra con la incertidumbre sobre el futuro de la atención sanitaria en Sudán del Sur y el futuro de los refugiados sudaneses. “Estas personas han huido de una terrible violencia en Sudán y han perdido a familiares durante el duro camino en busca de seguridad”, cuenta Tara Newell, coordinadora de emergencias de MSF en el campo de refugiados de Jamam. “Ahora están en campos de refugiados inundados, muriendo de enfermedades prevenibles por las duras condiciones de vida. Estamos respondiendo en condiciones de extrema urgencia”.
MSF ha trabajado en Sudán del Sur (antes el sur de Sudán) desde 1978.
