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26.07.2011

Congo: MSF despliega a sus equipos para contener el cólera

Desde el primer brote en Kisangani en marzo, la epidemia se ha ido extendiendo a lo largo del río Congo. Los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) trabajan intensamente para controlarla allí donde se producen nuevos casos y supervisan las actividades en varios puntos a lo largo del río, incluida la capital, Kinshasa.

© Robin Meldrum/MSF

“No tuve otra elección. Mi hijo menor Eliezer se estaba apagando como una vela”. En un edificio de construcción tosca con paredes, suelo y tejado de tiras de lona de plástico, un padre preocupado está sentado al lado de su hijo en una cama baja. La principal sala del Centro de Tratamiento de Cólera (CTC) de MSF en Mbandaka, la capital de la provincia de Ecuador en la República Democrática del Congo (RDC), esta dividida en dos partes. Eliezer Wetchi y su padre están en la segunda sala, donde se ingresa a los pacientes menos graves o en vías de recuperación.

“Para llegar al centro de MSF pasamos toda la noche viajando río abajo”, añade el Sr. Wetchi. “Al principio pensaba que mi hijo tenía malaria, pero después de una semana de tratamiento en nuestra aldea, seguía vomitando y con diarrea. Oí en la radio que había una epidemia de cólera y entonces supe que la única opción era llegar hasta el centro de tratamiento lo antes posible. Esa misma noche cogí a Eliezer en brazos y conseguimos una plaza en la última barca a motor que iba a Mbandaka. Estuve velándole toda la noche; no me atreví a cerrar los ojos ni un segundo”.


El cólera se propaga por el río

La epidemia de cólera, que hasta le fecha ha causado más de 250 muertes, empezó en marzo en Kisangani, la capital de la provincia Oriental y la última parada en el río Congo para las barcazas de carga, que son el principal medio de transporte en esta vasta zona sin pistas ni carreteras. Un equipo de MSF trató a más de 1.000 pacientes de cólera en Kisangani y a mediados de abril la situación estaba bajo control. Pero con miles de personas viajando río arriba y río abajo cada día, empezaron a aparecer casos esporádicos en varias ciudades y pueblos de la ribera.


“A principios de julio la epidemia volvió a declararse de nuevo”, explica Félix Tran, coordinador del equipo móvil de emergencia de MSF en Congo. “En la ciudad de Bolobo, en la antigua provincia de Bandundu, empezaron a reportarse tres, luego cinco y después 20 casos al día. Enviamos a un reducido equipo de expertos en emergencias que construyó un centro de tratamiento y que ha tratado a casi 1.000 pacientes hasta la fecha. Luego se reportaron más casos en Makanza, Lisala, Mbandaka y otras ciudades portuarias a lo largo del río. No tenemos bastante personal para lanzar una intervención en cada ciudad, por lo que controlamos la situación epidemiológica, enviamos a un pequeño equipo de evaluación allí donde se produce un aumento de casos y optamos por una respuesta médica en toda regla donde tememos que existe un mayor potencial epidémico. Por este motivo elegimos Mbandaka, una gran ciudad con importantes problemas de agua y saneamiento, y un número creciente de casos.”


Intervención en Mbandaka

“Aterrizamos a las 11 de la mañana de un viernes y hacia el mediodía ya estaba donde se encuentra el CTC, enfrente del gran hospital público”, explica Vale Eye, logista del equipo de emergencias de MSF en Congo. “Contratamos a un grupo de jornaleros y nos pusimos a trabajar de inmediato. Cuando me marché a la 1 de la madrugada, la estructura del CTC ya estaba montada. El domingo teníamos un centro de tratamiento listo para recibir a pacientes. Así es como trabajamos; hacemos mucho en muy poco tiempo. Nos ajustamos a los estándares mínimos de MSF y ahora sólo faltan algunos detalles para terminar y alcanzar así los estándares máximos. Dada la gravedad de la situación en Mbandaka, tuvimos que poner en marcha un CTC lo más rápidamente posible”.


Formación del personal de salud

Aunque hay frecuentes brotes de cólera en el este del país, hacía más de 10 años que no se producía ninguna epidemia en las provincias del oeste de RDC. Joel NyimiNyimi, enfermero del equipo de emergencias de MSF, está a cargo de todos los aspectos médicos del centro de tratamiento en Mbandaka: “Una de mis principales funciones es formar a médicos y enfermeros del Ministerio de Salud en el tratamiento de pacientes de cólera. Idealmente ellos llevarán a cabo la mayor parte del tratamiento y yo me limitaré a supervisarles. Hasta el momento ya hemos tratado más de 350 casos, estamos muy ocupados y tengo que supervisar mucho, particularmente de noche. En otras emergencias de cólera en las que he trabajado, si los pacientes mueren, suele ser durante la noche. Los pacientes no dejan de estar enfermos si el personal está cansado y les presta menos atención. Estoy aquí durante el día y también hago rondas a las 11pm, a la 1am y a las 3am para comprobar que todos los pacientes están siendo bien atendidos”.


Difundir el mensaje

No solamente hay que informar del cólera al personal sanitario. La población local sabe lo suficiente sobre el cólera para estar preocupada, pero no lo bastante para saber cómo protegerse, reconocer los síntomas y actuar de la forma más adecuada. Victorine está sentada con su hijo Ebengo de 7 años en la sala de recuperación del CTC de MSF, esperando pacientemente a que le den el alta para volver a casa: “Cuando volví del mercado me sorprendió ver a Ebengo ya en la cama a las 5 de la tarde. Justo cuando me acerqué, empezó a vomitar con virulencia. Esa noche tuvo diarrea tres veces. Tenía los ojos hundidos, estaba pálido y débil. Me asusté mucho y me puse a llorar y a rezar. Empecé a pensar que podría morir. Perdí el control de la situación. Entonces recordé unos anuncios que había escuchado en la radio sobre la epidemia de cólera”.


Dieudonné Bokwala es el especialista en promoción de la salud del equipo de emergencias. Una de sus primeras acciones fue producir un mensaje radiofónico en lingala, la lengua local, y programar su emisión varias veces al día en las tres principales emisoras de radio locales. Muchos pacientes dicen que acudieron al CTC porque habían oído hablar de él en la radio. Dieudonné también ha estado formando a una red de voluntarios locales, uno o dos en cada vecindario, para difundir de una forma activa y lo más extendida posible información sobre el cólera y sobre el servicio gratuito ofrecido en el CTC de Mbandaka.


El cólera llega a Kinshasa

Desde el 20 de junio, 92 casos sospechosos de cólera han sido reportados en Kinshasa, la capital de RDC. “Kinshasa es el puerto de embarque de miles de personas que se desplazan cada día por el río Congo. Si la epidemia empieza a propagarse por Kinshasa, las consecuencias podrían ser desastrosas,” declaraba entonces Luis Encinas, coordinador de MSF. “Es absolutamente imprescindible tomar medidas de prevención masivas de inmediato: reforzar la vigilancia epidemiológica, controlar la propagación de la enfermedad y tratar a todas las personas afectadas”.

Los tres factores principales que han fomentado la propagación del cólera en otras ciudades a lo largo del río Congo se dan actualmente en Kinshasa: gran densidad de población urbana, falta de higiene y poco acceso a agua limpia, y presencia confirmada de la enfermedad en varios puntos de la ciudad. MSF está construyendo un CTC en el populoso barrio marginal de Kingabwa, que será centro de tratamiento de pacientes y de formación de todo el personal sanitario y no sanitario implicado en la respuesta al brote en la capital.

De vuelta a casa

Mientras cada día llegan más y más pacientes a Mbandaka y siguen los preparativos en Kinshasa, en la segunda sala del CTC de Mbandaka el padre de Eliezer piensa en volver a casa: “Por un lado me siento muy aliviado por mi hijo, pero al mismo tiempo estoy preocupado por las demás personas con los mismos síntomas en mi aldea. Hay mucha gente con el mismo mal, pero no saben que es cólera y puede que hagan lo que yo: venir a Mbandaka a por tratamiento. Pero lo importante para mí es que Eliezer está mucho mejor.  Dicen que pronto podrá ir a casa".



El equipo de emergencias de MSF en Congo
La República Democrática del Congo es un extenso país con urgentes necesidades médicas como consecuencia de un largo y brutal conflicto, y del derrumbamiento del sistema de salud. Como apoyo a otros proyectos de MSF más estables en el país, el equipo de emergencias de MSF en Congo o PUC (Pool d’Urgence Congo) es un equipo altamente versátil de logistas y sanitarios, capaz de responder a crisis médicas repentinas allí donde se produzcan.

 

Con bases en Kinshasa, Kisangani y Mbandaka, el personal del PUC controla la situación epidemiológica de todo el centro y el oeste de RDC, zonas que ahora viven un periodo de paz relativa, pero donde las epidemias pueden hacer estragos sin una respuesta médica efectiva. Aunque los sanitarios están equipados para ofrecer tratamiento, campañas de vacunación masivas y cirugía de urgencia, los logistas son los que, en la práctica, suelen tener la clave del éxito de las respuestas del PUC. Motos, canoas y largas caminatas a menudo son los únicos medios de transporte cuando se opera en zonas remotas, donde tampoco hay electricidad.

Este último año, los equipos del PUC han vacunado a más de 650.000 niños de sarampión, han respondido a un importante brote de fiebre amarilla, han abierto un centro de tratamiento para la cepa más mortífera de la polio y han tratado hasta la fecha a más de 1.500 pacientes de cólera.

 


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