Nuevo tratamiento de la malaria severa

Cada año evolucionan a malaria severa unos 8 millones de casos de malaria simple y 781.000 personas mueren a causa de esta enfermedad.

Un ensayo reciente en el que ha participado MSF ha demostrado que existe un tratamiento para la malaria severa que salva más vidas: el artesunato.


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Cambio de rumbo: artesunato vs. quinina

Actualmente, casi todos los países africanos dependen de la quinina para tratar la malaria severa. Sin embargo, varios ensayos clínicos recientes de envergadura en los que ha participado MSF demuestran que el artesunato es más eficaz que la quinina.

El artesunato es más fácil de utilizar
En resumen, el tratamiento con quinina sólo puede realizarse en puestos de salud con las instalaciones y los profesionales adecuados. El artesunato, en cambio, se administra mediante inyecciones intravenosas o intramusculares, con lo que las necesidades de infraestructura y cualificación del personal disminuyen radicalmente.

El artesunato es más seguro
En algunos casos, la quinina produce mareos, anemia y cardiotoxicidad, efectos que podrían llegar a ser mortales. También puede empeorar la hipoglucemia (bajada del nivel de azúcar en sangre), muy frecuente entre pacientes con malaria severa. El empleo del artesunato reduce este riesgo a más de la mitad.

 

Paciente infantil de malaria en Uganda

Uganda © Brendan Bannon

 El artesunato salva más vidas
Un ensayo realizado en nueve países africanos en 2010 con la participación de MSF, reveló que el artesunato reduce el riesgo de muerte en un 39% en adultos y en un 24% en niños.
Se estima que si todos los casos de malaria severa se trataran con artesunato en lugar de con quinina, se salvarían unas 195.000 vidas más.

Ayúdanos a reemplazar rápidamente la quinina por artesunato en todos nuestros proyectos.

Si quieres más información haz clic para leer  el  informe “Malaria severa: cambio de rumbo”.


La malaria causa 781.000 muertes en un solo año

La malaria, también conocida como paludismo, es una enfermedad infecciosa provocada por parásitos del género Plasmodium que se transmite por la picadura de la hembra infectada de un mosquito tropical (Anopheles). Los parásitos pasan del mosquito al sistema sanguíneo de la persona picada, donde se reproducen y pueden provocar la malaria. Si esta persona es picada por otro mosquito, los parásitos infectan al insecto y continúa el ciclo.

En 2009 se registraron 225 millones de casos de malaria, aunque la cifra real es probablemente mucho más elevada ya que no todos los infectados pueden desplazarse hasta un centro de salud en busca de asistencia. La mayoría son casos de malaria simple, que provocan fiebre muy alta, dolores articulares, dolor de cabeza y trastornos digestivos, pero no suelen ser mortales.
 Paciente infantil de malaria en Uganda

Sin embargo, cada año evolucionan a malaria severa unos 8 millones de casos de malaria simple. La malaria severa causa daños en el cerebro, los pulmones, los riñones o los vasos sanguíneos y, en ocasiones, la muerte.

Burundi

Burundi. © Martina Bacigalupo


Quienes han estado expuestos a repetidos episodios de malaria, desarrollan una respuesta inmunológica al parásito. Los niños no han tenido oportunidad de desarrollarla y, por lo tanto, están más expuestos a que la malaria simple evolucione a severa. De hecho, un 85% de los fallecidos a causa de la malaria en 2009 eran niños menores de 5 años.

La mejor forma de luchar contra la malaria es aplicar medidas de prevención, diagnosticarla cuanto antes y tratarla adecuadamente.

Ayúdanos a tratar a más pacientes de malaria y salvaremos más vidas.

Así combatimos la malaria

Prevención
En las zonas de riesgo, fumigamos nuestras instalaciones sanitarias cada seis meses y dotamos a puertas, ventanas y camas con mosquiteras impregnadas con un repelente con una duración de tres a cuatro años. También repartimos mosquiteras entre la población e informamos sobre la enfermedad y las medidas necesarias para evitar la picadura de mosquitos infectados.

Costa de Marfil

Costa de Marfil. © Peter DiCampo/Pulitzer Center


Diagnóstico

Si se administrasen antimaláricos a quien no los necesita se pondría en peligro su vida y se contribuiría a reforzar las resistencias de los parásitos. Por eso es necesario confirmar la presencia de malaria, ya que la fiebre, el dolor de cabeza y los vómitos pueden deberse a muchas causas.
Cuando disponemos de las instalaciones adecuadas, diagnosticamos a los pacientes mediante la búsqueda al microscopio de los parásitos presentes en la sangre, aunque en la mayoría de los casos utilizamos un test de diagnóstico rápido (TDR) muy fiable.


Tratamiento

MSF se esfuerza en ofrecer a sus pacientes el mejor tratamiento disponible en cada momento. Por eso en 2001 dejamos de utilizar la cloroquina y la sulfadoxinapirimetamina, y empezamos a tratar a los pacientes de malaria simple con un derivado de la artemisinina (TCA) combinado con otro antimalárico para evitar la aparición de resistencias.
Desde 2007 utilizamos una nueva formulación gracias a la cual el tratamiento es mucho más fácil de seguir: los pacientes adultos sólo deben tomar dos pastillas al día en lugar de ocho, y los menores de cinco años una pastilla al día en
 Tratamiento de malaria MSF

lugar de cuatro. Ahora empezamos a reemplazar la quinina por artesunato en los casos de malaria severa, porque las evidencias científicas indican que es un tratamiento mucho más eficaz.

Investigación

La formulación antimalárica más utilizada para tratar la malaria simple, por ejemplo, fue lanzada al mercado hace cuatro años por la fundación DNDi, creada con el apoyo de MSF para investigar nuevos medicamentos para enfermedades olvidadas.

Recientemente, nuestros programas de malaria en Uganda han participado en el ensayo a través de Epicentre, una asociación creada por MSF centrada en las actividades de investigación y formación.

 

Chad

Chad. © Alexandre Dupeyron

Presión
MSF ha trabajado para que se dé el primer paso: la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha revisado sus guías de tratamiento para recomendar el artesunato como terapia de primera línea para niños y adultos con malaria severa.

MSF insiste ante los financiadores internacionales para que dediquen los fondos necesarios al cambio de la quinina por el artesunato. Y colabora con los gobiernos de los países afectados para que lo incluyan en sus protocolos nacionales como tratamiento de primera línea y, además, lo pongan cuanto antes a disposición de los centros de salud pública de sus países para que llegue realmente a los pacientes.

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