República Centroafricana
Motivo de intervención: Conflicto armado Personal en el terreno: 557 Ver mapa más grande El 11 de junio cesaron todas las actividades de MSF tras la muerte de Elsa Serfass, una expatriada de 27 años. Elsa recibió un impacto de bala cuando se desplazaba en un vehículo de MSF claramente identificado por la región de Ngaoundai. El responsable fue un grupo rebelde conocido como Ejército Popular para la Restauración de la Democracia. MSF condenó el asesinato. Tras conversaciones con todas las partes en conflicto y una escrupulosa evaluación del espacio humanitario, MSF reanudó parcialmente sus actividades un mes más tarde.
La población del norte de la República Centroafricana (RCA) sigue viviendo en un entorno de violencia crónica en el que la acción humanitaria no puede cubrir muchas de las necesidades. Los combates entre las fuerzas gubernamentales y los grupos rebeldes se atenuaron en la segunda mitad de 2007, pasando a una situación de conflicto de baja intensidad con enfrentamientos aislados pero impredecibles. Paralelamente, aumentaron los ataques de asaltantes de caminos, aprovechando el caos reinante en la región.
Desde finales de 2005, los combates entre fuerzas gubernamentales y grupos rebeldes en el noreste y noroeste del país han causado desplazamientos masivos de población. Muchos aldeas han sido saqueadas o incendiadas, obligando a huir a sus habitantes. La mayor parte se han refugiado en los bosques, a menudo a pocos kilómetros de sus hogares destruidos. Los desplazados se encuentran dispersos en pequeños grupos en lugar de asentarse en campos, con la excepción reciente de Kabo. Algunos han tenido que huir repetidamente tras sucesivos ataques de distintos grupos armados.
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Muchas aldeas han sido saqueados o quedamados, obligando a huir a sus habitantes.
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A pesar del incremento de la ayuda internacional en 2007, muchas personas siguen viviendo en refugios improvisados, a merced de los elementos y con el constante temor de nuevos ataques. No tienen mantas ni mosquiteras, carecen de acceso a atención sanitaria o agua potable y tienen grandes dificultades para encontrar alimentos. Son especialmente vulnerables a la malaria y a infecciones respiratorias e intestinales.
MSF prestó atención médica a las poblaciones afectadas por el conflicto a través de una red de clínicas móviles, hospitales y centros de salud repartidos por el noroeste, en Kabo, Batangafo, Kaga Bandoro, Markounda, Paoua y Boguila, y en las zonas nororientales de Birao y Gordil. Se realizaron más de 270.000 consultas y más de 16.000 pacientes fueron ingresados por enfermedades como tuberculosis, VIH/sida y enfermedad del sueño. También se ofrecieron servicios de salud mental a comunidades bajo la constante amenaza del desplazamiento y la violencia.
La inseguridad crónica afectó gravemente el acceso de la población a la atención sanitaria, impidiendo el paso de las organizaciones humanitarias y la llegada de muchas personas hasta las instalaciones sanitarias. A medida que avanzaba la segunda mitad de 2007, la creciente presencia de asaltantes y la ausencia de un control claro en muchas zonas dificultó enormemente el trabajo de las organizaciones internacionales.
MSF trabaja en la República Centroafricana desde 1997.
(Fuente: MSF Memoria Internacional 2007)
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