La malaria está causada por un parásito que transmiten los mosquitos. Mata a un niño cada 30 segundos, y los menores de las zonas rurales de África son especialmente vulnerables. Los parásitos de la malaria son cada vez más resistentes a los antiguos medicamentos como la cloroquina. Como en los países pobres no se dispone de ninguna prueba de diagnóstico de fácil utilización para confirmar si se tiene realmente la malaria, mucha gente que no la tiene acaba recibiendo tratamiento, lo que favorece la aparición de resistencias.
Existen medicamentos eficaces para combatir esta enfermedad. La artemisinina, un potente medicamento extraído de una planta china, se ha utilizado con éxito en Asia desde principios de los años noventa. Las combinaciones de medicamentos que incluyen artemisinina (o terapia combinada con artemisinina - TCA) han sido recomendadas internacionalmente como el mejor tratamiento actual para la malaria, y los gobiernos de muchos países están empezando a utilizarlas.
MSF trata a dos millones de personas de malaria en cerca de 40 países cada año.
Retos: conseguir pruebas de diagnóstico rápido para la malaria, asequibles y adaptadas para el uso en contextos de pocos recursos; combinaciones a dosis fija que incluyan artemisinina; más I+D para descubrir nuevas clases de medicamentos para la malaria.