Guatemala
Guatemala dispone de un protocolo nacional de tratamiento para víctimas de violencia sexual, pero sólo se aplica en una clínica de la capital. Muchas víctimas no sólo no pueden acceder al tratamiento, sino que desconocen su existencia.
El proyecto de MSF parte de un enfoque multidisciplinar para tratar las secuelas de la violencia sexual. Ofrece medicación para reducir la posibilidad de contagio del VIH y otras infecciones de transmisión sexual, si se administra dentro de las 72 horas posteriores a la agresión. En 2010, un 57% de pacientes buscaron asistencia en los centros de MSF dentro de ese plazo. Un equipo de psicólogos ayuda a las víctimas a sobrellevar el estrés, la ansiedad y otros efectos derivados de su experiencia. El equipo cuenta también con un trabajador social que les da apoyo, por ejemplo, buscándoles un lugar seguro para quedarse si están en peligro.
En 2010, MSF atendió 870 nuevos casos de violencia sexual. Contando las personas que empezaron el tratamiento en años anteriores, 1.200 recibieron atención médica y 2.800, atención psicológica.
En los próximos años MSF se ha propuesto impulsar una mayor y mejor aplicación de las directrices nacionales en las clínicas. También informará a través de redes comunitarias, conferencias médicas y medios de comunicación sobre la existencia de medicación para prevenir la transmisión de infecciones como el VIH y sobre la necesidad de buscar tratamiento lo antes posible.
Catástrofe natural
La erupción del volcán Pacaya y la tormenta tropical Agatha a finales de mayo causaron casi 200 muertos. El desbordamiento de ríos, la destrucción de puentes y los corrimientos de tierra se saldaron con decenas de miles de desplazados. MSF atendió a estas personas en los departamentos de Retalhuleu, Escuintla y Santa Rosa. Durante 20 días, MSF distribuyó kits de higiene (cepillos de dientes, jabón, toallas, cubos, etc.) y ofreció atención médica, agua potable y apoyo psicológico a los damnificados por las inundaciones.

