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Filipinas

Personal sobre el terreno 
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MSF empezó a trabajar en Filipinas en 2008
El resurgimiento del conflicto entre el gobierno filipino y el Frente Moro Islámico de Liberación (MILF) en 2008 provocó el desplazamiento de más de 750.000 personas.
© Jeoffrey Maitem

Ese año, Médicos Sin Fronteras (MSF) empezó a trabajar en Maguindanao, en la Región Autónoma Musulmana de Mindanao, y en Cotabato del Norte, una región vecina de Mindanao, debido a que el sistema local de salud se había visto desbordado y a duras penas podía satisfacer las necesidades básicas de salud de la población.

Respuesta al trauma

En 2010, MSF prestó atención sanitaria en cinco centros de evacuación. Estos centros, gestionados por el gobierno, proporcionan un hogar provisional a las personas desplazadas por el conflicto. Se prestó especial atención a niños, mujeres y personas que sufrían secuelas graves a causa de la violencia. MSF realizó más de 27.500 consultas en clínicas móviles o centros de salud existentes, atendiendo a 3.455 mujeres embarazadas y a 267 niños con desnutrición aguda severa.

Los problemas de salud mental eran un tema importante sin resolver en los centros de evacuación. Muchas de las personas desplazadas habían pasado por experiencias traumáticas, como la pérdida de miembros de su familia y sus hogares, y habían vivido en condiciones precarias durante largos períodos de tiempo. El sistema de salud pública no cubría a pacientes con trastornos por estrés postraumático, así que MSF integró un componente de salud mental en su respuesta médica a las secuelas de la violencia, tratando a 1.155 personas en 2010.

La organización ayudó a rehabilitar centros de salud mediante la creación de un sistema de eliminación de residuos y la mejora del suministro de agua y el sistema de saneamiento en los distritos de Datu Piang, Libutan, Lumpong y Torreta Libungan. MSF también distribuyó artículos de primera necesidad, incluyendo plástico para cobijo y jabón, a 800 familias.

Vuelta a la estabilidad

En mayo de 2010, tras las elecciones presidenciales, se realizaron esfuerzos para resolver el conflicto entre el gobierno y el MILF. La situación sobre el terreno continúa siendo delicada, pero la población desplazada ha comenzado a regresar a sus hogares o a integrarse en comunidades de acogida. MSF redujo progresivamente sus actividades médicas y en octubre traspasó sus proyectos a las autoridades del país.