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Papúa Nueva Guinea

Personal sobre el terreno 
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MSF trabaja en Papúa Nueva Guinea desde 1992
A pesar de los elevados niveles de violencia doméstica, sexual, social y tribal, la atención médica sigue siendo insuficiente y en algunos lugares incluso inexistente.
Una mujer en la clínica de MSF en Lae ha sido golpeada por su marido.

Médicos Sin Fronteras (MSF) proporciona tratamiento integral y apoyo psicosocial, con especial énfasis en víctimas de la violencia sexual y doméstica. La población local empieza a conocer mejor el centro de apoyo familiar de MSF en el Angau Memorial Hospital, en Lae, un lugar seguro y confidencial donde en 2012 el equipo proporcionó servicios médicos y asesoramiento gratuito a 6.500 pacientes. MSF gestiona un segundo centro en Tari, en la región de Highlands al sur del país. Como existe una enorme necesidad de atención médica urgente, a menudo como resultado de agresiones, el equipo también ofrece cirugía de urgencia en el hospital de Tari.

En Papúa Nueva Guinea la violencia es percibida como un problema policial por lo que suele ignorarse el estado médico de las víctimas. Los equipos realizaron formaciones sobre cómo responder a las necesidades físicas y psicológicas de las víctimas de la violencia doméstica y sexual en los hospitales y en centros de salud en casi todas las provincias del país.

Mejorando el acceso a la atención sanitaria en Bougainville
Décadas de conflicto han debilitado el sistema de salud en la Región Autónoma de Bougainville. MSF está ayudando a rehabilitar varias instalaciones, como la construcción de una sala de tuberculosis en el centro de salud de Buin y la mejora del sistema de suministro de agua y saneamiento, el laboratorio y la farmacia.

Una casa de espera materna en Buin proporciona alojamiento a mujeres en sus últimas semanas de gestación para que estén más cerca del centro de salud cuando se pongan de parto y para que no tengan que viajar largas distancias por carreteras impracticables.
El personal presta apoyo a la atención clínica y a la salud materna, en el centro de salud de Buin y en cinco estructuras más en la zona. El número de pacientes aumentó tras la campaña realizada en comunidades locales y la mejora del sistema de referencia.

Rachel | Lae

Puede propinarme palizas terribles. Puede utilizar barras de hierro y cuchillos para amenazarme. ¿Cómo puedo defenderme? Es un hombre y tiene mucha más fuerza que yo. Una vez me llamó y me amenazó, diciendo "te romperé los brazos, te romperé las piernas." Esa noche vino y me cogió desprevenida, me persiguió alrededor de la casa de mi hermana. Vino a mi trabajo y mi jefe me dijo. "Eres nueva aquí, y parece ser que tienes este problema. No vas a trabajar más aquí." Así que perdí mi trabajo.

Cuando le cuento mis problemas a la asesora, me siento liberada. Poder contarlo públicamente a todo el mundo, eso es bueno para mí. Saben por lo que he pasado y también me pueden ayudar.