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16.06.2011

Acceso a vacunas: ¿se pueden usar los fondos de forma más sensata?

El pasado 13 de junio se celebró la Conferencia de la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI), cuyo fin es ampliar el acceso a nuevas vacunas en países de rentas bajas. La conferencia se centró en la obtención de más fondos, pero no abordó el problema del uso, a veces ineficiente, que se hace de ellos.

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En este artículo, Daniel Berman, director adjunto de la Campaña para el Acceso a Medicamentos Esenciales de Médicos Sin Fronteras (MSF), hace una reflexión sobre los mecanismos de financiación de gobiernos y donantes privados a organismos como GAVI, que favorecen a la gran industria farmacéutica en lugar de promover la competencia de nuevos países productores y el desarrollo de productos adaptados a entornos con recursos limitados.

Más dinero, ¿mejor gastado?
La conferencia de la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI por sus siglas en inglés), celebrada esta semana en Londres, ha sido objeto de elogios por muchos motivos. Uno de ellos, el anuncio de la farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) de que va a vender su vacuna contra el rotavirus a menos de 4,8 dólares americanos por dosis en los países de rentas bajas a través de la GAVI, en lugar de los 13 dólares por dosis habituales.

Pero ¿es éste el mejor precio que GAVI puede conseguir, teniendo en cuenta que parte de sus fondos proceden del erario público de los Estados? Se trata del dinero los contribuyentes, y es legítimo que se hagan preguntas incómodas. Una nueva realidad está surgiendo en el desarrollo y la producción de vacunas. Por ejemplo, los estándares de calidad de los fabricantes de India son equiparables a los de la gran industria farmacéutica, y venden sus vacunas a precios mucho más asequibles.

Vacunas de bajo coste
En marzo de este año, la autoridad reguladora china que aprueba la calidad de las vacunas de este país fue validada por la Organización Mundial de la Salud. Esto significa que, como ya ocurre en India, vacunas de bajo coste producidas en China ahora pueden ser aprobadas para su compra por parte de Unicef, GAVI y otros proveedores de vacunas en el mercado mundial.

MSF compra medicamentos para tratar el VIH a fabricantes indios a precios sustancialmente más bajos que los que ofrecen las grandes farmacéuticas. Los precios recientemente revelados por GSK y por la filial de Johnson & Johnson, Crucell, muestran que estas compañías han estado vendiendo algunas vacunas con recargos de hasta un 180%.

Precios excesivos
Los precios que se cobran por las vacunas neumocócicas para prevenir una enfermedad tan grave como la neumonía muestran la otra cara de la historia en cuestión de precios. GSK y Wyeth/Pfizer están vendiendo estas vacunas a  GAVI a través del llamado Compromiso de Mercado Avanzado (CMA), un modelo de financiación que subvenciona a las farmacéuticas para el desarrollo y la producción de nuevas vacunas.

Si para Andrew Witty, director ejecutivo de GSK, se trata de un “mecanismo financiero innovador”, para nosotros se trata más bien de un clientelismo empresarial que resulta escandalosamente caro tanto para los donantes como para los contribuyentes.

Acogiéndose a las subvenciones del CMA, GSK y Wyeth/Pfizer están vendiendo 30 millones de dosis de vacunas neumocócicas cada año a GAVI a 3,2 dólares la dosis. Además del precio por unidad, cada una de estas compañías obtiene un subsidio de más de 223 millones de dólares.

Las vacunas neumocócicas están en el mercado desde el año 2000. Hoy estas dos compañías venden las mismas vacunas contra la neumonía tanto a países ricos como a países pobres. Los subsidios para hacer que la gran industria farmacéutica venda a GAVI no tienen sentido.

Restricciones de patentes
Los proveedores de países emergentes como el Instituto Serum de India han dicho que podrían vender vacunas neumocócicas parecidas a 2 dólares americanos la dosis, una reducción del 40% sobre el precio de GSK y de Pfizer.

En unas declaraciones recientes, el Dr. Suresh Jadhav, director ejecutivo del Instituto Serum, afirmó que si su compañía no hubiera tenido que someterse a las restricciones legales de patentes, la vacuna podría haber estado disponible el año próximo, mientras que ahora no se prevé su salida al mercado hasta 2015.

La transferencia tecnológica y las subvenciones para el desarrollo de productos a proveedores de bajo coste reciben el apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates, pero estas sumas quedan eclipsadas por el subsidio que reciben las grandes farmacéuticas a través del CMA.

Vacunas asequibles
Tememos que asegurarnos de que las nuevas vacunas sean asequibles y puedan ser utilizadas en lo países en desarrollo. Se lo debemos a su población.

Nuevas versiones de vacunas neumocócicas y contra el rotavirus que se venden a GAVI fueron diseñadas inicialmente para su uso en países ricos.

Por ejemplo, la vacuna del rotavirus, que protege contra enfermedades diarreicas, ocupa demasiado espacio en las neveras y sólo puede administrarse a niños menores de 6 meses. Hacer llegar estas vacunas a niños que viven en zonas remotas supone todo un reto logístico.

Proyectos infradotados
Resulta preocupante que los proyectos existentes para desarrollar vacunas adaptadas a entornos con pocos recursos sean tan limitados y estén tan infradotados, a pesar de sus altas tasas de éxito.

Por ejemplo, la nueva vacuna contra la meningitis A, lanzada a finales de 2010 con la ayuda de GAVI y producida por el Instituto Serum, cuesta menos de 48 centavos de dólar la dosis y ha supuesto una revolución en la prevención de brotes de meningitis. La tecnología no es nueva pero, cuando el desarrollo de la vacuna estaba exclusivamente en manos de las grandes farmacéuticas, la población africana se veía privada de ella.

La conferencia del 13 de junio consiguió promesas para paliar el déficit de financiación al que se enfrenta GAVI. El hecho es que la alianza tiene que empezar a pensar en vacunas más asequibles y no sólo desgañitarse pidiendo más fondos. Naturalmente, los gobiernos financiadores tienen que apoyar a GAVI, pero con la condición de que ésta utilice su poder adquisitivo para fomentar la competencia y el desarrollo de productos adaptados.

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