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15.10.2021

Nuestro objetivo en Afganistán es seguir al lado de las personas

Nuestro compañero y responsable de la Unidad de Emergencias, José Mas, relata su experiencia personal en un contexto tan volátil como el actual. Lo que no cambia es nuestro compromiso y voluntad de seguir prestando atención médica esencial, de persona a persona.

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“Soy José, responsable de la Unidad de Emergencias de Médicos Sin Fronteras, y quiero explicarte todo lo que estamos haciendo ahora para ayudar a la población de Afganistán, donde tenemos proyectos desde 1980.

No sé cuál será la situación en Afganistán cuando leas estas líneas, porque las circunstancias allí no dejan de cambiar mientras la escribo. Lo que no va a cambiar, y eso sí te lo aseguro, es nuestra voluntad y compromiso de seguir ofreciendo atención médica esencial, sobre todo en un contexto tan complicado como el que vive la población afgana desde hace décadas, y que se ha agravado en los últimos meses.

Como seguramente has visto en los medios, tras los intensos combates y la llegada al poder de los talibanes (el Emirato Islámico de Afganistán), el país vive una situación de inestabilidad generalizada, con desplazamientos masivos, incertidumbre de la población por su futuro y miedo a nuevos atentados terroristas. También han quedado interrumpidos la mayoría de servicios, como son los transportes o las comunicaciones, así como la actividad de los mercados y también la atención médica básica. Esto es especialmente preocupante en uno de los países más pobres del mundo, donde el conflicto ya había debilitado el sistema sanitario; este sufre de escasez de personal y equipos, y su financiación ha dependido casi en exclusiva de donantes internacionales.

 

En 2012 MSF abrimos una maternidad en Khost, en el este de Afganistán, para solucionar la falta de cuidados obstétricos en la zona.

Además, las perspectivas no son halagüeñas: a día de hoy, tenemos los hospitales desbordados porque el resto de estructuras sanitarias no funcionan, ya sea como consecuencia directa del conflicto o porque su financiación se está cortando, lo que impide que muchas otras organizaciones puedan dar asistencia. La población afgana se enfrenta a una ecuación imposible de resolver: cuando más críticas son las necesidades médicas y humanitarias, menor capacidad de respuesta tiene la sanidad afgana y menos ayuda internacional llega.

Sin embargo, como te he dicho al principio, no queremos abandonar el país y, contigo, continuaremos junto a la población cuando más lo necesita. Y por eso, a pesar de las grandes dificultades, la violencia y el cambio que se ha producido en el país, quiero que sepas que, gracias a tu apoyo, nuestros equipos han podido seguir ofreciendo asistencia médica esencial en todo momento en las provincias de Herat, Helmand, Kandahar, Jost y Kunduz.

Nuestros colegas afganos están sufriendo esta crisis en primera persona, con consecuencias terribles para sus familias y seres queridos, y aun así no dejan de esforzarse por seguir prestando asistencia médica.

Me gustaría compartir contigo lo que me contaban dos compañeros médicos (cuyas identidades y nacionalidades, por motivos de seguridad, preferimos mantener en el anonimato).

Uno de ellos me explicaba que el hospital de Bost, en la ciudad de Lashkar Gah, está completamente desbordado y que tienen necesidades médicas de todo tipo. Al trabajo habitual se suman todas esas personas que llegan de otras zonas donde ya no se las puede atender. La mayoría son embarazadas, niños y niñas enfermos y personas con problemas respiratorios y gastrointestinales o que necesitan una operación de rutina. Algunos días, este hospital ha atendido a más de 800 personas en urgencias, cifra que es una locura para su capacidad.

Y en Jost, nuestro compañero nos contaba que también están desbordados y sin recursos. Allí gestionamos una maternidad y apoyamos a ocho centros de salud en zonas rurales. Antes, atendíamos principalmente a mujeres con complicaciones en el embarazo. Ahora las futuras madres no tienen ningún otro centro de salud al que acudir y debemos atender a cualquier embarazada que necesite ayuda. Para que te hagas una idea, solo durante una semana de agosto, ingresaron en el hospital 402 embarazadas y nacieron 338 bebés, de los cuales 33 tuvieron que ser ingresados en neonatología.

Nuestro compromiso es continuar con todas nuestras actividades médicas en Afganistán para seguir salvando tantas vidas como nos sea posible. El reto y las dificultades a que se enfrentan nuestros equipos son enormes y por eso tu ayuda es indispensable, sobre todo ahora que la posible congelación de los fondos internacionales y el riesgo de desabastecimiento ponen al borde del colapso a la sanidad afgana.

Como muchas estructuras de salud ya están dejando de funcionar, nuestros centros son casi la única opción para miles de personas sin recursos. En el momento de escribir estas líneas, Médicos Sin Fronteras somos una de las pocas organizaciones que siguen en Afganistán. Nuestro empeño es seguir al lado de la población afgana, ahora que tanto lo necesita”.

Nos quedamos en Afganistán