Back to top
15.07.2005

"Al principio lo que había era una resignación absoluta"

Entrevista a Fernando Parreño, coordinador médico del equipo de MSF que lucha contra una epidemia de kala azar en el noroeste de Etiopía, una zona donde esta enfermedad era prácticamente desconocida

-A A +A

¿Cómo os enterasteis de que era una epidemia de kala azar?

Todo empezó a principios de marzo con una visita de nuestra coordinadora general y de las autoridades locales de salud a varios distritos de la región para ver la implementación del protocolo de malaria. Durante esta visita les señalaron que en el municipio de Bura se había producido un gran número de muertes, supuestamente por complicaciones de malaria. Se hablaba de más de 80 muertos en los dos últimos meses, después de otros dos picos de malaria el pasado otoño. El equipo fue a Bura y, efectivamente, pudo comprobar que mucha gente moría –12 muertos sólo en la semana anterior– y que muchos estaban gravemente enfermos.

Hicimos pruebas de malaria, pero visto el porcentaje de casos positivos, no podía ser la causa de tal epidemia. Además, lo que más nos llamó la atención fue el gran número de desnutridos. Y no sólo eran niños pequeños, como suele ser el caso cuando hay un problema de nutrición. Había muchos niños de entre 5 y 15 años. Lo único que sabíamos es que estábamos en presencia de una infección crónica que podía ser varias cosas. Podía ser kala azar (también conocido como leishmaniasis visceral), pero no nos encontrábamos en una zona endémica conocida. Decidimos, sin embargo, sacar muestras para descartar. Tardamos mucho en recibir los resultados, pero cuando llegaron finalmente, a principios de mayo, resultó que de las 13 muestras que habíamos tomado, todas eran positivas.

¿Una vez identificada la enfermedad, cómo reaccionasteis?

Enviamos los primeros enfermos, los más graves, a otro equipo de MSF que tiene un centro de tratamiento de kala azar en el norte del país. Pero visto el número de casos que teníamos, decidimos montar nuestro propio centro de tratamiento. Lo hicimos en el centro de salud de Addis Zemen. Con el apoyo del otro equipo de MSF, toda la instalación se hizo muy rápido y a los pocos días ya teníamos muchos pacientes en el centro.

¿Cómo reaccionaba la población?, ¿había pánico?

No. Al principio lo que había era una resignación absoluta. Lo único que les quedaba era recurrir al párroco y su agua bendita. Cuando llegamos, me parece que fue como una nueva esperanza para ellos. Unos padres me dijeron que Dios nos había mandado para salvar a sus hijos. Las primeras semanas, no pudimos darles ninguna respuesta, pero ahora sí, se nota que los pacientes están mejorando.

¿Cómo os llegaban los enfermos?

Recibimos fundamentalmente a niños desnutridos. Muchos pacientes llegaron en muy mal estado. Tenían el vientre hinchado, estaban muy anémicos, no reaccionaban. La mayoría llevaban enfermos cerca de seis meses. Al principio pensaba que se iban a morir muchos.

¿Cómo se trata el kala azar?

El paciente debe recibir una inyección diaria durante 30 días. Con el medicamento que utilizamos, el porcentaje de curación es próximo al 95%. Si el enfermo no tiene una coinfección de tuberculosis o de VIH, tiene grandes posibilidades de curarse. Y lo bueno es que luego estará protegido para toda la vida.

¿Cuándo y cómo puede terminar la epidemia?

El kala azar se transmite a través de la mosca de arena y sabemos que tiene un periodo de transmisión determinado. Lo que no sabemos es si nos encontramos en una zona endémica, es decir, si la enfermedad se da de forma permanente o si se trata de una epidemia puntual y que en algún momento se cortará. En las zonas endémicas, la mosca está presente de septiembre a marzo. Sabiendo que los síntomas pueden tardar hasta cuatro meses en aparecer, esto significa que pueden llegar nuevos casos hasta entrado julio.

Y si no se hubiese intervenido, ¿qué habría pasado?

De los más de 200 pacientes que hemos tratado hasta ahora, la mayoría hubiesen muerto. Lo que no sé es si se va a producir sólo una vez o si nos encontramos en una zona endémica. Lo seguro es que el suelo y los árboles de la región son el hábitat típico de la mosca de arena. Por lo tanto, es posible que ese tipo de crisis se vuelva a producir cada año. Lo bueno es que hemos aprendido algo para el futuro. Ya sabemos que puede haber kala azar en la zona y cómo tratarlo.

Comentarios