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18.07.2008

"Aquí siento que puedo ayudar más"

La enfermera danesa Julie Kock Nielsen forma parte del equipo de MSF en Shashemene, región de Oromiya en el sur de Etiopía, donde MSF está respondiendo a una emergencia nutricional. Tras su primera misión en Zambia, ahora trabaja en uno de los centros de estabilización para niños con malnutrición severa de MSF.

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Julie, ¿podrías describir tu trabajo en el centro de estabilización?
La estabilización garantiza atención las 24 horas a los niños que padecen malnutrición aguda severa con complicaciones médicas como malaria o neumonía y que por tanto necesitan atención médica directa y rigurosa. Trabajo en el centro de estabilización de Kuyera, cerca de Shashemene. Mi principal tarea es dar apoyo al personal etíope en su trabajo diario en el centro. Les introduzco a los protocolos nutricionales de MSF, ofrezco formación al personal de enfermería, aseguro que todo el sistema funciona y que se cumplen los estándares de calidad. En las próximas semanas, me han pedido que ayude a abrir un nuevo centro de estabilización en el distrito de Shalla; a unos 30 minutos en coche de aquí.

¿Cómo tratáis la malnutrición en este centro de estabilización?
Un centro de estabilización es el lugar donde se encuentran los niños más enfermos. En este tipo de centros el proceso de tratamiento se divide en ‘fases’ diferentes. Tras su admisión, los niños que padecen complicaciones médicas son enviados a la ‘fase 1’ donde reciben leche terapéutica de bajo contenido calórico. Cuando recuperan algo el apetito son enviados a la ‘fase de transición’ donde pueden consumir un tipo diferente de leche, con un poco más de sustancia. Al final pasan a la última fase del circuito, ‘fase 2’ donde los niños reciben alimentos terapéuticos – una especie de pasta de manteca de cacahuete muy energética. Los niños deben permanecer ingresados en los centros de estabilización entre 5 días y dos semanas de media, antes de ser dados de alta y referidos a los programas terapéuticos móviles de MSF, a los que acudirán una vez a la semana. Junto con la atención hospitalaria ofrecida en los centros de estabilización, MSF ha creado una red de unos 8 programas terapéuticos móviles en las zonas colindantes. Y el 21 de julio empezaremos a tratar a niños con malnutrición moderada distribuyendo raciones alimenticias a algunos centros de nutrición suplementaria.

¿Cómo sería un día de cada día para vosotros?
Cada mañana tenemos una reunión con todos los enfermeros y médicos en el centro de estabilización situado justo al lado del hospital de Kuyera. Hacemos el traspaso del turno de noche al turno de día. Hablamos de todos los problemas y casos difíciles que encontramos en nuestro trabajo. Luego hacemos una ronda por las distintas fases (en el edificio y en las tiendas instaladas por MSF) para supervisar una serie de cosas. Por ejemplo, yo misma monitorizo las referencias de una fase a otra, me aseguro de que se administra la leche terapéutica a las horas convenidas, compruebo si los niños ganan peso, si sus síntomas remiten, administro medicamentos y antibióticos… Naturalmente, también realizo muchos exámenes médicos. Con Marie, la otra enfermera danesa que también es una buena amiga, hacemos muchas formaciones al personal nacional, principalmente los lunes y los sábados. Identificamos lo que hay que mejorar y lo abordamos durante estas formaciones.

¿Por que decidiste irte de Dinamarca y venir a trabajar aquí?
Tras graduarme como enfermera hace 6 años, ahora estoy estudiando Ciencias de la Salud. Trabajo con MSF porque me gusta esto. Resulta más gratificante que quedarse en casa. Me brinda otra experiencia de la que adquiriría en un hospital en Dinamarca, donde hay muchos más recursos y personal de enfermería y médicos cualificados. Aquí simplemente me siento más útil. Al mismo tiempo, los miembros del personal etíope han experimentado tantas cosas que nunca he visto. Pero puedo ayudarles con lo que aprendido en Dinamarca, como protocolos y estándares de mayor calidad que pueden hacer su trabajo más fácil. Con las formaciones que les damos, también pueden perfeccionar lo que ya saben, porque algunos de ellos han estudiado durante mucho tiempo.

En relación a tus experiencias previas con MSF, ¿cómo describirías el trabajo aquí?
Hice mi primera misión en Zambia en un programa de VIH/SIDA con una perspectiva a más largo plazo. Aquí, puedo ver como los niños mejoran rápidamente, mientras que en Zambia los pacientes VIH positivos necesitaban tomar su medicación durante varios meses antes de experimentar una mejoría. Los niños aquí están muy enfermos pero con el tratamiento terapéutico y la atención médica que les dispensamos, puedes verles mejorar tras solamente unos pocos días.

¿Qué es lo que más te ha impresionado aquí?
Tras semanas de sequía y de cosechas fallidas que han conducido a la situación actual – junto con una serie de otros factores como el alza de los precios de los alimentos -, ahora llueve casi cada día. Hace mucho frío y los niños desnutridos son muy vulnerables. Contraen enfermedades o hipotermia con mucha facilidad. Pero aquí las familias son numerosas y la vida no es fácil. Nos hemos dado cuenta de que los se ocupan más de sus hijos sanos que de los más débiles como, por ejemplo, los desnutridos. Esta mañana hemos visto a un niño con hipotermia. Con la enfermera local, hemos tenido que envolver al pequeño en una manta de emergencia y hemos pedido a la madre que utilice la ‘técnica del canguro’, que consiste en sostener al niño contra el pecho asegurando el contacto piel contra piel. También hemos administrado al niño agua con azúcar y agua caliente a la madre para que le lave. Esta mañana estaba preocupada porque el niño podía morir pero mi papel es exactamente asegurar la calidad de la atención médica y la asistencia dispensada. Espero que ello contribuya a cambiar las cosas.

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