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21.07.2009

Bangladesh: la minoría musulmana que huye de Myanmar se enfrenta de nuevo a la violencia

Durante los últimos días, la comunidad de los Rohingya, minoría étnica musulmana que se ha refugiado en Bangladesh después de huir de sus lugares de origen en Myanmar, ha vuelto a ser objeto de una serie de agresiones y abusos por parte de las autoridades de Bangladesh

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Los últimos tuvieron lugar el pasado martes 14 de julio. Médicos sin Fronteras (MSF) fue testigo de como un grupo de unos 30 policías y funcionarios locales entrababan en el campo provisional de Kutupalong en la localidad de Cox's Bazar,y destruían 259 casas al mismo tiempo que saqueaban las posesiones de la población. El material de construcción de las casas destruidas se depositó en el campo oficial adyacente de la Comisión de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). A otros residentes del campamento provisional se les advirtió que tenían 48 horas para vaciar  sus casas o, en caso contrario, se las quemarían. 

Anteriormente, a finales de junio, miles de personas ya sufrieron actos de violencia al ser desplazadas de sus hogares por la fuerza. Durante los acontecimientos, MSF trató a numerosas personas, mujeres y niños en su mayoría, en la clínica que la organización instaló en el campo provisional. 

"La utilización sistemática de la intimidación, la violencia y desplazamiento forzoso en contra de los residentes del campo provisional es absolutamente inaceptable", dijo el Jefe de Misión de MSF en Bangladesh, Paul Critchley, "Esta población vulnerable ha huido de la persecución y la discriminación en Myanmar, sólo para que no se les reconozca y permanezcan sin asistencia en Bangladesh. Se han reunido en Kutupalong, uno de los muchos campamentos improvisados que se han formado en los últimos años, en busca de refugio y, a su vez, se han encontrado con más miedo y abusos". 

Los funcionarios alegan que su intención era la de crear un área de contención de unos 30 metros entre el campo oficial de refugiados y el improvisado. Esta zona ha aumentado desde entonces, amenazando el espacio de vida de miles de personas más que quedan sin un lugar adonde ir. 

Se debe encontrar una solución duradera y digna para la comunidad Rohingya, no sólo en los países donde buscan asilo, sino en el de su origen, Myanmar. 

Lamentablemente, esta situación desesperada no es nada nuevo para los Rohingya, la minoría étnica musulmana procedente de Myanmar, donde se les niega la ciudadanía y sufren persecuciones y discriminación. Durante las dos últimas décadas cientos de miles de personas han huido de sus hogares para buscar refugio en el extranjero; sin embargo, a muy pocos se les ha concedido el estatuto de refugiado. La mayoría lucha por sobrevivir, sin ayuda y sin reconocimiento en países como Bangladesh y Tailandia. 

MSF ha atendido a la población de Bangladesh desde 1992. Recientemente, la organización creó un programa de atención básica de salud en las colinas de Chittagong; asistió a las víctimas del ciclón AILA y, además, realizó una intervención de emergencia para ayudar a los Rohingya no registrados en el campo de Kutupalong, pero con servicios abiertos a la comunidad de acogida. 

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