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03.09.2021

Cuatro años después del éxodo rohinya, nuestros pacientes siguen buscando dignidad y seguridad

En Bangladesh, las autoridades están bloqueando los esfuerzos humanitarios para mantener la infraestructura o para proporcionar la asistencia humanitaria y los servicios de protección necesarios, lo que ha provocado el deterioro de las condiciones en los campamentos de Cox's Bazaar.

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Para los refugiados, esto significa que no pueden vivir con dignidad, salud y seguridad. Las consecuencias médicas de estas políticas deshumanizadoras se ven cada vez más entre los pacientes que tratamos en los campos, tanto físicos como mentales.


Julekha

Julekha es rohingya y vive en un campo de refugiados para rohingyas en el área de Balukhali, en Cox's Bazar.

Julekha es rohingya y vive en un campo de refugiados para rohingyas en el área de Balukhali, en Cox's Bazar. Dio a luz a un bebé con trastornos mentales. "Estoy seriamente preocupada por él y su futuro de cómo tratarlo y curarlo". Dice que se pinta la cara para que esté hermosa y su esposo no se case con una segunda esposa.

 

Amir Alí

Amir Alí en su refugio en el área del campamento de Balukhali,  en Cox's Bazar, Bangladesh.

Amir Ali tiene 65 años y es un refugiado rohingya. En esta imagen, está dentro de su refugio en el área del campamento de Balukhali, en Cox's Bazar, en Bangladesh. "Mi mayor temor es no poder volver a Myanmar”, confiesa.

 

Akhar Hossen

Akhtar Hossen tiene 18 años. Vive en un campo de refugiados para rohingyas en el área de Balukhali, en Cox's Bazar.


Akhtar Hossen tiene 18 años. Vive en un campo de refugiados para rohingyas en el área de Balukhali, en Cox's Bazar.



Kawsar

Kawsar tiene 27 años y vive en un campo de refugiados rohingya en la zona de Goyalmara con seis familiares.


Kawsar tiene 27 años y vive en un campo de refugiados rohingya en la zona de Goyalmara con seis familiares. “Vivimos pacíficamente en Bangladesh y recibimos una ayuda enorme, pero nuestros niños están atrapados aquí”, explica. “No hay forma de moverse durante el encierro y ni siquiera podemos regresar a nuestro país”, dice.

 

Nurul Hoque

Nurul Hoque tiene 68 años y vive con su esposa en un campo de refugiados rohingya desde 2017

Nurul Hoque tiene 68 años y vive con su esposa en un campo de refugiados rohingya desde 2017. Lo último que recuerda de Myanmar es el bombardeo del ejército en su aldea y su terrible viaje de cuatro días a Bangladesh.

“De regreso a casa, tenía mi propio ganado, mi finca y estaba en paz. Cada vez que pienso en cómo volver, me pongo ansioso. Sigo pensando en los asesinatos ”, recuerda. “Si nuestro gobierno promete recuperarnos con nuestros derechos, definitivamente regresaré”, apunta.