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10.07.2007

Caquetá. Las enormes dificultades para acceder a las víctimas del conflicto colombiano

“Dicen que hay que ir al psicólogo una vez en la vida. Viviendo en el Caquetá, tienes que ir más a menudo”

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Serge Le Duc, coordinador del proyecto de MSF en Florencia, departamento de Caquetá, en el sur de Colombia, considera muy importante la presencia de MSF en un área urbana con un proyecto de atención en salud mental. Pero además, el hecho de estar en Florencia, permite a los equipos mantener la proximidad con las áreas rurales de este departamento para volver, como se hacía anteriormente, a realizar brigadas de atención médica primaria a las poblaciones que han permanecido atrapadas por el conflicto y a las que sigue siendo muy difícil acceder.

¿Cuál es el alcance de la atención en salud mental que ofrece MSF en Caquetá?
De momento, tenemos una clínica muy bien equipada en la cabecera municipal de Florencia, la capital de departamento del Caquetá, donde se encuentra una proporción altísima de desplazados por el conflicto. Además realizamos brigadas de salud mental cada dos semanas en algunos municipios del departamento. A diferencia de los proyectos desarrollados antiguamente en el Caquetá, MSF escogió con este proyecto de salud mental, trabajar en los municipios del departamento y no en la zona rural como antes.

Por qué no en zona rural?

Hasta el momento no teníamos acceso. Hace tres años tuvimos un incidente de seguridad con el secuestro de un equipo nuestro durante una semana. Estaban realizando una brigada en el lugar y en el momento equivocado. Después de eso, se tuvieron que suspender las brigadas. Más tarde decidimos abrir este proyecto de salud mental en zonas urbanas para atender a las poblaciones desplazadas y víctimas del conflicto y brindar un servicio que no existía en el departamento. Además, hasta junio de 2006, hemos dado formaciones de salud primaria, en los municipios, a los promotores del departamento para seguir ayudando a las zonas rurales donde el conflicto es más agudo y la población está más aislada.

¿Hay esperanzas de volver a esas zonas rurales?
Bueno, de hecho, después del cierre del proyecto de salud primaria con brigadas de salud primaria en 2004, seguimos siempre analizando, y siguiendo de cerca la situación humanitaria y sanitaria en la zona rural con el fin de reiniciar brigadas de salud a las poblaciones más afectadas y aisladas por el conflicto. Y ahora te puedo decir que creo que las reiniciaremos próximamente, pues ahora hay más posibilidades.

¿Por qué es tan difícil acceder a las poblaciones rurales?
El problema es que hasta ahora no teníamos el acuerdo de los grupos armados para volver a la zona rural. Con el plan Colombia y el plan patriota que le acompaña, las operaciones militares se multiplicaron en el departamento. Con el aumento de la tensión, los grupos armados desconfían más de nuestros equipos. Se dice también que rechazan nuestra intervención por nuestra propia seguridad para evitar que nos encontremos dentro de un enfrentamiento y por considerar además que es responsabilidad del propio Gobierno y de los hospitales realizar brigadas.
Así, paradójicamente, hoy día, son los hospitales públicos quienes pueden realizar brigadas en algunas zonas rurales mientras que años atrás tenían que venir acompañados por los equipos MSF para poder trabajar en la zona rural. Cabe destacar que sigue habiendo zonas completamente descubiertas en materia de salud porque están prohibidas a todos y porque los hospitales no pueden cubrir solos un territorio tan amplio con una población tan dispersa.

¿Por qué es necesaria la atención en salud mental que MSF ofrece en estos lugares?

Creo que es uno de los vacíos más grandes que hay. De parte del Gobierno hay algunas respuestas en salud primaria pero en salud mental el servicio es casi inexistente. En Florencia, y en general en todo el Caquetá, las secuelas en la salud mental que ha provocado el conflicto son enormes y no sólo a población desplazada sino a toda la población. Casi todas las familias cuentan al menos con una víctima a causa de la violencia. Definitivamente, aquí hay un espacio donde MSF puede intervenir.

¿Cómo ven nuestra actuación otras organizaciones de salud y las mismas instituciones?
Normalmente nos agradecen la atención que damos porque saben que es un vacío grande. Ellos atienden la misma población que nosotros. Una vez que pasan por nuestro centro de salud mental, los pacientes se sienten mejor generalmente, y eso facilita su posterior tratamiento y seguimiento. Acá en Florencia se encuentran la mayoría de los desplazados de Caquetá. Se estima que hay entre 20.000 y 40.000 personas (es difícil el cálculo porque no todos se registran) sobre una población de 120.000 personas. Eso significa una parte muy importante de la ciudad.

¿Por qué se desplazan aquí?
Porque aún siendo pequeña, Florencia representa la gran ciudad para mucha gente de veredas lejanas. Una persona, cuanto más amenazada se siente, tiende a irse más lejos. Si se sienten muy amenazadas se van a Bogotá y más lejos.

¿En los municipios del interior se siente de manera más fuerte el conflicto?
Sí, en los municipios que hemos atendido, San Vicente y Cartagena, se siente el conflicto con más tensión. Se puede decir que es más evidente, más cercano. Por eso vamos hacia allí.

¿Cómo ha sido la respuesta de los pacientes?
Ha sido muy grande. Pudimos constatar que al ofrecer el servicio que damos, descubrimos que había una demanda enorme. Hay graves problemas. Dice nuestro psiquiatra que hay que ir al menos una vez en la vida al psicólogo. Si vives en el Caquetá, tienes que ir más a menudo.

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