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19.01.2015

Chagas: “Hay que validar las pruebas rápidas en el terreno para ver si se pueden usar en comunidades rurales para confirmar la enfermedad”

Andrea Marchiol, coordinadora general en Bolivia durante el último año, nos cuenta cuáles son los planes de la organización en un país dónde el 60% del territorio es endémico al Chagas, una enfermedad transmitida principalmente por un parásito conocido como la vinchuca que está presente en las casas de las familias más desfavorecidas.

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¿Cuál es la estrategia de intervención que se va a poner en marcha para el proyecto de  Chagas en Monteagudo?

La estrategia de intervenciónincluye la integración en el sistema de salud. Esto significa que las instituciones de salud bolivianas lideran la toma de decisiones, desde la elección de la zona a intervenir hasta la elaboración de la propuesta y ejecución de la intervención. MSF se encargará de proporcionar apoyo técnico en todas las áreas técnicas que sean contempladas y apoyará la elaboración de un modelo de atención integral “simplificado” desde el primer nivel de atención hasta los niveles superiores. Con esto se intenta conseguir un mayor empoderamiento de las autoridades y, como consecuencia, mayor continuidad del programa en el tiempo. Porque, al fin y al cabo, lo que queremos es  garantizar el acceso al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Chagas para la población a largo plazo, y por eso queremos integrarlo horizontalmente al sistema de salud existente.

También pensamos que la atención de la enfermedad del Chagas debe simplificarse, es decir, hacerla más cercana a la gente, más sencilla, para poder dar mayor respuesta.

 

¿Qué significa un modelo de atención integral “simplificado”?

Simplificación de los procedimientos para hacer más fácil el diagnóstico y tratamiento. Esta simplificación permitirá que se pueda tratar más cantidad de gente con los recursos existentes, que deben capacitarse para que la calidad del diagnostico y tratamiento sea buena.

En cuanto al diagnóstico, hace falta validar las pruebas rápidas que ahora se usan en el terreno sólo para el tamizaje para que puedan ser utilizados también para confirmar la enfermedad. Ahora para confirmar la enfermedad hay que enviar las muestras a un laboratorio en el hospital y eso retrasa el inicio de tratamiento. En cuanto al tratamiento, hace falta capacitar al personal de enfermería para hacer el seguimiento de éste, que dura dos meses y requiere muchas visitas al centro. Y también hace falta que el tratamiento no etiológico (de cardiopatías y enfermedades digestivas derivadas del Chagas) lo puedan seguir médicos generalistas y no haga falta un especialista.

 

¿Cuántos enfermos de Chagas en Bolivia reciben tratamiento hoy en día?

Con el modelo actual,  la poca oferta de tratamiento etiológico  por parte de los servicios de salud no alcanza a responder al 4% de las necesidades terapéuticas en Bolivia.

Hay que tener en cuenta que como no suele presentar síntomas, la mayoría de los enfermos no sabe que lo está y no busca tratamiento, así que durante décadas los gobiernos de los países endémicos no han priorizado el diagnóstico ni tratamiento.

 

En esta situación, ¿Cómo vamos a hacer para llegar a más gente?

La integración en el sistema de salud es parte de la solución. Esta integración sería más fácil de conseguir con estas simplificaciones y sería la forma de conseguir una extensión en cobertura, de llegar a más gente infectada.

 

¿Cómo se confirma actualmente la enfermedad de Chagas?

Hoy por hoy no hay aval científico médico que permita confirmar con pruebas rápidas una infección de Chagas en los centros de salud. Se hace la confirmación al nivel hospitalario, con un laboratorio equipado  y personal bioquímico sólo,aunque lo ideal sería poder hacer la confirmación en el terreno. En breve y, por supuesto,tras las validaciones correspondientes, MSF  podría aportar un protocolo que incluya dos pruebas rápidas con alta especificidad  y sensibilidad y que puedan conjuntamente hacer el diagnóstico de certeza a nivel de terreno.

Desinfección de Chagas en BoliviaFumigación contra la vinchuca en Aiquile, Bolivia © MSF

 

¿Cuál es la ventaja de usar pruebas rápidas?

Las pruebas rápidas no necesitan personal universitario que lo maneje, ni una infraestructura (laboratorio) ni equipamiento complejo. Por ello se puede manejar por personal sanitario no médico. Además, se puede dar el resultado de forma rápida al paciente, haciendo que la pérdida de los mismos sea la menor posible.

Hoy en día usamos pruebas rápidas en el diagnóstico durante el tamizaje. Pero ahora lo que falta es validarlas en el terreno para ver si se pueden usar sin cadena de frío y en comunidades rurales, con las dificultades que eso comporta. Cuanto antes se desarrollen estos estudios de validación mejor porque nos permitirá hacer un proyecto piloto con un protocolo que se pueda poner en marcha en las comunidades más apartadas.

 

¿Cómo es el modelo que se quiere poner en marcha para que el Programa Nacional de Chagas pueda replicarlo en otros municipios de contexto similar?

Es un modelo integrado e integral. Integrado apunta, como decía antes,  a que todas las actividades partan de las instituciones de salud y la integralidad es para que todos los componentes preventivos (control vectorial y prevención de la transmisión) y curativos (tratamiento etiológico y no etiológico) estén coordinados y sirvan para un control general de la enfermedad. No pueden estar fraccionadas si queremos extender la cobertura.

 

¿Se está ofreciendo tratamiento no etiológico?

La implementación del tratamiento no etiológico, que es el tratamiento de las complicaciones cardiológicas, principalmente, y digestivasfue uno de los ejes olvidados de los programas. En nuestros proyectos lo hemos retomado desde 2011, especialmente en Bolivia,  donde se piensa que podría haber hasta 290,000 enfermos crónicos que viven con la cardiopatía. Es necesario ponerlo en la agenda y que los servicios de salud den una respuesta, algo que hasta ahora no se está dando.

 

¿Qué más hace falta hacer por el Chagas?

Además de darle respuesta a las enfermedades derivadas del Chagas, estamos desarrollando un plan de lobby y advocacy regional y operacional con el objetivo general de ampliar y extender el tratamiento etiológico, el que ataca las causas de la enfermedad. Para ello, hay que garantizar el tratamiento a partir de mejorar el acceso al benzonidazol(el medicamento usado como primera línea en la mayoría de países endémicos fabricado por una única empresa y cuya disponibilidad está en peligro en la actualidad)y ver dónde están las barreras para ver posibles soluciones (producción sostenible de calidad por más de un laboratorio, precios accesibles, etc); queremos promover que en los países punta como Brasil haya consensos en temas de tratamiento de Chagas más progresistas. Por otro lado, para mejorar la calidad de nuestras acciones hay que partir de datos epidemiológicos y su impacto  más certero y, por ello,  los programas, junto con los asesores técnicos internacionales,deberían proyectar o estimar de manera más realista el impacto que tiene el Chagas a nivel regional. 

 

La enfermedad de Chagas es una infección parasitaria, sistémica, crónica, transmitida por alguna de las siguientes formas: la vectorial (por medio del contacto con triatominos contaminados con el parásito en su materia fecal), la transfusional (de sangre y hemoderivados), la congénita (madre-hijo) y la oral (alimentos contaminados). Entre el 30-40% de los infectados progresan a la etapa crónica de la enfermedad y en un periodo de entre 5 a 20 años después de haber adquirido la infección pueden desarrollar enfermedades cardiovasculares o digestivas.

La enfermedad de Chagas es una patología endémica en 21 países de América, donde se estima que cerca de 60 millones de personas están en riesgo de infectarse. En Bolivia, se estima que hay entre 620.000 y un millón de enfermos y 290.000 enfermos crónicos de Chagas.

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