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23.09.2021

Cinco recomendaciones sobre cómo controlar la pandemia de COVID-19

Redistribuir, compartir y dejar de bloquear. Pedimos a los gobiernos que resuelvan urgentemente la evidente desigualdad en el acceso a las herramientas médicas de la COVID-19 que salvan vidas para las personas en países de ingresos bajos y medios.

Las vacunas contra la COVID-19 deben ser un bien público global
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Mientras los países se han reunido esta semana para discutir la respuesta a la pandemia en la Asamblea General de las Naciones Unidas pedimos a los gobiernos que resuelvan urgentemente la evidente desigualdad en el acceso a las herramientas médicas de la COVID-19 que salvan vidas para las personas en países de ingresos bajos y medios.

A lo largo de este año, hemos abordado necesidades críticas y experimentado dificultades para brindar atención a las personas que se enfrentan a la COVID-19 en países que van desde India, Líbano y Yemen, hasta Brasil, México y Perú.

Hasta la fecha, más de 4,5 millones de personas han muerto por COVID-19; y la pandemia sigue siendo una emergencia diaria de vida o muerte para millones en todo el mundo.

Por ello, instamos a todos los países a actuar de manera solidaria y apoyar las siguientes medidas para garantizar que todos los países tengan las herramientas suficientes para salvar tantas vidas como sea posible en esta pandemia:

 

1. Redistribuir las dosis de vacunas

La desigualdad mundial de vacunas es grave y las personas están muriendo. Hemos sido testigos del almacenamiento masivo de dosis de vacunas por parte de algunos países de ingresos altos, mientras que el resto del mundo se queda sin ellas. El mundo se enfrenta hoy a una situación en la que el personal sanitario y las poblaciones de alto riesgo en los países de ingresos bajos y medios podrían no recibir sus primeras dosis hasta que la mayoría de las personas en los países de ingresos altos estén completamente vacunadas.

La forma más rápida de salvar vidas en este momento es que los países de ingresos altos, incluyendo Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Alemania, redistribuyan de inmediato sus excedentes de vacunas a los países de ingresos bajos y medios, a través del mecanismo COVAX y otros organismos regionales. Esto debe hacerse mucho antes de que expiren estas dosis. MSF instamos a los países que ya vacunaron a sus poblaciones vulnerables a que dejen de comprar dosis adicionales y redistribuyan el exceso de dosis para apoyar los objetivos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de vacunar al menos al 40% de todas las personas a nivel mundial para fines de 2021 y al 70% para mediados de 2022.

 

2. Llegar a las poblaciones vulnerables

Basándonos en nuestra experiencia en entornos con recursos limitados, los gobiernos deben priorizar la financiación no solo de la distribución, sino también de una fuerte promoción de la salud y diálogo con las comunidades para contrarrestar la desinformación y el miedo que dan lugar a dudas sobre la vacunación. También es urgente llegar a las personas "fuera" del sistema: personas refugiadas, desplazadas internamente, migrantes y aquellas que viven en áreas no controladas por el gobierno.

 

3. Compartir la tecnología de las vacunas

Con la pandemia fuera de control y la aparición de variantes nuevas y más transmisibles, es obvia la necesidad de aumentar drásticamente la producción y el suministro de vacunas a nivel mundial. La capacidad de fabricación de vacunas debe impulsarse en los países de ingresos bajos y medios mediante la utilización de todas las políticas y medidas legales, incluso mediante la plena transferencia de la tecnología y los conocimientos técnicos de las vacunas de ARNm por parte de las corporaciones farmacéuticas Pfizer (Estados Unidos), BioNTech (Alemania) y Moderna (Estados Unidos).

Para impulsar drásticamente el suministro de vacunas en los países de ingresos bajos y medios y lograr una sostenibilidad independiente, la transferencia total de dicha tecnología debe realizarse de manera transparente y estar abierta a todos los fabricantes alternativos competentes. Los países de ingresos altos, en particular Alemania y Estados Unidos, que albergan a BioNTech, Pfizer y Moderna, deberían exigir que estas empresas compartan su tecnología y conocimientos de vacunas de ARNm con el Centro de Transferencia de Tecnología de Vacunas de ARNm COVID-19 de la OMS con sede en Sudáfrica. Los países de ingresos altos también deberían proporcionar apoyo financiero y técnico al Centro.

 

4. Acceso a nuevos tratamientos y pruebas

Además de las vacunas, el mundo necesita con urgencia acceder a nuevos tratamientos y diagnósticos para reducir el número de hospitalizaciones y muertes en esta pandemia. La lenta y baja tasa de vacunación en los países de ingresos bajos y medios aumenta el riesgo de transmisión y propagación de variantes, a nivel local y mundial. Con las nuevas y actuales olas del virus en todo el mundo, los sistemas de salud están siendo llevados al límite, lo que destaca la urgente necesidad de diagnosticar y tratar a las personas con COVID-19.

Sin embargo, las nuevas terapias recomendadas por la OMS para el tratamiento de la COVID-19, como el tocilizumab (producido por Roche, con sede en Suiza) y el sarilumab (Regeneron, Estados Unidos), siguen fuera del alcance de las personas en los países de ingresos bajos y medios debido a sus elevados precios, la oferta limitada, las barreras de propiedad intelectual (PI) y la ausencia de planes de acceso transparentes.

Instamos a todos los gobiernos a tomar medidas para superar los monopolios de mercado de las empresas farmacéuticas y apoyar la producción de biosimilares para reducir los precios y garantizar el acceso sostenible a estas importantes terapias nuevas.

 

5. Dejar de bloquear la exención sobre los monopolios COVID-19

De forma adicional a las anteriores medidas, los países deben apoyar la propuesta de la 'Exención de los ADPIC' en la Organización Mundial del Comercio (OMC), que si se adopta proporcionaría a todos los países una forma rápida de eliminar las barreras de propiedad intelectual y los riesgos legales en torno a la producción y suministro de herramientas médicas para la COVID-19, incluyendo vacunas, tratamientos y diagnósticos, durante la pandemia.

Casi un año después de que India y Sudáfrica propusieran por primera vez la exención; esta ahora cuenta con el apoyo de más de 100 naciones, mientras que un pequeño grupo de países de altos ingresos sigue oponiéndose a ella. Estos países, en particular la Unión Europea (UE), el Reino Unido, Suiza y Noruega, deben dejar de bloquear esta iniciativa que salva vidas y que cuenta con el apoyo de la mayoría del mundo.

Los países deben reconocer colectivamente las limitaciones de confiar en la 'buena voluntad' de la industria farmacéutica para detener una pandemia y, en cambio, apoyar la voluntad de los países de ingresos bajos y medios que exigen autosuficiencia a través de la exención de los ADPIC.