Back to top
15.02.2006

Cólera: "La gente no quiere hablar de ello; es una enfermedad sucia"

Christina Anderson es una enfermera sueca de 32 años. Ésta es su segunda misión con MSF, la primera en la que se enfrenta a una epidemia de cólera. En Zambia supervisa las actividades en el Centro de Tratamiento de Cólera (CTC) de George, un barrio del norte de Lusaka, la capital del país.

-A A +A

¿Cuáles son los síntomas del cólera?
Diarrea acuosa y vómitos, según la definición de caso que utilizamos en esta crisis. Cuando un enfermo presenta estos síntomas lo hospitalizamos, incluso si no está grave porque nunca se sabe, la enfermedad se puede desarrollar muy rápidamente. Además de los pacientes que nos llegan directamente al CTC, tenemos un equipo que recorre las pequeñas Unidades de Tratamiento de Cólera (CTU) de la ciudad para identificar casos potenciales. Muchos de ellos nos llegan en un estado grave. Esto se debe a que el cólera se desarrolla muy rápido y los enfermos pierden muchos fluidos. En tan sólo un par de días un enfermo puede estar ya muy grave.

¿Cómo se transmite la enfermedad?
A través de los alimentos, pero esencialmente a través del agua contaminada. Esta epidemia se debe principalmente a un problema de agua y saneamiento. Afecta primero a las personas más vulnerables, las que viven en las zonas más pobres, con malas condiciones de agua y saneamiento.

¿Cómo se trata?
La mayoría de los casos hospitalizados requieren un suero oral (ORS) y un suero por vía intravenosa para poder recuperar los fluidos que han perdido. Normalmente, con este simple tratamiento deberían recuperarse rápidamente. En caso de que el paciente no mejore a los pocos días, le damos antibióticos.

Otras enfermedades como la malaria o el VIH/SIDA son endémicas en Zambia. Cuándo una persona sufre además de una de estas enfermedades, ¿puede dificultar el tratamiento del cólera?
Evidentemente, cuando un paciente presenta otra infección, su estado suele empeorar más rápido. En el CTC también proporcionamos tratamiento contra la malaria cuando un paciente presenta fiebre alta. En cuanto al VIH, tenemos sospechas de posibles casos, pero ninguna certeza. Cuando tenemos una fuerte sospecha clínica, aconsejamos al paciente que se haga una prueba y le informamos de los servicios que ofrecen otras organizaciones en Lusaka con proyectos de VIH/SIDA. No tenemos la capacidad para asistir adecuadamente a los enfermos de VIH mientras estamos involucrados en esta emergencia contra el cólera. MSF tiene proyectos de SIDA en otras partes del país, pero no en Lusaka.

¿Es la capacidad de MSF suficiente para hacer frente a esta epidemia?
Hasta ahora, los equipos de MSF han tratado a más de 3.000 pacientes, más de 300 por semana en las últimas semanas. Esperamos atender todavía muchos casos, pero la situación está ahora un poco más estable, por lo menos en George, donde ya ha pasado el pico de la epidemia. En el sur de Lusaka todavía no hemos llegado al pico. Pero el equipo ha hecho un gran esfuerzo para instalar un nuevo CTC en esta parte de la ciudad. Por lo tanto, aunque no sabemos exactamente qué va a ocurrir, creo que estamos bastante preparados.

¿Cuál es el resultado de nuestra intervención? ¿Ha sido un éxito?
Hasta ahora hemos tenido una tasa de mortalidad (CFR) de 2,8% [lo que significa que el 97,2% de los pacientes se han recuperado], y este porcentaje ha ido disminuyendo. Por lo tanto, podemos considerar que la intervención ha sido muy exitosa.

¿Existe algún riesgo para el personal de salud?
Evidentemente, siempre hay un riesgo. Tenemos que ser muy cuidadosos, lavarnos permanentemente con agua clorinada. También es muy importante que el personal local este bien formado para que siga estrictamente las medidas de seguridad. Hasta ahora no hemos tenido problemas; son muy cuidadosos ya que no quieren infectarse.

¿Cómo reacciona la población ante la epidemia? ¿Hay pánico?
No ha habido pánico hasta ahora; la situación está muy tranquila. Pero evidentemente, se produce mucha estigmatización en torno al cólera. Es siempre la gente más vulnerable la más afectada y circula mucha desinformación acerca de las vías de transmisión de la enfermedad. Aunque no es la primera vez que se produce una epidemia de cólera en Lusaka, vemos que algunas personas nunca han oído hablar de ello antes. En general, la gente no quiere hablar de ello; es una enfermedad sucia.

¿Cómo reaccionan las familias de los enfermos?
Por razones de seguridad, las familias no ven a los enfermos mientras están hospitalizados en el CTC. Algunos sí vienen a dar comida para los pacientes, pero otros nunca aparecen. Lo que hacemos es visitar la casa de cada paciente para desinfectarla. Además, las familias reciben información acerca de la enfermedad y la forma de prevenirla. Ésta es una de las partes más importantes de nuestra actividad si queremos cortar el contagio de la enfermedad. Por otro lado, cada paciente al que damos el alta recibe clorina para desinfectar el agua, ORS y jabón, con la consigna de lavarse las manos antes y después de cada comida.

¿Estaba el sistema de salud local preparado para hacer frente a tal epidemia?
No. Si las autoridades locales hubieran sido capaces de gestionarlo, no estaríamos aquí. Cuando nuestro equipo entró por primera vez, en diciembre, en el centro de tratamiento de George había colchones y vómitos por todas partes. Por supuesto, intentan hacer frente, pero no tienen ni los recursos ni la organización necesaria, lo que parece extraño ya que no es la primera vez que una epidemia de cólera se produce aquí.

¿Qué se podría hacer para evitar nuevas epidemias en el futuro?
La información es muy importante, acerca de las vías de transmisión de la enfermedad y las formas de prevenirla. Pero por encima de todo, lo más importante es un sistema de agua y saneamiento adecuado.

Comentarios