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24.11.2011

Congo: en estado crítico permanente

Décadas de conflictos armados y la falta de inversión estatal han dificultado el acceso a la atención básica de salud para la población de la República Democrática del Congo (RDC). Las epidemias se han propagado de forma descontrolada y se ha descuidado el tratamiento de enfermedades mortales.

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La situación en el este de la RDC sigue siendo volátil, marcada por alianzas cambiantes entre grupos armados, operaciones militares constantes, inestabilidad, inseguridad, bandidaje y violencia. Los ataques contra civiles y organizaciones de ayuda van en aumento, lo que hace que la población y los trabajadores humanitarios sean cada vez más vulnerables.

Violaciones, asesinatos, secuestros y actos de violencia aleatorios son el pan de cada día para millones de congoleños. La inestabilidad sigue haciendo que la gente abandone sus hogares y a veces limita la capacidad de Médicos Sin Fronteras (MSF) para proporcionar una atención sanitaria gratuita que en muchos casos es vital.

La falta de inversiones en el sistema de salud es la causante de la carencia de infraestructuras y de personal sanitario debidamente formado en todo el país. Las necesidades médicas son enormes y la gente tiene que luchar para acceder a los servicios más básicos de salud.

“Para acceder a la atención sanitaria, los pacientes suelen tener que caminar durante muchas horas”, explica la coordinadora general de MSF, Christine Buesser. “Imagina que estás embarazada y que tienes que cargar con otro de tus hijos a la espalda. Son distancias muy difíciles de salvar; el mero hecho de llegar a una estructura de salud supone un reto diario”.

Un sistema de salud relegado al olvido durante décadas ha provocado un aumento de las tasas de mortalidad infantil y materna en todo el país. La esperanza de vida en la RDC es de las más bajas del mundo.

Emergencia constante por epidemias
Los problemas logísticos debidos a las grandes dimensiones del país, a la falta de estructuras de salud y a unos trabajadores sanitarios con poca formación se traducen en unas medidas nacionales de prevención muy deficientes.

Un programa ampliado de inmunización disfuncional (que se supone debe vacunar a los niños de forma rutinaria), junto con la falta de estrategias de vacunación sostenidas, hacen que el país esté inmerso en una emergencia permanente y que epidemias prevenibles, como el cólera, el sarampión y la malaria, se cobren muchas vidas entre la población congoleña.

La malaria es la primera causa de enfermedad y muerte en la RDC, y los equipos médicos de MSF han tenido que seguir tratando a un gran número de pacientes en 2011. De hecho, la tercera parte de las consultas en las clínicas de MSF es por casos de malaria.

Por otro lado, el país sufre una epidemia de sarampión desde finales de 2010. MSF ha vacunado a más de tres millones de niños de los 14 millones que han sido inmunizados desde entonces. Sin embargo, estas acciones  urgentes no han logrado controlar la epidemia y cuatro de las once provincias congoleñas todavía no han sido cubiertas por la campaña de inmunización complementaria.

Desde abril de 2011, MSF ha estado también respondiendo a brotes de cólera a lo largo del río Congo y en la capital, Kinshasa, tratando a pacientes y construyendo estructuras de salud. La amenaza de un brote de cólera y el hecho de estar en plena época de lluvias resulta especialmente preocupante en los centros urbanos, ya que están densamente poblados y no tienen sistemas de saneamiento adecuados.

Más compromiso para combatir el sida
Solo un 12% de las personas con VIH/sida está recibiendo medicación antirretroviral en la RDC y el 95% de las mujeres embarazadas infectadas carecen de acceso a un tratamiento que puede ayudar a prevenir la transmisión del virus a sus hijos.

Por añadidura, el país se enfrenta ahora a un grave problema en su lucha contra el sida. El Banco Mundial dejó de financiar en 2011 sus programas de VIH/sida en la RDC, y algunos de los demás donantes funcionan con fondos muy limitados en relación a las grandes necesidades existentes. Además, el Fondo Mundial, que es el mayor mecanismo de financiación de programas de VIH/sida, se enfrenta a un importante déficit de financiación por parte de los países donantes.

La retirada de fondos de los donantes podría dejar a miles de pacientes congoleños sin tratamiento e impedir que más gente tenga acceso al mismo, amenazando con socavar todos los avances hechos desde la introducción de los antirretrovirales en el país. MSF sigue con sus actividades de presión para mantener el apoyo de los donantes y poder responder a la crisis del sida en la RDC.

La enfermedad del sueño, un problema importante
La mitad de todos los casos de tripanosomiasis humana africana o enfermedad del sueño, una enfermedad olvidada y mortal, se dan en la RDC, especialmente en los distritos de Haut-Uélé y Bas-Uélé, en la provincia Oriental, al noreste del país. La prevalencia puede alcanzar un 5% en algunas zonas, muy por encima del umbral del 0,3%, a partir del cual se considera la enfermedada como un problema de salud pública.

La enfermedad se transmite a los humanos a través de la picadura de la mosca tsé-tsé y es mortal si no se trata. Los desplazamientos de población y la inestabilidad han contribuido a su propagación, y la falta de carreteras dificulta el acceso a los pacientes.

Desde 2007, MSF ha tratado a una media de 1.000 pacientes anuales. Durante los próximos tres años, los equipos de la organización preven hacer más misiones exploratorias para llegar a más pacientes y disminuir la prevalencia de la enfermedad del sueño en la región.

En 2011, más de 2.500 miembros del personal de MSF han trabajado en 10 de las 11 provincias de la RDC para proporcinar atención sanitaria vital de forma gratuita. MSF trabaja en el país desde 1981.


 

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