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30.09.2013

Congo: estrategias innovadoras de vacunación contra el sarampión

La enfermera Tessy Fautsch partió de misión con Médicos Sin Fronteras a Wamba, en el norte de RDC, para participar en una campaña de vacunación contra el sarampión que se inserta en un nuevo proyecto con vistas a responder a la epidemia que causa estragos en el país desde 2010.

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Este nuevo proyecto tiene un objetivo doble: por una parte, hacerse cargo de los casos confirmados para reducir la mortalidad. Por la otra, desarrollar nuevos enfoques de vacunación que puedan ser replicados por el Ministerio de Salud con el fin de detener la enfermedad.


Atender a las poblaciones aisladas

El proyecto de vacunación en el cual ha participado Tessy se ha desarrollado en la Provincia Oriental. Esta provincia es una de las más afectadas por la epidemia en el norte del país junto con la de Ecuador y la de Kasai Occidental. “Cuando se observa la propagación de una epidemia de sarampión en una zona, es necesario vacunar al máximo de niños posibles, incluso si esta zona es de difícil acceso. Ir a tratar a la población allá donde vive es primordial para que una campaña de vacunación tenga éxito y representa al mismo tiempo, un auténtico desafío.  La Provincia Oriental en el norte de la República Democrática del Congo es un ejemplo de zona de muy difícil acceso. En esta región hay pocas carreteras porque el bosque ecuatorial es muy denso.  Además, no hay mantenimiento de rutas, así que están en muy mal estado. Con la temporada de lluvias tardamos dos días en recorrer los 450 km entre Kisangani, la capital de la Provincia Oriental, y Wamba. El regreso fue todavía más complicado porque los automóviles y los camiones se hundieron en el barro”, explica Tessy Fautsch, enfermera en la campaña.

A veces se necesita una semana para llegar a algunos lugares y poder vacunar. “Es estas regiones aisladas, la cobertura de vacunación no es buena y el sarampión causa numerosas muertes de niños menores de cinco años. Pero también se observan muchos casos en adolescentes y adultos. Por consiguiente, en Wamba decidimos vacunar a todos los habitantes entre los seis meses y los 15 años de edad y también a ciertos adultos para limitar la transmisión. Al vacunar por lo menos al 95% de la población objetivo, se limita la circulación del virus y por consiguiente los riesgos para las poblaciones no protegidas. En la zona de salud de Wamba, MSF ha vacunado a más de 50.000 niños, es decir el 97% de la población objetivo, evitando así la propagación de la epidemia. A día de hoy el proyecto se  ha desplazado  al sur, a la provincia de Kasai Occidental, para responder a un nuevo brote epidémico.”


Los nuevos enfoques de vacunación

MSF desarrolló este nuevo proyecto en las zonas más afectadas por la epidemia explorando estrategias innovadoras. Para disminuir la mortalidad asociada al sarampión, se implementó una estrategia en dos fases. “En una primera etapa, concentramos nuestros medios en las zonas más afectadas para responder a la urgencia.  Nos hacemos cargo de los casos declarados apoyando al hospital general de referencia y a los centros de salud de la zona. Por ejemplo, en Wamba nos ocupamos de más de 860 pacientes que sufrían de sarampión. De forma paralela, vacunamos también a la población en los focos epidémicos para detener la transmisión. Esto dura entre tres y cuatro días y se puede vacunar a unos 400 a 500 niños en 24 horas en las zonas rurales. Después, en una segunda etapa, cubrimos el conjunto de la región.  El objetivo es economizar los medios y acudir con prioridad allí donde haya casos para terminar lo más rápidamente posible con la epidemia, de manera selectiva. Nos adaptamos en función de los datos disponibles, estamos listos para cambiar la orden de vacunación prevista al principio para responder de manera más rápida a la propagación de la epidemia.”

A nivel técnico uno de los desafíos de una campaña de vacunación de este tipo es tener una cadena de frío que permita la buena conservación de las vacunas. “Disponemos de una cadena de frío centralizada para poder conservar las vacunas a una temperatura entre 2 y 8 grados. En las campañas de vacunación en zonas aisladas no necesitamos electricidad en terreno porque nuestros envases isotérmicos resisten hasta cinco días. Así, hemos intentando funcionar lo más posible sin frigorífico para demostrar que se pueden llevar a cabo campañas de vacunación con medios limitados en las zonas más aisladas. Utilizando envases isotérmicos para transportar las vacunas desde el lugar de almacenamiento a los sitios de vacunación, podemos llegar a las zonas más lejanas.”

Esta estrategia permite reducir la mortalidad a un menor coste. “Es una estrategia que ponemos en práctica para demostrar su eficacia al Ministerio de Salud. Con el tiempo, esperamos que sea adoptada por el gobierno y sus socios.”

Desde 2010, más de 200.000 personas han sido infectadas por el sarampión en la RDC y más de 4.500 niños han muerto a consecuencia de la enfermedad. Desde hace dos años, se ha podido vacunar a cuatro millones de personas gracias al trabajo de MSF y a la buena colaboración con las autoridades sanitarias locales.

 

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