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03.11.2006

Darfur: la inseguridad deja a algunas zonas aisladas y a muchas personas sin asistencia

Entrevista con Jean-Sébastien Matte, coordinador general de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el oeste de Darfur

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En Darfur, dos millones de personas viven todavía en campos de desplazados. Aunque la situación sanitaria pueda ser aceptable, las condiciones de vida son muy precarias. Además, la situación de seguridad ha empeorado en la región en los últimos meses, imposibilitando el acceso a algunas poblaciones en el norte y el centro de Darfur. Los ataques contra las organizaciones humanitarias están obstaculizando las actividades de ayuda. A continuación, Jean-Sébastien Matte nos habla de la actual situación en está región al oeste de Sudán.

¿Cómo describirías la situación de las personas desplazadas en Darfur?
Sus condiciones de vida son mejores que las de hace tres años, pero han empeorado en el último año y medio. A finales de 2003 y a principios de 2004, formé parte del equipo que lanzó las operaciones de MSF en el oeste de Darfur. Comparado con aquel entonces, ahora hay muchos grupos de ayuda en Darfur. La cantidad de agua y las distribuciones de alimentos han aumentado y la gente tiene donde cobijarse. Pero las condiciones de hacinamiento extremas han sido un continuo durante tres años y los suministros más básicos distribuidos (incluyendo bidones, mantas y lonas de plástico para los refugios) no se han reemplazado en un año y medio.

Los dos millones de desplazados continúan dependiendo completamente de la ayuda externa. Los campos en los que viven –que pueden albergar hasta 100.000 personas– son como prisiones al aire libre. Es muy peligroso para las mujeres salir del campo en busca de madera. Muy pocos hombres se arriesgan a salir del campo, ni siquiera para ir al hospital gubernamental, porque temen ser acusados de apoyar a los rebeldes y ser arrestados. Los desplazados en Dafur viven una situación insostenible.

¿Es el nivel de inseguridad tan elevado como antes?
La situación ha empeorado significativamente desde mayo de 2006. En lugar de traer la paz, el acuerdo firmado entonces entre el gobierno sudanés y sólo uno de los grupos rebeldes ha tenido el efecto contrario. Las facciones que no firmaron se han dividido y están luchando entre sí. Esto tiene repercusiones para la población y para nosotros, los trabajadores humanitarios.
Los incidentes que tienen como objetivo a las organizaciones humanitarias han aumentado durante los últimos tres meses. Cada vez más somos el blanco de ataques, palizas y robos. Desde mayo, ha habido más de 12 incidentes mortales que nos afectan a todas las organizaciones de ayuda; más del total de incidentes acaecidos en el trascurso de los dos años anteriores.

¿Cómo ha afectado esto a nuestras operaciones?
Llevamos a cabo operaciones de gran envergadura que beneficiaron a unas 200.000 personas en Niertiti, Zalingei, y Mornay. No obstante, nuestras actividades se han visto recortadas y esto ni que decir tiene no es lo ideal.

Hoy, debido a la creciente inseguridad no podemos viajar por las carreteras entre nuestros tres proyectos. Por lo tanto, desde finales de septiembre ya no podemos trasladar en coche al hospital de referencia de Zalingei a los pacientes que necesitan cirugía.

La situación de seguridad también nos ha impedido llegar hasta el Jebel Marra, la región montañosa en el centro de Darfur, una zona rebelde donde viven casi 100.000 personas. A mediados de septiembre, mientras se producía una epidemia de cólera que duró seis semanas, tuvimos que evacuar de Kutrum, una aldea donde habíamos estado tratando a los enfermos. Dejamos suministros in situ y hemos estado intentando seguir la situación. Debe haber varios cientos de casos y las personas seguramente mueren por falta de asistencia. No podemos determinar la tasa de mortalidad asociada al cólera pero pensamos que es bastante alta.

Todo el norte de Darfur se encuentra también fuera de nuestro alcance porque ni el gobierno ni los diferentes grupos rebeldes nos permiten el acceso. ¿Tiene la población civil acceso a agua, alimentos y atención médica? No lo sabemos.

¿Cuál es la perspectiva para los próximos meses respecto a las organizaciones de ayuda humanitaria y la población de Darfur?
Continuamos nuestras operaciones en los campos de desplazados donde todavía podemos trabajar. Sin embargo, la inseguridad continúa siendo un gran problema. Nuestros equipos están atrapados entre dos mensajes opuestos. Por una parte, la comunidad internacional hace creer a los desplazados que las tropas de la ONU conseguirán restaurar la paz. Y por la otra, el gobierno responde con propaganda igualando a los extranjeros como los “nuevos cruzados”. El resultado en el terreno es que nuestros equipos se han convertido en blanco. Necesitamos que las partes beligerantes respeten nuestra labor de ayuda.

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