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26.03.2013

"En Darfur queda mucho por hacer"

En Jebel Amir, al oeste de Darfur del Norte, los enfrentamientos tribales a causa de la propiedad de una mina de oro, desde principios de año, han causado cerca de 100.000 desplazados. Un brote más de la violencia perpetrada por distintos actores que no ha abandonado Darfur durante la última década. Y a pesar de que se están dando pasos para mejorar el acceso de la población a la ayuda humanitaria, queda mucho por hacer, según declara en esta entrevista Fernando Medina, coordinador general de la misión de MSF-OCBA en Sudán

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¿Puedes explicarnos cómo está la situación en Jebel Amir, ahora?

El conflicto se originó por la disputa entre dos tribus por la propiedad de una mina de oro, cuya explotación es muy importante para la economía de la zona. Eso desembocó rápidamente en enfrentamientos muy violentos. Hay varias estimaciones del número de muertos y heridos. Pero en cuanto a desplazados, se habla de unas 100.000 personas distribuidas en varias localidades. El mayor grupo, unas 65.000 personas, se encuentra en El Seraif, y allí MSF está tratando de implementar actividades médicas y humanitarias para esa población. Estos desplazados se suman a la población local que no llega a 50.000 personas.

¿Hay otras organizaciones de ayuda en la zona?


Ahora mismo, somos la única organización internacional humanitaria con capacidad operacional de atención médica en la zona. Había dos organizaciones nacionales que tuvieron que suspender temporalmente sus actividades debido al pico de violencia.

¿En qué ha consistido la intervención de MSF hasta el momento?


Lo primero fue enviar un equipo reducido para evaluar las necesidades de la población en varias de las localidades con desplazados. Detectamos las mayores necesidades en El Seraif, donde se ha refugiado una parte de una de las tribus en conflicto. Aunque allí hay un hospital, la llegada masiva de desplazados desborda las capacidades del mismo. Por lo tanto, la idea fue montar una estructura de atención primaria junto a clínicas móviles. 

¿Esta población está a salvo ya de la violencia?


El último enfrentamiento entre las dos tribus sucedió hace tres semanas, cuando el equipo de MSF estaba en la zona preparando la intervención. Como los ataques se dieron en las afueras de El Seraif, llegaron bastantes heridos al hospital. Nuestro equipo colaboró con el personal sanitario del mismo tanto en la atención directa con los pacientes como en la referencia de los casos más graves al hospital de El Fashir, la capital del norte de Darfur. Todo esto se desarrolló en un período de 48 horas. Se llegó a atender a unos 121 pacientes. Ahora la situación se ha tranquilizado un poco. Además participamos en una distribución de alimentos terapéuticos para 9.600 niños menores de 5 años.

Pese a todas las dificultades, MSF sigue presente en Darfur ¿Nos puedes hacer un mapa de las actividades de la organización en este momento y lo que se ha logrado hasta el momento?


Además de la colaboración con el Ministerio de Salud con un equipo para responder a emergencias como las de Jebel Amir, actualmente contamos con tres proyectos regulares en los que damos atención primaria, salud materno-infantil, vacunaciones, etc., a través de estructuras fijas y clínicas móviles: uno, al norte del estado de Darfur del Norte, en Dar Zaghawa, otro en la zona semidesértica de Tawila, al oeste de El Fashir, la capital del estado, y el tercer proyecto se encuentra en Kaguro, una zona controlada por fuerzas opositoras al gobierno.  Allí hemos podido contribuir en el mes de febrero a la campaña de vacunación contra la fiebre amarilla de unas 100.000 personas. Se suman a las 850.000 personas que han sido vacunadas contra la fiebre amarilla en todo el país desde finales del año pasado mediante una campaña en la que hemos participado junto al Ministerio de Salud.

En Kaguro, precisamente, MSF tuvo que suspender sus actividades el año pasado por la imposibilidad de garantizar el suministro médico, a causa del conflicto. Sin embargo los equipos han podido volver a la zona para la campaña de vacunación. ¿Esperáis volver a reanudar el proyecto?


Se trata de una zona con dificultades de acceso no sólo logísticas, pues al tratarse de una zona conflictiva, se dificultan los permisos necesarios para el envío de suministros o personal. Actualmente estamos trabajando para poder reanudar las actividades. El problema sigue estando en las dificultades para el suministro de medicamentos y el acceso del personal de salud. Pero creo que las conversaciones con las autoridades van en la buena dirección. Hemos encontrado una buena disposición, aunque se necesita tiempo. Haber podido hacer una campaña de vacunación es un buen paso adelante.

Al cabo de diez años de enfrentamientos, ¿cuáles son los retos que afronta la población de Darfur a nivel médico y humanitario?


Aunque en muchas zonas, la situación ha cambiado y en otras continúan los enfrentamientos, el primer reto es que Darfur no tiene las estructuras sanitarias suficientes para dar una atención primaria básica a la población. Además, el 50% de estas estructuras no están atendidas directamente por el personal del Ministerio de Salud sino por la propia comunidad, o por organizaciones locales o internacionales. Y allí donde está el Ministerio de Salud, no existe personal suficiente para dar la atención requerida. Es decir queda mucho por hacer.

 

En Sudán, MSF comenzó a trabajar desde 1979, y actualmente tiene proyectos en los estados de Al-Gedaref, Sennar y en los tres estados del Norte, Sur y Este de Darfur. En Darfur, MSF comenzó a trabajar en 1985, y desde 2004, ha estado presente de manera continua en la región prestando atención humanitaria.

 

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