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20.02.2014

Decenas de miles de refugiados llegan a Chad huyendo de República Centroafricana

A pie o en camión, más de 30.000 personas han llegado ya al sur de Chad en busca de refugio; exhaustas por el viaje y siendo en su mayoría mujeres y niños, han recorrido más de 200 kilómetros para huir de la violencia perpetrada contra las poblaciones fula y musulmanas en el norte de República Centroafricana (RCA).

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"Conocí a una hermana y a un hermano de unos 60 años que llegaron a Bitoye caminando. Sus cónyuges e hijos respectivos habían sido asesinados y ellos consiguieron escapar juntos y llegar a Chad". Lo recuerda Anthony Thouvenin, coordinador de nuestro proyecto de emergencia en la frontera entre Chad y RCA.

"En Bitoye, la mayoría de los refugiados y los habitantes de Chad repatriados proceden de Bocaranga o de Paoua. Una gran mayoría de ellos son mujeres. Quienes tenían los medios vinieron en camión con muy pocas pertenencias y los otros lo hicieron a pie y llegaron con lo puesto. Aquí también tenemos medio centenar de niños perdidos que han llegado completamente solos".

Bitoye se encuentra a unos 10 kilómetros de la frontera centroafricana. Ramas de mango, retales de tela y sacos de yute se han convertido en el refugio improvisado donde se instalan estas personas. Una sola distribución de alimentos en más de una semana no basta para completar lo que las comunidades locales pueden ofrecer a los recién llegados.

"Han huido de una situación de violencia extrema, están exhaustos después de un viaje especialmente duro, su situación aquí es muy precaria y, no obstante, no lloran, no derraman ni una lágrima. Los refugiados son gente resignada, dura, y es algo que impresiona", admite Anthony Thouvenin.

Esta ciudad tiene algo más de 10.000 habitantes: hoy hay más de 15.000 personas aquí. No hay letrinas y, a pesar de que se han cavado tres pozos, el agua potable escasea. "En tres días de consultas, hemos atendido a 19 niños con desnutrición aguda severa. Las principales patologías que vemos son la malaria, la diarrea y las infecciones respiratorias", constata Anthony. "Viajan tan hacinados en los camiones que algunos caen y se rompen algo; vi llegar a un hombre con una fractura abierta de tibia cosida a toda prisa, con el hueso sobresaliéndole unos 4 o 5 centímetros".

La estructura hospitalaria de referencia se encuentra en Baïbokoum, a 25 kilómetros, una distancia infranqueable para mujeres embarazadas, heridos y niños gravemente enfermos. Y el centro de salud más cercano, situado a 10 kilómetros de Bitoye, ya se está quedando sin vacunas y medicamentos.

Más al este, a dos horas y media de camino, la farmacia del hospital público de Goré también está casi vacía y su plantilla está desbordada y hace dos meses que no cobra. "El hospital está saturado de refugiados y de repatriados; los recién llegados deben instalarse bajo los árboles y, según las autoridades locales, hay unas 2.000 personas más viniendo hacia aquí desde Paoua", declara Anthony.

En Sido, más al este, los refugiados son más numerosos. Según la Oficina Internacional para las Migraciones (OIM), ya son más de 8.500. Un equipo de MSF ya ha identificado a 10 personas que han sido víctimas de violencia sexual en Sido o antes de su salida hacia Chad. "Unos 4.000 refugiados más llegaron a Sido el 9 de febrero y, según nuestras informaciones, 6.000 más deberían llegar en camión en los próximos días", indica Sarah Château, nuestra coordinadora general en Chad. Ayer, en el transcurso de un día de consultas, el equipo de MSF en Sido atendió a 150 pacientes.

Médicos Sin Fronteras trabaja en Chad desde 1980. Además de las dos nuevas intervenciones de emergencia lanzadas en Bitoye y Sido para atender a los refugiados de RCA, los equipos de MSF gestionan proyectos médicos regulares en Abéché, Massakory, Am Timan y Moïssala.

En RCA, donde MSF trabaja desde 1997,  la organización gestiona siete proyectos regulares (Batangafo, Carnot, Kabo, Ndélé, Paoua, Bria y Zémio) y ocho intervenciones de emergencia (Bangui, Bozoum, Berbérati, Bouar, Boguila, Bossangoa y Bouca). En total, MSF dispensa asistencia médica gratuita a unas 400.000 personas en 12 hospitales, 16 centros de salud y 40 puestos de salud, y sus equipos están integrados por unos 200 trabajadores internacionales y más de 1.800 centroafricanos.