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08.06.2007

Declaración perjudicial del G8 sobre el acceso a medicamentos

La declaración del G8 sobre Innovación y Propiedad Intelectual afectará directamente al acceso a medicamentos en los países en desarrollo

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El acuerdo de los líderes del G8 exigiendo niveles más elevados de protección a la propiedad intelectual en economías emergentes tendrá, sin lugar a dudas, un importante impacto negativo sobre el acceso a medicamentos asequibles en todos los países en desarrollo y no promueve la innovación en salud allí donde más se necesita, ha afirmado hoy la organización médico-humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF).

Países con ingresos medios como India y Brasil son productores clave de medicamentos esenciales asequibles que se utilizan localmente y en todo el mundo en desarrollo. Los medicamentos genéricos producidos en India, por ejemplo, representan más del 80% de los antirretrovirales (ARV) utilizados por MSF para tratar a más de 80.000 pacientes en sus proyectos de sida en más de 30 países. El día antes de reunirse con una serie de líderes de países en desarrollo, el G8 ya ha decidido crear un nuevo proceso para incrementar todavía más la protección de las patentes en el mundo en desarrollo, en particular en economías emergentes.

“Con el mayor incremento de la protección de las patentes por parte del G8, los precios de nuevos fármacos en África, Asia y América Latina continuarán siendo elevados y no se potenciará la innovación allí donde más se necesita”, manifiesta el Dr. Tido von Schoen-Angerer, director de la Campaña para el Acceso a Medicamentos Esenciales de MSF. “Hacen falta medicamentos para tratar el sida que sean más asequibles y existe además la acuciante necesidad de pruebas diagnósticas nuevas y mejores y de medicamentos para tratar la tuberculosis y las enfermedades tropicales”.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hecho público en abril de 2006 reveló que la protección de la propiedad intelectual no estimula el desarrollo de medicamentos para tratar enfermedades que sobre todo afectan a los habitantes de los países en desarrollo. Sin embargo, los líderes del G8 únicamente fomentan una mayor protección de la propiedad intelectual como forma de potenciar la innovación. Aunque la OMS ha creado un grupo de trabajo intergubernamental para abordar el problema de la innovación y el acceso para países en desarrollo, el G8 rotundamente hace caso omiso a este proceso.

El G8 ha hecho especial hincapié al caso de los medicamentos falsos que constituyen un peligro para la salud de las personas. No obstante hubiese tenido que dedicar la misma atención a la necesidad de medicamentos genéricos de calidad asequibles de los que puedan depender los países pobres.

Con la mayor generalización de las patentes farmacéuticas según las nuevas leyes comerciales internacionales, los medicamentos más nuevos están dejando de ser asequibles. Estos medicamentos más nuevos son decisivos por ejemplo para el tratamiento del SIDA, donde una combinación de segunda línea cuesta por lo menos cinco veces más que la de primera línea.

Para responder al elevado precio de los medicamentos, países como Brasil y Tailandia recientemente han superado las barreras de las patentes emitiendo “licencias obligatorias” para varios fármacos. Aunque estas medidas cumplen plenamente el acuerdo ADPIC de la Organización Mundial del Comercio, estos países deben hacer frente a una presión inaceptable y a represalias por parte de algunos gobiernos y compañías farmacéuticas.

Al ignorar foros que tradicionalmente se han ocupado de la propiedad intelectual y en su lugar invitar únicamente a cinco economías emergentes a las conversaciones, el G8 está ignorando la decisiva aportación de otros países en desarrollo, cuya propia capacidad de obtener medicamentos asequibles y adecuados se ve afectada por este tipo de discusiones.

“Niveles más rigurosos de protección de la propiedad intelectual no harán más que agravar la crisis de salud en los países en desarrollo, donde los medicamentos o no son asequibles o simplemente no están disponibles porque no existe un mercado que incentive su desarrollo”, declara Rohit Malpani, asesor sobre Políticas de Oxfam.

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