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14.03.2006

Diario de una enfermera en la campaña de vacunación de Mbuji Mayi

Lina es una enfermera sueca. Empezó a colaborar con MSF hace un año y medio y ésta es su quinta misión. Hace dos semanas que Lina trabaja en la ciudad de Mbuji Mayi, en la campaña masiva de vacunación contra el sarampión. A continuación, Lina nos explica su trabajo y su vida en el terreno.

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21 de marzo de 2006
¡Hoy ha sido un buen día! He salido a las cinco de la mañana a dar una vuelta corta con Joka, uno de nuestros guardas de seguridad. Por la noche, hay dos guardas y por el día uno, que se aseguran de que ningún desconocido entre en nuestra casa. Joka y sus compañeros no van armados y preferimos llamarlos vigilantes, más que guardas, ya que vigilan quién puede entrar y dirigen a los visitantes a las personas adecuadas.

A las seis y media, Clement, el conductor, llegó y los dos fuimos al almacén de MSF donde guardamos los materiales necesarios para la campaña de vacunación. Es un sitio vigorizante para pasar la mañana. Todas las personas y las motos salen a trabajar después de recoger los materiales. Es un lugar ruidoso, lleno de nervios y expectación.

Después fui a una sección de Mbuji Mayi, donde hemos empezado la última fase de la campaña de vacunación. Si todo sale según lo previsto, acabaremos el viernes. La nueva área se llama Lubilanji y estoy impresionada por el trabajo que se ha hecho ahí. A las siete de la mañana, todo el mundo estaba en los puntos de vacunación y todo estaba instalado. Cuando llegaron los materiales, todo estaba preparado para empezar. Me siento muy satisfecha cuando veo que todas las instrucciones que hemos repetido una y otra vez durante la formación han sido eficaces. Los equipos han entendido que si trabajan juntos pueden simplificar la faena y al mismo tiempo mantener la calidad.

El día continuó de la misma manera y el sol brilló todo el tiempo, haciendo más fácil el trabajo. La única cosa menos positiva que sucedió es que me caí de la moto porque me quedé dormida. Ahora me voy a dormir, a ver si mañana también es un buen día.

15 de marzo de 2006

Mañana es el ultimo día de vacunación en el distrito de Mpokolo, en Mbuji Mayi. Creo que mañana por la tarde habremos vacunado a todos los niños de esta área. Nuestro objetivo era cubrir el 95% de los niños entre seis meses y cinco años. Tendremos que ver después si realmente lo hemos conseguido o no.

Hemos cambiado la localización de algunos puntos de vacunación para llegar a más niños, y creo que ha funcionado bien. Me alegro cuando cambiamos un emplazamiento porque significa que veré más cosas de Mpokolo que es un lugar hermoso. Está a las afueras de la ciudad y hoy hemos salido hacia el campo. Hemos encontrado un lago. Bueno, no exactamente un lago, más bien un pequeño estanque, pero era como un oasis lleno de mujeres y niños bañándose y lavándose. Llegamos varios miembros del equipo de vacunación a la vez y estuve bromeando con un bella mujer mientras empezaba a desnudarse.

Después, bailé y canté con un grupo de niños. Aunque no hablamos el mismo idioma, es fácil comunicarse con una canción, un juego o un baile. Es increíble la energía que te da esto. Te ayuda cuando llegan momentos difíciles.

14 de marzo de 2006

¡Hoy hemos tenido nuestro primer accidente de moto! El conductor Clement y yo hemos dado una vuelta completa y hemos caído de espaldas. Todo sucedió a cámara lenta y al final estábamos en el suelo, sonriendo. Estoy todo el día con Clement, así que vivimos muchas experiencias juntos. Está contratado como conductor pero en la práctica es mi asistente personal. Él es el traductor, el secretario cuando no puedo contestar el teléfono, me recuerda las cosas cuando yo olvido algo, es una gran ayuda para mi trabajo. Sería más complicado, más difícil y además más aburrido si no tuviera a alguien con quien hablar y bromear durante el día.

A parte de esto, hoy ha sido un buen día. Después de dos días, ¡hemos vacunado a 62.000 niños! No está mal, ¿no? Hay tanto ruido en los puntos de vacunación que prácticamente mis oídos no lo pueden aguantar. Si un niño empieza a llorar en la cola para vacunarse, empieza una reacción en cadena y de pronto hay 50 niños llorando. Yo en un rato me voy, pero las pobres enfermeras tienen que estar todo el día en estos puntos de vacunación. A parte de eso, los niños son maravillosos. Cuando voy en la moto por Mpokolo, todos los niños empiezan a correr. Hace poco gritaban “Matuka” (mujer blanca), pero ahora simplemente chillan “Lina, Lina”. Aunque todo el día hubiese sido duro y frustrante, esto me anima y todas las dificultades desaparecen cuando oigo a los niños.

13 de marzo de 2006

Después de 11 horas subiendo y bajando de la moto, ya me he lavado y estoy preparada para cenar algo. No tenemos agua caliente, así que nos duchamos con un cubo de agua y un vaso de plástico. El primer día de vacunación prácticamente ha acabado y hemos vacunado cerca de 34.000 niños. Ahora tenemos que comentar el día con el equipo. ¿Cómo ha ido? En general, creo que todo ha salido bien, pero hay cosas que podrían mejorarse.

Algunos de nosotros estábamos despiertos desde las cuatro y media de la mañana. A las cinco, nuestros fantásticos logistas estaban listos para empezar a cargar las motos y salir hacia los puntos de vacunación. La vacuna para el sarampión debe mantenerse entre los 2 y los 8 grados centígrados, así que es extremadamente importante que la cadena de frío funcione. Cada punto de vacunación recibe una gran caja fría con las vacunas y cuatro cajas más pequeñas con paquetes de hielo para usar a lo largo del día. Además, en cada emplazamiento hay jeringuillas, agujas, guantes, bolígrafos y otros materiales que se pueden necesitar durante el día.

Salí de nuestra base poco después de las seis de la mañana para poder estar en los puntos de vacunación antes de que los equipos empezarán a trabajar. Lo primero y los más importante es montar el emplazamiento. Si el punto de vacunación no está organizado adecuadamente resulta mucho más difícil trabajar y aumenta el riesgo de accidentes, con las jeringuillas y las agujas por ejemplo. Estoy impresionada por lo bien que está trabajando todo el mundo y porque han entendido lo importante que es mantener un orden. Los equipos están trabajando bien juntos. ¡Después de todo estamos aquí por un razón: vacunar a los niños de Mbuji Mayi, que es un gran trabajo! En general, ha sido un buen día. Estoy muy satisfecha, pero también muy cansada y quemada por el sol.

La cena está lista y después ya estaremos preparados para mañana. Son las ocho de la noche y casi todo el equipo está aquí, así que con un rápido y eficiente repaso del día creo que podremos acabar antes de las 10. ¡Vamos a ver!

12 de marzo de 2006

Mañana empieza la campaña de vacunación. Todo el mundo está un poco inquieto, pero al mismo tiempo entusiasmado y nervioso. ¿Están todas las motos a punto para ponerse en marcha mañana por la mañana? ¿Estarán todos los equipos en los puntos de vacunación y acudirán todos los niños que deben ser vacunados?

Creo que todo saldrá bien ya que hemos formado a todas las personas que participan. En total, entre mis compañeras, Judit y Stina, y yo hemos formado a 1.500 personas. Un equipo de vacunación está compuesto por nueve miembros: dos personas se encargan de rellenar las cartillas de vacunación de los niños, dos enfermeros preparan las vacunas, otro enfermero vacuna a los niños, otra persona hace el recuento para que podamos tener las estadísticas y al menos tres personas más que se encargan de mantener el orden.

Además del equipo de vacunación, en cada lugar hay uno o dos movilizadores. Su trabajo consiste en informar al público de la campaña. Dónde, cuándo, por qué y a quién son los mensajes más importantes que deben transmitir. La ciudad de Mbuji Mayi está dividida en 10 zonas y mañana empezamos a vacunar en tres de ellas. Yo supervisaré las actividades en una de estas zonas, en Mpokolo. Nosotros tenemos ocho puntos de vacunación y en cuatro días vacunaremos aproximadamente a 47.000 niños. Mi trabajo como supervisora consiste en comprobar que todo funciona correctamente y que todo el mundo trabaja como debe hacerlo. Por supuesto, también vacunaré algunos niños, es parte de mi trabajo. Ahora tengo que acostarme para estar en buena forma mañana. La salida es a las seis y cuarto de la mañana, para poder estar en Mpokolo a las siete. ¡Buenas noches!

8 de marzo de 2006

Hoy he cumplido 29 años y he celebrado mi cumpleaños de la mejor manera posible. El día empezó con un aguacero, pero ¡qué importa cuando estás en Mbuji Mayi, en el suroeste de RDC! Nosotros somos un equipo de MSF que da asistencia a las autoridades locales de salud durante la campaña de vacunación. En Mbuji Mayi viven aproximadamente entre 2,5 y 3 millones de habitantes y el objetivo es vacunar a todos los niños entre seis meses y cinco años contra el sarampión.

¡Esto significa realizar unas 500.000 vacunaciones! Ahora estamos en la fase de preparación, es decir que hay que identificar los lugares que serán los puntos de vacunación, montar los puestos y formar a las personas que trabajarán en ellos. También tenemos que planear la logística de la campaña: poner todas las neveras, congeladores y bolsas de hielo en su lugar, así como organizar todos los coches y motos que vayamos a necesitar. A lo largo del día he visitado ocho de los primeros 31 puntos de vacunación, y a ninguno de ellos se puede llegar en coche. En cada lugar se realizará la vacunación durante cuatro días. El primer niño se vacunará el 13 de marzo y según nuestro plan, la campaña finalizará el 24 de marzo.

Durante mi viaje de hoy por el campo, mi teléfono sonó. Sí, tenemos teléfono móvil. Era mi prima Anna que llamaba para felicitarme el cumpleaños. Ella estaba en Estocolmo y yo debajo de un árbol en Mpokolo en Mbuji Mayi y parecía que estuviera justo detrás de una puerta. ¡Es sorprendente que se pueda estar tan lejos y a la vez tan cerca!

Hasta la próxima,
Lina.

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