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07.07.2008

Diarios de Karamoja (3): Diez años después

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Para el martes hemos organizado un "kiss contact" con el proyecto de Gulu. Este es el término técnico que se utiliza para identificar el movimiento en el que dos coches salen de puntos distintos, se encuentran a medio camino, intercambian pasajeros y/o mercancías y luego regresan al punto de origen.

La traducción literal al castellano sería algo así como "beso de contacto", así que cada vez que oigo el término no puedo evitar de sonreírme y convencerme, una vez más, que algunas cosas, dichas en inglés suenan mucho mejor (!).

Inicialmente no había previsto este movimiento y debía regresar a Kampala el miércoles, pero tras hablar con Rodd, en Gulu, hemos decidido que valía la pena que pasara un par de días para poder trabajar juntos en la instalación de Homere. La vuelta a Kampala la retraso hasta el viernes por la tarde. El problema con el cambio de fechas es que el jueves es mi aniversario de bodas, el décimo (!).

Llamo a Silvia y como siempre, se muestra muy comprensiva. "Ya me lo pagarás a la vuelta!", me dice entre risas, "pero adelante ya lo celebraremos el viernes con una buena cena".

El trayecto a Gulu dura unas siete horas, así que me da tiempo para pensar y hacer balance de estas últimas semanas, meses, años...

Lo primero que me viene a la cabeza es lo bien que me ha ido esta visita al terreno. El último mes y medio ha sido absolutamente de locos en Kampala. Se han juntado un montón de cambios y proyectos en el área de administración y finanzas y la verdad es que ha sido muy duro a nivel de trabajo. Afortunadamente, parece que ahora ya ha pasado la punta y todo debería volver a la normalidad, así que la visita al terreno ha sido una buena manera de pasar página y a coger aire fresco.

Las visitas al terreno, además de la parte profesional, sirven también para cargar pilas, recuperar la ilusión el trabajo y estar más cerca de nuestros pacientes. El día a día en Kampala está bien, pero está lejos de los proyectos y al final los pacientes poco a poco se van difuminando detrás de los números y las facturas apiladas sobre la mesa.

El viaje continúa... cruzamos Oromo, Kitgum, Pader...

Pienso ahora en los últimos años: la boda, el nacimiento de Marc, de Marta. Me acuerdo de los amigos que nos han acompañado en estos diez años... Pienso en todas las cosas que hemos vividos juntos, la ilusión con la que esperamos el viaje a África, la llegada a Kampala, los primeros días en Uganda... Uff ! cuántas cosas han pasado en estos diez años !

Me alegro del camino recorrido, me alegro de estar aquí.

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