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17.06.2013

Dr. Mutwali “Cada vez que eres capaz salvar a un paciente, consigues la motivación para salvar otra vida”

En febrero de 2013, Médicos Sin Fronteras (MSF) y el hospital de Elserief dispensaron atención médica vital urgente a 121 heridos, incluidos dos niños, tras dos episodios violentos que estallaron por el control de las minas de oro en Jebel Amir, al norte del estado de Darfur, en Sudán.

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El 8 de febrero, el equipo tuvo que utilizar el material médico del botiquín de primeros auxilios del personal para tratar a los heridos porque el cargamento regular de medicamentos no había llegado todavía. El 21 de febrero estallaron unos enfrentamientos que provocaron la retirada de la zona de casi todos los trabajadores humanitarios. Sólo se quedaron tres trabajadores sudaneses de MSF para ofrecer asistencia. Haciendo turnos de 17 horas intentaron responder a las necesidades médicas más apremiantes. El doctor Mutwali Adam formó parte de ese equipo de emergencia de MSF que trabajó con el Ministerio de Sanidad durante los enfrentamientos. 

 

En febrero, cuando estalló la violencia, te encontrabas en Jebel Amir trabajando con el Ministerio de Sanidad en el hospital de Elserief. ¿Estaba preparado el personal para recibir al repentino flujo de heridos?

Recibimos unos 34 heridos durante las primeras horas de violencia el día 8 de febrero. El hospital no tenía material quirúrgico y el cargamento médico de MSF aún no había llegado. Teníamos un botiquín de primeros auxilios para uso personal del equipo de MSF por si las moscas. Utilizamos todo el material del botiquín para curas y la medicación necesaria para las intervenciones. También utilizamos todos los medicamentos disponibles del hospital. El médico del centro y yo practicamos todas las intervenciones quirúrgicas, trabajamos en equipo. También tuvimos que hacer una transfusión de sangre a uno de los pacientes; no teníamos nevera, por lo que la hicimos directa.

Dos días después del inicio los enfrentamientos del 21 de febrero, cuando la violencia se aproximó al hospital, muchas personas, incluido el equipo de MSF, se trasladaron a la casa del comisionado por motivos de seguridad. Una mujer embarazada rompió aguas, y enseguida empezó con los dolores de parto. No había forma de llevarla al hospital. Me estresé: ¿y si tenía una hemorragia? ¿cómo podría salvarla si surgían complicaciones?

Pusimos una esterilla en el suelo de un almacén vacío y la tendimos allí; así es como dio a luz. Encontré una cuchilla sin usar y jabón. No hubo necesidad de abrirla más, lo que significa que no tuvimos que cortarla. Con un trozo de tela limpia envolvimos al bebé. Hervimos agua para lavar a la madre después del parto, y limpiamos la zona a conciencia. Tuvimos mucha suerte de que no se produjesen complicaciones.

Mientras tanto, las tías y hermanas de un niño de siete años, herido por una bala perdida que le había atravesado el muslo, nos lo trajeron para que le tratásemos. Contuvimos la hemorragia atándole con fuerza el pañuelo de su hermana alrededor de la pierna herida.

Cuando los enfrentamientos disminuyeron, llevamos al niño herido, a la madre que acababa de dar a luz y a su bebé al hospital. La pierna del niño no estaba fracturada, así que la suturaron y le pusieron suero por vía intravenosa. En lo que respecta al bebé y a la madre, permanecieron en el hospital durante cuatro horas, hasta que pararon los enfrentamientos. Los dos estaban en buen estado de salud, por lo que les enviamos a casa: necesitábamos espacio para pacientes con heridas de consideración.

Recibís a muchos pacientes de una vez y todos son casos urgentes. ¿Cómo conseguís responder a todas las necesidades?

Tienes que empezar por los casos más urgentes. Estás en una situación en la que el tiempo juega en tu contra, así que tienes que actuar rápido. Cada vez que puedes salvar a un paciente te sientes motivado para salvar más vidas. Durante la violencia de febrero practicamos 15 intervenciones quirúrgicas complicadas, y más de 80 de menor importancia. También realizamos transfusiones de sangre a cuatro pacientes. Tuve que hacer el papel de médico, de enfermero y de técnico de laboratorio. Éramos cinco personas (sumando los trabajadores MSF y el personal del hospital), incluidos dos médicos, por lo que no había forma de ocuparnos de todas estas personas sin la ayuda de todos. Cuando llegamos al hospital los enfrentamientos ya estaban tocando a su fin, y la mayor parte del personal del hospital había ido a comprobar que su familia estaba bien. Por suerte, el stock de medicamentos y de material médico enviado por MSF llegó la mañana del 23 de febrero.

A pesar de los enfrentamientos, la gente respetó la neutralidad del hospital porque salvábamos vidas.

Tiene que ser duro centrase en los pacientes cuando a tu alrededor están pasando tantas cosas, pero lo conseguís. Como médico y como ser humano, ¿qué te hace conservar la calma y estar por la labor en esos momentos?

Tengo que centrarme en mis pacientes e ignorar el entorno exterior, lo que cuesta mucho. Tengo la vida de personas en mis manos, así  que tengo dos opciones: intentar salvar la vida de los pacientes o dejarles, sabiendo que van a morir. Mi motivación de salvarles es lo que hace que no abandone.

En momentos como éstos, suele venirme a la mente un versículo del Corán: “Si alguien salva una vida humana, es como si salvase la vida de toda la humanidad.”

Al identificarse más necesidades, en mayo de 2013, MSF puso en marcha un programa de atención primaria de salud en dos puestos de salud en Elserief, Darfur, Sudán. Allí se realizan consultas médicas generales, se proporciona atención a la salud reproductiva y se presta apoyo nutricional. Los pacientes necesitados de atención especializada se refieren al hospital de Elserief, con los todos los gastos médicos sufragados por MSF.

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