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08.09.2014

Ébola: el último recorrido de Eric

El 23 de agosto nuestro compañero Eric, enfermero especializado en la lucha contra el Ébola, murió víctima de esa terrible enfermedad.

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En una trágica semana para MSF y para las comunidades de África Occidental, entre el 20 y 24 de agosto, por desgracia perdimos a tres colegas: un promotor de salud comunitario de Guinea, una enfermero de Liberia y una enfermera de Sierra Leona.

Todos fallecieron trabajando en la lucha contra el Ébola. Su valentía y generosidad de espíritu serán siempre recordados. Damos nuestras más profundas condolencias a sus familias y amigos en este difícil trance.

Un periodista de MSF llegó a Liberia sólo unos días antes de la pérdida de Eric, un enfermero liberiano de 36 años. En reconocimiento a la incansable dedicación de Eric para ayudar a su propia comunidad afectada por el virus, narra aquí su historia.

"El Ébola es real", dice Johnson-Boie a los residentes de Yassadou, un pequeño pueblo de alrededor de 300 personas, escondido en las montañas boscosas del norte de Liberia. "Y el Ébola puede matar, igual que mató a mi hermano mayor Eric," continúa.

La multitud asiente con los brazos cruzados. Todo el pueblo se ha congregado en el patio de cemento del ayuntamiento. Han venido para asistir al funeral de Eric. "Eric era un chico muy fuerte, igual que nuestro bisabuelo, un guerrero sudanés que llegó a Liberia", dice Johnson-Boie. "Pero no lo bastante fuerte..."

 

Eric murió luchando

Ese mismo día Johnson-Boie había visitado el Centro de Tratamiento de Casos (CMC) en Foya, donde los pacientes con sospecha de infección y los pacientes confirmados de Ébola son tratados por Médicos Sin Fronteras (MSF).  Johnson-Boie quería ver por última vez el cuerpo de su hermano, de 36 años de edad, antes de que lo colocaran en su ataúd. Antes de contraer la enfermedad, Eric había sido asignado por el Ministerio de Salud de Liberia para trabajar como jefe de enfermería en el CMC.

"Le encantaba este trabajo a pesar de los riesgos," dice Johnson-Boae. "Eric fue uno de los primeros miembros del personal médico de toda Liberia que se había formado para atender a los pacientes de Ébola", añade Washington, uno de sus colegas del CMC. "Estaba muy comprometido y trabajaba duro."

Al ser un enfermero con experiencia, la muerte de Eric sacudió a todos en el CMC. "Detrás de sí deja un gran vacío", cuenta Washington. "Era muy cariñoso, solícito y sociable con los pacientes. Les hacía sonreír y les animaba".

A pesar de que los médicos y enfermeras hicieron todo lo posible, Eric murió el 23 de agosto de 2014. Murió peleando contra esta enfermedad mortal, como le ha sucedido a otros cerca de 100 trabajadores de la salud en África Occidental desde el comienzo del brote.

 

"Debemos entender que el Ébola es real"

Cuando el coche de MSF llevaba el cuerpo de Eric de Foya a Yassadou, pasamos por varios pueblos. La gente se detenía, ponía sus manos sobre la cabeza y gritaba en voz alta. "Ellos saben lo que pasó", dice Johnson-Boie. Cada vez son más las motos que siguen al coche y pronto, un convoy se abre paso a bocinazos en el camino lleno de baches, rodeado de alta “hierba elefante”. Cuanto más nos acercamos a Yassadou, más fuerte se vuelve el dolor.

Cuando llegamos al lugar de descanso de Eric, llega el clímax. El pueblo entero se siente mal; gritan y lloran, algunos corren por ahí con sus brazos en el aire. Otros se tiran al suelo y se retuercen en el polvo. Estas son imágenes que se fijan en la memoria.

El párroco empieza a orar: "Dios, ayúdanos a entender el concepto de esta terrible enfermedad. Ya no podemos hacer mucho por Eric. Él está en tus brazos ahora. Que Eric descanse en paz. Amén". Luego se vuelve a los habitantes de Yassadou: "Lo que ustedes puede hacer ahora es protegerse a sí mismos. Debemos entender que el Ébola es real."

 

Evitar más pérdidas

Antes de que el entierro comience, el promotor local de salud de MSF, Baneth, explica a los aldeanos lo que es el Ébola. También les habla de sus vías de transmisión, de cómo prevenir la enfermedad y qué hacer si alguien muestra algún síntoma.

 Johnson-Boie se emociona. "Escuchen a este hombre", suplica al pueblo de Yassadou. "Eric no se infectó en el hospital. Ahora tenemos que averiguar cómo y de dónde vino, para evitar más pérdidas en nuestra comunidad.

 "Mucha información equivocada se está extendiendo por todo Liberia. El Ébola no se transmite por el aire, y ni el agua salada o el petróleo pueden prevenirlo. No sabemos de dónde vienen estos falsos mensajes, pero por favor, dejemos de creer en ellos."

 En un emotivo discurso, da las gracias a MSF por su trabajo y esfuerzo: "No hay palabras para expresar nuestra gratitud por lo que han hecho por Liberia", dice. "Desearíamos que pudieran haber estado aquí desde el primer pico del brote."

 Las mujeres empiezan a cantar mientras y los higienistas de MSF sacan del coche el ataúd de Eric. Un miembro del personal rocía incesantemente solución de cloro en los cuidadores, en sus guantes y en sus botas.

 El promotor de salud Baneth va guiando a los cuidadores paso a paso, siguiendo el protocolo para una sepultura segura, que permite evitar cualquier riesgo adicional de contaminación.  A muchos metros de distancia, los hombres del pueblo observan al personal de MSF en sus trajes amarillos de plástico, sus guantes y sus máscaras faciales. Algunos cubren sus bocas para protegerse del olor.

A medida que el ataúd se deposita lentamente en la tierra recién cavada, caen algunas gotas de lluvia. Johnson-Boie sujeta una pala y en silencio cubre la tumba de su hermano con la tierra húmeda.

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