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23.09.2014

Ébola: una pequeña sonrisa en medio del desastre

A las 13:00, un enorme clamor estalló cerca del cuadro de seguimiento de pacientes del centro de tratamiento de Ébola de MSF en la ciudad de Kailahun, en el este de Sierra Leona. El médico egipcio Sameh Kirollos acababa de ver los últimos resultados de los análisis de sangre de la pequeña Isatta: ¡Negativo! ¡Isatta está libre del Ébola! Unas horas más tarde, después de haberle dado algo de comer, una ducha y nueva ropa, la niña salió del centro.

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El primer brote de Ébola en África occidental continúa su devastación en Sierra Leona, Guinea y Liberia, y los equipos de MSF están trabajando incansables para atender a los pacientes y detener la propagación de la enfermedad. MSF abrió el Centro de Tratamiento de Ébola en Kailahun a finales de junio. Un mes después, el rápido aumento del número de pacientes en el centro obligó al equipo a aumentar su capacidad de 60 a 80 camas erigiendo dos nuevas tiendas de campaña. El mismo día en el que se pusieron en marcha se llenaron de inmediato, con 21 nuevos pacientes admitidos.

Pero incluso en esta situación crítica, a veces llega una buena noticia para endulzar un poco la vida de los equipos médicos.

Isatta, de 22 meses de edad, en un primer momento dio negativo al virus tras la muerte por Ébola de sus padres. Pocos días después, la llevaron de nuevo al centro de MSF con los primeros síntomas de la enfermedad. La mala noticia se comprobó: Isatta había contraído el virus del Ébola y tuvo que ser ingresada en la sección para pacientes confirmados. El equipo de inmediato se dio cuenta de que Isatta era demasiado pequeña para quedarse en una de las camas normales. Los logistas de MSF convirtieron una cajita de madera en un pequeño catre. Un colchón, una manta y un oso de peluche completaron su nuevo lecho.

La cama hecha a medida no impidió a Isatta de caminar por donde quiso, incluso por debajo de la valla que divide las zonas de alto y bajo riesgo. La niñita se las arregló para mantener en vilo a un equipo médico completo hasta que uno de ellos, con guantes y equipo de protección, logró alcanzarla y traerla de vuelta a su sección. Isatta pronto se convirtió en la mascota del centro de Kailahun, tanto para el personal sanitario como para los pacientes.

Isatta a su salida del centro de Ébola
© Sebastian Stein / MSF

Después de tres semanas en el centro, a las 17:00, Isatta finalmente salió de la zona de alto riesgo. Todo el personal médico de MSF la esperaba para aplaudirla y compartir con ella este gran momento. Con 22 meses, Isatta está entre los niños más jóvenes que han logrado sobrevivir al Ébola. A pesar de su corta edad, ha ganado una gran batalla y puede sentirse increíblemente orgullosa. La organización Save the Children se hará cargo de ella a partir de ahora, y todo el equipo de MSF le desea lo mejor.

Sameh, el médico, estaba encantado de poder verla salir del centro. Él terminó su periodo en Sierra Leona pocos días después y recordará siempre a Isatta, que fue admitida en su primer día en Kailahun. "He estado siempre encantado de poder cuidarla durante mi turno. Me rompía el corazón tener que sacarle muestras de sangre y ver sus ojos llenos de lágrimas. Ahora que ha vencido al Ébola podrá sonreír".

Ese mismo día, otros seis pacientes completaron también su recuperación del Ébola y fueron dados de alta del centro de Kailahun. Para los equipos de MSF, cada superviviente es una victoria contra la enfermedad. Pero las celebraciones duraron poco: 17 nuevos pacientes fueron ingresados ese mismo día.

 

En Sierra Leona, así como en Guinea y Liberia, la situación sigue siendo crítica y MSF sigue pidiendo medidas inmediatas y concretas para controlar el brote. Más allá de la atención a los pacientes infectados, sigue habiendo muchas lagunas en otras partes de la respuesta, como el seguimiento de contactos, los sistemas de alerta para las personas que presentan síntomas, la organización de entierros seguros y campañas masivas de educación pública en el campo.

 

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