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02.03.2011

Educación (por Anne Connelly)

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“A mis alumnos les encantan tus historias”, me escribe un día mi hermana por correo electrónico. A los chavales de su clase les parecía muy divertido que yo fuera a trabajar en canoa. En Djomo también hay escuelas. El colegio, situado junto a la carretera principal, consta de dos amplias clases, llenas ambas de activos y parloteantes niños, 350 en total. En mi colegio en Canadá, sumando los alumnos de todas las clases y diferentes niveles, éramos más o menos los mismos. Pero en Djomo, sólo hay dos profesores para estos 350 niños.

"Tenemos a los más pequeños de 7:30 a 9 de la mañana. A los de entre 8 y 12 años, los tenemos aquí de 9 a 12, y a los mayores en la segunda clase, de 7:30 a 12”, me contaba uno de los profesores. "Trabajamos muy duro", añadió. Y no bromeaba. En cada clase puede haber unos 100 niños juntos. La expresión facial de ambos profesores le da un nuevo significado a la palabra “agotamiento”.

 

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