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03.04.2008

Esperando la paz

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El sábado pasado era el día que se había fijado para la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno y el LRA. Finalmente, se retrasó al 5 de abril y ahora parece que se ha vuelto a posponer hasta el 10 de abril.

El acuerdo no será fácil pues una de las condiciones que ha impuesto Joseph Kony, el líder del LRA (Ejército de Resistencia del Señor), es que se retiren los cargos que el Tribunal Penal Internacional tiene en su contra. Al ser éste un organismo independiente parece complicado que pueda retirar los cargos, pues estaría sentando un precedente peligroso para otros tantos "presuntos" criminales que existen en estos momentos en el panorama internacional.

Hablando con la gente, está claro que lo que más desean es la paz. La lucha del LRA tampoco ha tenido una agenda política clara, y el pueblo está hastiado de un conflicto que parece inacabable y que ha azotado el norte de Uganda durante más de 20 años.

En estos momentos, el LRA ha concedido una tregua mientras se llevan a cabo las negociaciones y está respetando el alto al fuego. La mayor parte de sus combatientes se han desplazado a  un campo de "acogida" en el sur de Sudán y a un escondite en República Democrática del Congo, donde se están llevando a cabo las negociaciones.

A pesar de ser ésta la enésima ocasión que ambas partes se sientan a negociar, la gente parece tener confianza en que esta vez lleguen a buen fin.

Muchas familias han empezado el camino de regreso. No llegan a sus aldeas, sino que se asientan en campos "intermedios" (resettlement sites). En parte, porque tienen dudas acerca del resultado final de las negociaciones y, también, porque al agruparse tienen más fuerza y peso a la hora de acceder a servicios  tales como acceso a salud, escuelas, agua, etcétera, que no tienen en sus aldeas de origen.

Otro tema a tener en cuenta, una vez finalicen las negociaciones, es el reparto de la tierra. Como me contaba un compañero de la zona, las familias hace años que abandonaron sus aldeas y las demarcaciones del territorio no están escritas en papel. La mayoría de las veces eran los ancianos del lugar (los "elders") los que conocían los límites de cada parcela de tierra o, más, el derecho de cada uno a acceder a trabajar una tierra. Ahora, tras años fuera de las aldeas, no va a ser fácil ponerse de acuerdo acerca del reparto de las tierras.

Ahora, habrá que esperar al resultado final de las conversaciones, pero sobretodo habrá que esperar la paz.

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