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09.09.2005

"Estábamos especialmente interesados en comprobar si había personas excluidas que necesitaran ayuda urgente"

El 2 de septiembre, un equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) se desplazó a Nueva Orleans para evaluar sobre el terreno las necesidades médicas de emergencia tras el huracán Katrina. El Dr. Darin Portnoy, presidente de MSF en EEUU, participó en la exploratoria. A continuación nos explica por qué, de momento, MSF ha decidido no intervenir

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¿Por qué MSF decidió hacer una evaluación sobre el terreno en la zona afectada por el huracán Katrina?

En primer lugar, MSF actúa principalmente en los países en desarrollo, facilitando atención a la población afectada por las guerras y las enfermedades, así como por desastres naturales. Aparte de un modesto programa de apoyo psicosocial a algunas víctimas del 11 de septiembre, nunca hemos intervenido en los EEUU. Además, aquí tenemos una capacidad logística y de recursos más limitada que en otras secciones operacionales de MSF. En principio no pensamos que se pudiera necesitar nuestra ayuda, dada la capacidad de respuesta y los recursos de los Estados Unidos, y las limitaciones antes mencionadas. Aún así, tras observar los devastadores efectos del huracán y la insuficiente respuesta de emergencia, el viernes 2 de septiembre decidimos llevar a cabo una misión exploratoria en Louisiana, concretamente en Nueva Orleans. Sabíamos que ya estaba en marcha una evacuación masiva y una gran movilización de ayuda, pero después de varias conversaciones con autoridades y con voluntarios que estaban ayudando en la zona –algunos de los cuales habían pertenecido a MSF–, preferimos ver la situación sobre el terreno. Nos preocupaban especialmente las víctimas que seguían atrapadas en Nueva Orleans y que podían estar necesitando atención urgente.

¿Quiénes formaban el equipo de MSF en la misión exploratoria?

Rápidamente preparamos un equipo con dos médicos, una enfermera y dos logistas. Todos ellos habían trabajado antes en catástrofes como las del huracán Mitch, las inundaciones en México y Venezuela, así como el terremoto de Turquía. Además, dos de nosotros teníamos relación directa con el Estado de Lousiana: uno de los logistas es nativo de Nueva Orleans y sus padres y hermanos habían sido evacuados de la ciudad. Por mi parte, yo había pasado ocho años en esa ciudad completando mi formación médica.

¿Cuáles fueron vuestras primeras impresiones?

El primer lugar adonde nos dirigimos fue a Baton Rouge. Desde allí se está coordinando la mayor parte de la ayuda a todo el Estado. Nos reunimos con la Cruz Roja y otras autoridades, y visitamos uno de los refugios. Observamos los servicios médicos, hablamos con los trabajadores sanitarios y otros actores por toda la ciudad. En Baton Rouge no se podía tener una idea muy clara del daño causado por el huracán, pero sí nos impresionó el número de personas allí desplazadas; se decía que la población se había duplicado.

Quedamos impresionados al ver la cantidad de voluntarios y equipos de ayuda bien organizados que estaban prestando atención a las víctimas. Los trabajadores humanitarios en Baton Rouge nos dijeron que podía haber necesidades médicas sin cubrir en la zona Este del Estado, así que nos dirigimos a los hospitales y refugios de ese área.

A medida que nos acercábamos allí, comenzamos a palpar las consecuencias del huracán. Llegamos el sábado 3, muy tarde, pero pudimos ver los terribles daños causados por el viento, el tendido eléctrico destrozado, casas destruidas y gente desplazada viviendo en los refugios. Sin embargo, teniendo en cuenta las circunstancias, las operaciones de ayuda se estaban llevando a cabo, de manera que se estaba respondiendo a las necesidades de las víctimas. Aunque hacían falta muchas cosas, las respuesta local era impresionante.

¿Qué encontrasteis al llegar a Nueva Orleans?

Pudimos recorrer una gran parte de la ciudad –al menos aquellas zonas que no estaban anegadas– para poder tener una idea más clara de las necesidades. Estábamos especialmente interesados en comprobar si había personas excluidas que necesitaran ayuda urgente.

La primer impresión que tuvimos de la ciudad fue la de una devastación completa y absoluta. Sin embargo, se había hecho ya un buen trabajo de reparación de las carreteras para que pudieran transitar los vehículos de emergencia, así que pudimos llegar a muchos puntos de la ciudad. Fuimos por áreas que yo conocía muy bien, y era casi imposible encontrar algo que no hubiera sido dañado. La ciudad estaba casi vacía y parecía que la mayoría de las personas habían sido evacuadas.

De todo lo que vimos y, por lo que pudimos constatar con las personas con las que nos encontramos, la situación en Nueva Orleans había mejorado considerablemente entre el viernes 2 y el sábado 3 de septiembre, con una mayor disponibilidad de agua, alimentos, equipos de búsqueda y rescate, evacuación y seguridad.

¿Qué decían las personas que seguían allí?

Pudimos establecer contacto con residentes que aún estaban en la ciudad, así como personal de ayuda y de la policía. Por ejemplo, hablamos con un señor de 65 años, residente en Nueva Orleans, que había trabajado en el Centro de Convenciones. Quería abandonar la ciudad y lo llevamos con nosotros a Baton Rouge al final de la jornada. Nos contó las condiciones desesperantes de las personas en el centro de la ciudad y también nos habló de la tardanza de la evacuación.

También hablamos con una señora de 76 años con problemas de salud crónicos que no sabía cómo iba a conseguir su medicación, lo cual era una preocupación común expresada por otras personas. Ya el domingo, la mayoría de las personas que habíamos visto tenían agua, alimentos y suministros médicos y había capacidad suficiente para evacuar a quienes necesitaban ayuda médica urgente, así que no había una gran necesidad de una intervención por nuestra parte.

¿MSF se plantea prestar ayuda en la Costa del Golfo en algún momento?

En este momento, no nos parece que vaya a tener lugar una intervención de MSF para asistir a las víctimas del Katrina. Sabemos por experiencia que la fase inicial de emergencia aguda –que es cuando realmente puede ser valiosa nuestra intervención– se acaba prácticamente en los primeros días, tal vez semanas, inmediatamente después de producirse una catástrofe. Entre el viernes y el domingo, en que estuvimos llevando a cabo la misión exploratoria, pudimos comprobar que los esfuerzos de asistencia a nivel nacional y local estaban dando cobertura a las necesidades médicas y humanitarias más urgentes, especialmente las de los cientos de miles de evacuados que se encuentran refugiados en las zonas de recepción.

Nos preocupa la población que quedó en Nueva Orleans, pero se trata de un número ya muy pequeño al que se le puede dar asistencia en caso de urgencia. El número de equipos, organizaciones y personal de ayuda en la zona es impresionante. La gente seguirá necesitando ayuda, pero ahora ya se han destinado muchos recursos y personal, y las situación está mejorando.

MSF seguirá en contacto con las organizaciones activas en la zona –especialmente con los voluntarios que pertenecieron a MSF y que están ofreciendo su ayuda a través de ONG locales y nacionales–, así como con las agencias de ayuda y las autoridades de la región para hacer un seguimiento de la situación.

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