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11.11.2016

Historias de neumonía: JonJon

La realidad de la neumonía puede ser muy aterradora y peligrosa. Cada año se cobra la vida de casi un millón de niños.

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Existe una vacuna para prevenir la neumonía, pero para muchos países es demasiado cara. Por este motivo, necesitamos que Pfizer y GlaxoSmithKline (GSK) bajen su precio a 5 dólares por niño (4,5 euros) para todos los países en desarrollo y para todas las organizaciones humanitarias.

JonJon, estadounidense de 33 años, nos cuenta su experiencia en primera persona:

“Nunca olvidaré el mes que tuve neumonía. Comenzó un frío martes por la noche, a principios de diciembre de 2010. En ese momento pensé que estaba cogiendo un resfriado, y el jueves estaba convencido de que tenía gripe. Poco me imaginaba que ese sábado por la mañana me ingresarían en las urgencias del hospital local y que me diagnosticarían neumonía por estreptococo.

Tenía fiebre alta, veía borroso, y el tiempo parecía ralentizarse con cada inspiración mientras me esforzaba por llenar mis pulmones de aire. Me sentía impotente, literalmente como si me estuviera ahogando. Mientras el médico me ponía calmantes, recuerdo que seguía luchando por respirar y para decirle a mi madre que la quería a ella y a mi familia. Estaba seguro de que iba a morir.

Me desperté días después de un coma inducido, intubado a una máquina que respiraba por mí. Me enteré de que mis pulmones habían sufrido tanto la infección que solo un tercio de mi pulmón derecho era capaz de tomar oxígeno. Las dos semanas siguientes fueron una batalla contra la enfermedad.

Me desconectaron de la máquina y me dieron el alta justo antes de Año Nuevo. Como había estado postrado en la cama y no había tomado alimentos sólidos ni agua durante unas semanas, me quedé débil. Apenas podía caminar o estar de pie. Mi capacidad pulmonar era casi nula y después de decir una frase me quedaba sin aliento como si hubiera corrido varios kilómetros. Me fui recuperando por completo lentamente y a paso seguro. Estaba agradecido y me sentía bendecido por haber superado esa experiencia. No se la desearía nunca a nadie.