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22.06.2011

“Estamos perdiendo la oportunidad de que más personas puedan empezar el tratamiento de Chagas”

Los proyectos de Chagas de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Bolivia y Paraguay han visto limitada su capacidad por falta de benznidazol, el medicamento de primera línea para tratar la enfermedad, cuya producción depende de un solo laboratorio en Brasil. Henry Rodríguez, coordinador general de MSF, nos cuenta cómo está la situación sobre el terreno.

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¿Qué consecuencias está teniendo el retraso del benznidazol en los proyectos?
No se pueden iniciar nuevos tratamientos hasta que no se dispone del medicamento porque no podemos arriesgarnos a tener que interrumpirlos. Si el tratamiento es descontinuado más de una semana, hay que volver a empezar. También hemos tenido que bajar el ritmo de detección de casos. No queremos diagnosticar si no podemos tratar, ya que al no asegurar la continuidad del tratamiento también perdemos a los pacientes. Nuestro stock se terminó a principios de año y desde entonces estamos utilizando medicamentos que nos  han prestado los ministerios de Salud. Estamos perdiendo la oportunidad de que más personas que lo necesitan puedan empezar el tratamiento de Chagas.

¿No hay otras opciones de tratamiento?
Sí, existe el nifurtimox, pero como segunda línea en los protocolos nacionales. Es decir, siempre después de haber descartado el benznidazol. Es un medicamento que presenta aún mayores efectos adversos que afectan al sistema nervioso y hay menos estudios en adultos que avalen su uso para tratar el Chagas.

¿Cuál es la situación actual con el benznidazol en Bolivia y Paraguay?
El benznidazol no está registrado en estos dos países, y eso retrasa el proceso de distribución. Tanto la exportación desde Brasil como la importación a Bolivia y Paraguay son lentas y complicadas. En Bolivia, por ejemplo, a mitad de mayo teníamos medicamentos para tratar a los pacientes sólo hasta mediados de junio, y el pedido acababa de salir de la aduana con un mes de retraso. En Paraguay, hemos tenido que esperar casi nueve meses para recibir las pastillas necesarias porque el medicamento no estaba registrado en el país.

¿Cuántas personas están esperando para ser tratadas por MSF?
En Paraguay, por ejemplo, hay casi 200 personas diagnosticadas positivas y sólo 36 han empezado el tratamiento. El resto están esperando, ya que no han tenido la opción de empezar por falta de disponibilidad del medicamento. Algunos, aún teniendo el medicamento a su alcance, no querrán empezar por miedo a los efectos secundarios, aunque nuestros 12 años de experiencia en Chagas nos demuestran que son leves y controlables con un seguimiento médico semanal. Más o menos el 30% de las personas infectadas desarrollarán complicaciones crónicas. No hay pruebas ni indicadores para determinar quién va a desarrollar la forma sintomática de la enfermedad. El Chagas es un mal silencioso  y puede tardar hasta 20 años en presentar síntomas en personas infectadas que están en la fase crónica, así que ¿por qué exponerse a efectos adversos cuando se encuentran bien? Por ello es tan difícil convencer a los pacientes para que se traten, no es una prioridad para ellos. Además, no están convencidos de la efectividad del tratamiento porque no hay pruebas de cura.

Es decir, una vez tratados no podemos saber si el tratamiento ha sido efectivo.
Así es. No hay una prueba de cura, es decir, una vez finalizado el tratamiento no saben si les ha servido o no, no se puede probar y siguen viviendo con la incertidumbre. Es otro elemento que va en nuestra contra a la hora de convencerles de las ventajas de tratarse. Estadísticamente, en los menores de 15 años, la probabilidad de curarse es de más del 90% y para los menores de 5 años, de casi el 100 %, así que es más fácil que se pongan en tratamiento. Hay que conseguir que haya un test de cura, hay que luchar para ello. Ahora mismo se están desarrollando estudios para demostrar el beneficio del tratamiento a largo plazo.

¿Por qué es tan difícil producir benznidazol?
El benznidazol era producido por los laboratorios Roche, pero decidieron hacer una transferencia de tecnología al laboratorio brasileño LAFEPE porque no querían fabricarlo más. Entonces LAFEPE tuvo que buscar otro laboratorio que produjera el principio activo, ya que no lo produce nadie más en el mundo. Con un solo un laboratorio fabricando el principio activo que se necesita y solo otro para producir el medicamento, dependemos totalmente de ellos. Además, para que un medicamento pueda llegar al mercado, se requiere una serie de pasos legales para comprobar la calidad, seguridad y efectividad del producto que llevan mucho tiempo.

Otro factor que nos preocupa es el precio del producto final, ya que sabemos que el coste del principio activo ha subido. La materia prima que existe y que está disponible hoy en día no alcanza a producir los millones de pastillas que se prevén necesarias para el resto del año. Falta un sistema de gestión de pedidos para prevenir que unos países dispongan de más medicamentos de los que necesitan, y otros no tengan nada.

¿Cómo se calcula cuánto benznidazol necesita un país?
La producción de medicamentos está sujeta a la demanda, pero calcularla es complicado por varios factores: no hay estudios fiables sobre la prevalencia de Chagas, los programas nacionales necesitan saber cuántas personas de las diagnosticadas positivas quieren tratarse, y si los centros de salud y hospitales tendrán la capacidad para tratarlas. Hay una herramienta de cálculo para que los países hagan pedidos adecuados, pero estos factores a los que me refería antes hacen que el cálculo sea complicado y, si no hay una demanda adecuada, no tendremos los medicamentos que necesitamos.

Además del diagnóstico y el tratamiento, ¿hace MSF prevención?
MSF trabaja también en las actividades de prevención. El control vectorial [control de la vinchuca, insecto portador del parásito causante del Chagas] es clave para que los pacientes no se infecten de nuevo una vez están en tratamiento. Durante el año, hemos aplicado la estrategia de autoevaluación de control vectorial, con la cual los pacientes en tratamiento miden la presencia de vinchucas en sus propias casas y activan los mecanismos para erradicarlas. Los pacientes de esta manera están facultados y participan activamente en la sensibilización de la comunidad.

En los programas nacionales de control vectorial hay pocos recursos humanos disponibles. Este año, por ejemplo, con la emergencia por dengue en Bolivia y en Paraguay, los técnicos y fumigadores tuvieron que dedicarse al dengue y dejar el Chagas de lado.

Asteria, paciente de Chagas Asteria decidió dejar de dar el pecho a su hija de un año para poder tomar el tratamiento del Chagas, no apto para embarazadas y lactantes. Está feliz porque sus hijas no están infectadas. No así sus padres, su cuñada y su cuñado. Su marido está de viaje y todavía no se ha hecho las pruebas.
Miriam Quispe Brito no quería infectar a su bebé y se trató el Chagas. La maternidad, el recuerdo de sus padres intentando que las vinchucas no la picaran de niña, el miedo a la medicación… todo eso se convirtió en herramientas de trabajo para Miriam, que ahora es enfermera de MSF en Aiquile (Bolivia), y las usa para animar a sus pacientes. Miriam, paciente de Chagas

 

 

MSF en Bolivia
MSF empezó a trabajar en el país en 2002. Un 60% del territorio boliviano es endémico de Chagas, siendo el país más afectado por esta enfermedad. La mayoría de la población vive en zonas rurales, lejos de entornos urbanos y en la pobreza, haciendo que el acceso al tratamiento en centros de salud sea difícil tanto geográfica como económicamente.

Además, localmente, la disponibilidad de diagnóstico y tratamiento es muy limitada, y apenas alcanza para los mayores de 15 años. MSF trata actualmente tanto a adultos como a niños, mientras promueve el tratamiento y aboga por un mayor acceso al mismo en el país.

MSF desarrolla programas de Chagas gratuitos en zonas urbanas y rurales del departamento de Cochabamba, en colaboración con el Ministerio de Salud y de manera integrada en los centros de atención primaria.

El proyecto de Cochabamba urbano fue traspasado al ministerio y cerró en abril de 2011.

MSF en Paraguay

MSF empezó a trabajar en Paraguay en 2010, donde desarrolla un programa gratuito de Chagas, en colaboración con el Ministerio de Salud, en el departamento de Boquerón del Chaco paraguayo. En esta región semidesértica y con poca densidad demográfica, vive el 3% de la población, en su mayoría indígena. El acceso a la asistencia sanitaria es pobre e insuficiente y geográficamente muy difícil.

En Paraguay, antes de que MSF empezara a tratar el Chagas en noviembre de 2010, el Ministerio de la Salud trataba sólo a los niños menores de 5 años en la zona oriental del país, donde hay más recursos.

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