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02.01.2020

Estos son nuestros deseos para el año 2020

Ese año que acabamos de estrenar, queremos luchar y esforzarnos aún más por brindar mejor atención en nuestros proyectos y mejorar el acceso de las personas a los medicamentos. Porque en ningún caso deberían ser un lujo. Queremos un cambio, no caridad.

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Nos gustaría compartir contigo nuestra visión sobre cómo queremos que cambien las cosas tanto para los cientos de miles de personas a las que atendemos en nuestros proyectos como para otras personas en países en desarrollo.

Creemos que los medicamentos no deberían ser un lujo, y contamos con tu apoyo para lograrlo. Para el año 2020 deseamos:

Ilustraciones: Vivian Peng

1. Un mejor tratamiento para la tuberculosis, a disposición de quien lo necesite
Cuando empezamos a atender a personas con tuberculosis (TB) resistente a los medicamentos, solo teníamos medicamentos anticuados que no suponían una cura efectiva y que causaban severos efectos secundarios a los pacientes.

En la actualidad, tras años de lucha en colaboración con la comunidad de la TB, ahora contamos con tratamientos mejores y más seguros que ofrecer a las personas con TB resistente a los medicamentos. Pero los fabricantes han fijado un precio muy elevado sobre los medicamentos individuales, haciendo que la combinación de tratamientos necesaria para tratar la enfermedad no sea tan fácil de adquirir para todos los que la necesitan.

Estos tratamientos no fueron desarrollados solo por las farmacéuticas. Son resultado de años de un trabajo colaborativo por parte de investigadores y proveedores de atención médica, en su mayoría financiados de forma pública. Aún así, las decisiones sobre el precio y el acceso a los mismos siguen bajo el control de las farmacéuticas, dejando a muchas personas con TB sin acceso a estos vitales tratamientos.

En 2020, estamos determinados a hacer valer nuestro derecho, en reconocimiento a todos y todas las contribuyentes involucradas, que tienen derecho a decir quién tiene acceso a los nuevos tratamientos para la TB.

2. Que la insulina sea asequible otra vez
 
Los científicos que descubrieron la insulina hace exactamente 100 años recibieron el Premio Nobel de Medicina no solo por su descubrimiento, sino porque eligieron vender los derechos del medicamento por menos de un euros –un precio simbólico-, con el objetivo de que estuviera disponible para todos quienes la necesitaran.

Pero en el último siglo, tres corporaciones se movilizaron para dominar el mercado de la insulina de forma prácticamente exclusiva, y han abusado de su monopolio para subir los precios en algunos países, año tras año. Hoy, más de la mitad de las personas que necesitan el medicamento no tienen acceso a él.

Este 2020, esperamos que las farmacéuticas ofrezcan insulina de calidad a precios más asequibles. Debemos, además, encontrar formas para que las personas en las comunidades donde trabajamos se beneficien de las innovadoras herramientas para proporcionar insulina, como las plumas, que podrían marcar una gran diferencia en sus vidas.

3. Medicamentos para niños con VIH que cubran sus necesidades
Hace 20 años, las personas en países en desarrollo morían a causa del VIH/sida, pues no tenían acceso al tratamiento, con un precio de casi 90.000 euros (10.000 dólares) anuales por persona. Nuestros equipos estaban determinados a superar esta injusticia, y usaron todos los medios posibles a su alcance para acercar el medicamento a las personas.

Hoy, casi 25 millones de personas con VIH están vivas y bajo tratamiento, que ahora cuesta hasta 58 euros (65 dólares) anuales. Pero los niños con VIH se han quedado atrás. No hay un incentivo comercial para que las farmacéuticas inviertan específicamente en tratamientos pediátricos para el VIH porque, básicamente, los únicos niños con VIH viven en países en desarrollo que no pueden pagar los elevados precios de los medicamentos. Así pues, los niños que nacen con VIH en las comunidades donde trabajamos no tienen tratamientos que cubran sus necesidades.

Necesitamos desafiar a la industria farmacéutica que pone las ganancias sobre las personas en lo que refiere a inversiones sobre nuevos medicamentos, para poder tratar a los niños y niñas de forma más efectiva con una combinación de tratamientos adaptados específicamente a sus necesidades.

4. Vacunas contra la neumonía para todos los niños, en todo el mundo
Cada 39 segundos muere un niño a causa de la neumonía. Hay una vacuna efectiva que previene que los niños contraigan esta mortal enfermedad. Solía ser muy cara para los niños en países en desarrollo.

Ahora los donantes subsidian la vacuna a los niños y niñas en los países más pobres. Pero millones más de ellos y ellas que viven en países de ingresos medios no son inmunizados porque sus gobiernos no pueden costearse la vacuna. Estos países no se consideran ‘lo suficientemente pobres’ para recibir subsidios, pero aún así, no pueden costearse el comprar las vacunas para proteger a sus niños, causando muertes prevenibles. 

En 2020, deseamos ver que esta terrible injusticia y este sufrimiento innecesario se reviertan. Los nuevos productores de vacunas originarios de países en desarrollo, que han creado vacunas más asequibles, deben ser apoyados para suministrar la vacuna a gobiernos de todo el mundo para que puedan salvarse más vidas.

5. Medicamentos y vacunas contra el Ébola para quienes más los necesiten
El virus del Ébola ha estado cobrando vidas desde hace más de 40 años pero, a pesar de ello, ha sido ignorado por los productores de medicamentos porque no es comercialmente atractivo. Por ello, no se ha hecho nada significativo para producir vacunas o tratamientos contra esta enfermedad.

El brote de Ébola en África occidental en 2014 cambió todo el panorama, porque lo que anteriormente había sido como un problema para las personas en algunas partes de África, se volvió una amenaza mundial. La situación movilizó inmediatamente a la comunidad global y, actualmente, hay medicamentos y vacunas disponibles o camino de estarlo.

En 2020, trabajaremos incansablemente para asegurarnos de que las personas que necesiten estos insumos en los países con mayor riesgo tengan un acceso oportuno a los nuevos medicamentos y vacunas, y a un precio accesible.

Estos productos fueron desarrollados gracias a un notable esfuerzo colaborativo de investigación y desarrollo por parte de múltiples contribuyentes, a través de un proceso de desarrollo financiado casi en su totalidad con fondos públicos, no con inversión privada.
 
Por eso subrayamos nuestro derecho colectivo a opinar sobre quién tiene acceso a los tratamientos. En 2020, deseamos un mundo donde los medicamentos no sean un lujo, sino que todas las personas tengan un acceso justo al tratamiento para mantenerse vivas y saludables.



Los medicamentos no deberían ser un lujo. Deseamos un cambio, no caridad.