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12.02.2014

Filipinas: Lo perdieron todo, solo les quedaron graves problemas sociales y psicológicos (por F. Drogoul, psiquiatra MSF)

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En el entorno de Tacloban, el tifón fue muy fuerte. Una ola se elevó e inundó, como un tsunami, los edificios de piedra donde se refugiaban las personas que huían del tifón. Muchas de ellas ahogadas. La gente perdió a miembros de su familia, especialmente niños, porque no pudieron mantenerse aferrados a sus familiares cuando la ola les golpeó. También perdieron sus casas y sus medios para ganarse la vida. Así, los pescadores se quedaron sin sus embarcaciones y los agricultores sin sus cocoteros. Todas las comunidades costeras quedaron destruidas y las personas que sobrevivieron lo perdieron todo y sólo les quedaron los problemas sociales y psicológicos que dejó el tifón.

Eventos de esta magnitud afectan a todos. Por ello, se dieron gran cantidad de trastornos psicológicos producto de cómo la población afrontaba la pérdida y el duelo. Durante los primeros días, las personas afectadas se encontraban conmocionadas. En las siguientes semanas, muchos llegaban a los centros de salud con síntomas físicos inexplicables, incluyendo mareos, dolores de cabeza y trastornos del sueño, como resultado de su sufrimiento psicológico. Los consejeros les facilitaron ‘primeros auxilios psicológicos’, escuchándoles y transmitiéndoles el mensaje de que sus reacciones eran totalmente normales y disminuirían con el tiempo.

Después de un mes o dos, la mayoría comenzaron a recuperarse – a pesar de que todavía se sentían tristes. Sin embargo, entre el 5 y el 10 por ciento de las personas no se ha recuperado. Siguen sufriendo y presentando, en gran medida, estrés post-traumático, depresión severa y, en ocasiones, psicosis. Son éstas las personas a las que pretendemos llegar.

También tenemos que asegurarnos que los pacientes psiquiátricos, muy vulnerables, puedan continuar su tratamiento, ya que muchos no pueden pagar la medicación o, ni siquiera, llegar al centro de salud.

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