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05.06.2015

G7: hoy, el mundo no está mejor preparado que hace un año para combatir al Ébola

MSF insta a los líderes del G7 a tomar acciones concretas para luchar contra las epidemias.

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El sistema de salud global sigue sin estar preparado para una enfermedad epidémica masiva, advierte Médicos Sin Fronteras (MSF). La organización médico-humanitaria insta a los líderes de los países integrantes de la Cumbre G7*, que se celebra a finales de esta semana en Elmau, Alemania, a comprometerse a desarrollar un sistema de respuesta a emergencias eficiente ante epidemias y crisis de salud internacionales; después del devastador brote de Ébola en el este de África. La epidemia de Ébola evidenció la necesidad de crear un fondo para el desarrollo de nuevos medicamentos y herramientas de diagnóstico para enfermedades desatendidas y asegurar el acceso a medicamentos existentes para pacientes en los países en vías de desarrollo.

“Si una pandemia global se presentara el día de mañana, todavía no hay un sistema internacional coordinado y con los recursos suficientes para responder de inmediato. Los líderes del G7 deben reconocer este enorme bache en el sistema de salud global y tomar acciones concretas para resolver el problema o arriesgarse a perder miles de vidas más en la siguiente gran epidemia”, advierte la Dra. Joanne Liu, Presidenta Internacional de MSF. “Hay un verdadero peligro al volver a la normalidad en este momento: ningún hospital grande cerraría su unidad de Urgencias para enfocarse solamente a la medicina general. Ambos son elementos necesarios para los pacientes de todo el mundo.”

Las fallas globales encontradas en la respuesta ante el Ébola -no hacer sonar la alarma a tiempo, vigilancia ineficiente, lenta respuesta internacional, falta de liderazgo, falta de tratamientos y vacunas- no son únicas: son parte de la realidad de muchas emergencias a la que los equipos de MSF se enfrentan diariamente.

“Hay una evidente falta de liderazgo en cuanto a la salud mundial. En la Asamblea Mundial de la Salud que se celebró la semana pasada en Ginebra, la demanda de reformas en la Organización Mundial de la Salud (OMS) parece haber menguado, con los estados miembros de la ONU sin pedir financiación adicional y sin signos claros de un acuerdo sobre cómo hacer que una respuesta rápida y efectiva se vuelva realidad”, explica Florian Westphal, Director de MSF Alemania. “Esperamos que los líderes del G7 muestren un mayor liderazgo político y den prioridad a las emergencias de salud para prevenir que futuras epidemias sean tan descontroladas.”

El sistema global de salud y de ayuda actualmente recompensa a los países por alcanzar objetivos a largo plazo, pero hay pocos incentivos para que los países declaren brotes de enfermedades infecciosas por miedo a dañar el comercio y turismo. Para evolucionar, los países deben ser incentivados a reconocer públicamente un brote, mientras que las naciones ricas deben enviar personal y recursos para apoyar a los Ministerios de Salud que son incapaces de lidiar solos con la situación.

 

Nuevos medicamentos e instrumental médico

 

Alemania, sede de la cumbre, plantea tres prioridades de salud en la agenda del G7 de este año: Ébola, enfermedades olvidadas y resistencia antimicrobiana. La falta de medicamentos y de instrumentos médicos en el tratamiento de estas enfermedades refleja una investigación y un sistema de desarrollo ineficiente, donde el instrumental necesario tiene precios muy elevados o simplemente no son desarrollados. 

"La cumbre del G7 ha puesto, acertadamente, uno de los más grandes problemas de salud en la agenda. Deberíamos hablar sobre cómo arreglar el sistema de investigación y desarrollo para que podamos darle la vuelta a la situación”, dice Philipp Frisch, de la Campaña de Acceso de MSF. “La falta de investigación y desarrollo para el Ébola, la resistencia a antibióticos y enfermedades olvidadas es un problema enorme; millones de personas sufren enfermedades para las que no hay medicamentos o vacunas eficientes porque no representan un mercado lucrativo para la industria farmacéutica. Los líderes del G7 deben dar prioridad al presupuesto de la investigación y desarrollo para estas necesidades médicas que no han sido atendidas.”

La tuberculosis (TB) resistente a medicamentos está dentro de la categoría de enfermedades desatendidas que necesitan urgentemente nuevas herramientas de diagnóstico, medicamentos, vacunas. En todo el mundo MSF trata anualmente a cientos de personas  usando un régimen de dos años de antibióticos que pueden causar horribles efectos secundarios -desde náuseas hasta psicosis y sordera- y logrando curar solo a una de cada dos personas. Ahora mismo, algunas formas de la enfermedad no son tratables debido a la resistencia a los medicamentos existentes.

A la vez, hay vacunas y tratamientos que tienen precios tan elevados que están fuera del alcance de la gente. Los nuevos tratamientos para la Hepatitis C, con un precio exorbitante, son un perfecto ejemplo de esto, así como las nuevas vacunas que muchos de los llamados ‘países de ingreso medio’  no pueden costearse. Si bien Alemania ha mostrado liderazgo al ser sede de una importante conferencia para solicitar la compra de nuevas vacunas en Berlín este año, el gobierno ha hecho poco para asegurarse de que las vacunas con precios elevados sean más accesibles para todos los países en vías de desarrollo.

“Los países ricos y desarrollados deben actuar urgentemente contra las fallas del mercado farmacéutico en cuanto a la investigación y desarrollo que realizan”, advierte Frisch. “La inacción de la comunidad internacional en la investigación y el desarrollo, incluyendo a los países del G7, ha provocado muchas muertes que se podrían haber prevenido, pero los medicamentos son demasiado caros o, simplemente, no se han llegado a desarrollar. La investigación y el desarrollo deben priorizar la vida y la salud de la gente y no el beneficio económico”, concluye.

 

Notas:

*G7: los países incluidos son Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y los Estados Unidos de América.