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03.07.2008

El G8 puede y debe atender la desnutrición infantil

MSF apela al G8 a que emprenda una acción atrevida para hacer llegar los alimentos terapéuticos que los niños menores de 2 años necesitan contra la desnutrición

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Médicos Sin Fronteras (MSF) ha apelado hoy a los líderes del G8, que pronto se reunirán en Japón, a que tomen decisiones contundentes a fin de proporcionar fondos suficientes para los programas nutricionales y de ayuda alimentaria dirigidos a los niños. Ante la crisis de la desnutrición, responsable de la muerte de entre tres y cinco millones de niños cada año, la cumbre debe comprometerse a proporcionar fondos para implementar nuevas estrategias para atajar la desnutrición.

En la última cumbre japonesa del G8 celebrada en Japón en 2000, los dirigentes mundiales demostraron que pueden actuar para estimular cambios concretos mediante la creación del Fondo Global para la Lucha contra el SIDA, la Malaria y la Tuberculosis. Gracias a ello, hoy existe un apoyo significativo para países que quieren por ejemplo ampliar el tratamiento del SIDA. Ahora MSF le pide al grupo del G8 el mismo nivel de compromiso para reducir radicalmente la desnutrición.

“Hay una necesidad urgente de actuar ahora para aumentar el tratamiento a los niños que están en riesgo de desnutrición”, dijo la doctora Susan Shepherd, asesora nutricionista de la Campaña de Acceso a Medicamentos Esenciales. “El noventa y cinco por ciento de los niños que padecen las formas más severas de desnutrición no reciben el tratamiento adecuado. Los líderes del G8 pueden dar los pasos inmediatos para garantizar este tratamiento vital”.

A fin de responder a la desnutrición, la ONU estima que harán falta cada año 8 mil millones de dólares americanos para estrategias de nutrición integrales para niños y mujeres en 100 millones de familias en riesgo. Mil millones quinientos mil dólares de esta cantidad serán necesarios para tratar a los niños que corren más peligro de muerte debido a las formas más severas de malnutrición. Los líderes del G8 necesitan garantizar que los países afectados puedan ampliar sus programas de tratamiento y que los alimentos preparados ricos en nutrientes estén disponibles en estos países de forma gratuita.

MSF está siendo testigo de índices cada vez más elevados de desnutrición en varios de los puntos calientes del planeta donde la organización lleva a cabo sus intervenciones, incluyendo Somalia, Etiopía, y Níger. El periodo de escasez alimentaria o ‘hunger gap’ entre cosechas además de la sequía ha acarreado un aumento de la desnutrición. En Oromiya, y en otros proyectos en el sur de Etiopía, por ejemplo, MSF ha atendido ya a más de 6.500 niños con desnutrición severa desde el mes de mayo.

La desnutrición es una emergencia crónica exacerbada por los crecientes precios de los alimentos. Cuando los precios de los alimentos se elevan, las familias pobres deben suprimir de sus dietas los alimentos más caros de origen animal como los productos lácteos, huevos y carnes, los cuales son clave para asegurar que los niños menores de dos años crezcan adecuadamente y puedan defenderse de las enfermedades.

Aún así, todavía la ayuda alimentaria que se da a los niños, consistente en papillas de maíz o soja sin ningún contenido de origen animal, es muy poco efectiva para atajar la desnutrición. El componente lácteo que llevaban las harinas enriquecidas para los niños fue suprimido de la ayuda alimentaria proporcionada por Estados Unidos a finales de los 80 por motivos meramente económicos, cuando empezaron a escasear los excedentes de leche. Las soluciones de bajo coste en este caso pueden resultar peligrosas.

Al mismo tiempo que más y más familias se preguntan cómo van a alimentar a sus hijos, MSF le pregunta a los líderes del G8 si tienen la voluntad de invertir de forma sustancial y decidida en el futuro de estos niños.

“Todos nosotros sabemos qué clase de alimentos necesitan los niños para crecer y estar saludables, de modo que ¿cómo es posible que los líderes del G8 estén satisfechos con el doble rasero que significa enviar alimentos que nunca les darían a sus propios hijos?”, dijo la doctora Shepherd. “Sin compromisos significativos, concretos y consistentes, estamos engañándonos al pensar que se puede tener un impacto en el tratamiento y la prevención de la desnutrición en los niños.”

MSF ha atendido alrededor de 150.000 niños en 2006 y 2007 en un total de 22 países con alimentos terapéuticos.

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